Museos y fotografia

Dudé bastante para elegir la imagen de esta entrada sobre un tema que me interesó este verano pasado. Pero el curso académico comenzó prematuramente y esta fotografía tomada en agosto de 2008 resultó adecuada. No es un error, tuve mucho cuidado al hacerla, que el hombre que se ve de espaldas quedara anónimo, pues necesitaba el contraste entre una persona real y los más de tres metros del Kouros de Sounion. Si solo enseño la imagen del kouros aislado es imposible saber si mide tres metros o medio metro. Quien aparece de espaldas nunca sabrá que lo observé atentamente antes de hacer la foto, que está entre las fotos públicas de mi cuenta de Flickr, aparece en esta entrada y que está en una de mis diapositivas donde enseño la escultura arcaica griega

Kouros de Sounion 600 a.C..

Kouros de Sounion, c. 600 a.C Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Cuando el tema de poder hacer fotografías en los museos de pintura italianos saltó a la polémica este verano y di vueltas al asunto, recordé las experiencias en los museos griegos en agosto de 2008.  Tras pasar casi todo un día en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas pasé después por los Museos de Olimpia y Delfos. Y fue en el de Olimpia donde me enteré, primero por las palabras de la guía, muy profesional, a la que pregunté si se podrían hacer fotos, que sí, se podían hacer fotos sin flash, pero no se podía “posar”. No le di más importancia, aunque ya en el museo de Atenas una de las vigilantes de una sala soltó un furioso “¡no pose!” ante alguien que se intentó hacer una foto bajo un friso arcaico.

En aquel momento me pareció más una manía persecutoria que una medida eficaz, los museos tenían visitantes pero no una multitud que impidiera ver las obras con bastante tranquilidad, sobre el todo en el museo ateniense, muy grande. Me enfadó mucho cuando tras la visita pasé por la tienda, las tiendas de los museos son mi perdición, y no pude comprar un triste catálogo que estaba dispuesta a comprar en griego si no estaba en ningún idioma que pudiera leer. No había catalogo, ni monografías, ni apenas postales, ni desde luego ninguna postal de la Dama de Kalimnos, escultura de bronce de la que estaban prohibidas las fotos. Las fotos solo estaban prohibidas en esa escultura y en las salas de los tesoros de Micenas. En aquella precaria tienda del mayor y más importante museo de Grecia me dije que la única preocupación era que los visitantes no posaran junto a las obras, pero no que esos visitantes pudieran comprar un libro decente sobre lo que habían visto.

Antes de Atenas estuve en otros museos europeos y después también. Me aficioné a la fotografía tarde, tras bastantes viajes en 2002, en Sicilia. Me enamoré de la textura de la piedra de los templos dóricos de Agrigento y Selinunte. Pero cuando estuve en el interior de la catedral de Monreale no pude tomar una sola foto, lo que veía era tan increíble que las imágenes solo podían estar en mi retina y en mi memoria. Me gusta el paisaje, la arquitectura y la escultura. Me parece bastante tonto hacer fotos de pintura archifotografiada y cuyas imágenes pueden encontrarse mucho mejores en internet o en libros. No se me ha pasado por la mente ni la tentación del disparador fotografiar El Jardín de las Delicias o Las Meninas. Además las fotos nunca serán buenas. Pero a veces hay obras poco conocidas que no están en ninguna parte, en ninguna postal o catálogo. Obras que me atraen por su rareza iconográfica, su composición, su técnica.

Desde que la fotografía digital fue mejorando y sus cámaras más baratas, el mundo se ha inundado de millones de fotos. Fotografiar ahora es barato pues ya no hay que pasar por el revelado ni el escaneo de negativos. Pero desde hace poco a esa situación se han sumado los smartphones y las tablets, pero sobre todo los primeros. Y con ellos ha llegado una peste fotográfica que atiende a la fea palabra de selfie, lo que siempre se llamó autorretrato. Puedo comprender el selfie hasta cierto punto en adolescentes pero no en personas hechas y derechas. El selfie es una foto horrible porque no hay rostro, aunque tenga quince años y unos rasgos perfectos, que soporte el primer plano y más con una cámara como las de los móviles que la mejor de ellas no alcanza la calidad de una mediana compacta. Pero ahí estaba el artículo enlazado en Facebook, Un selfie con Rembrandt, aunque la imagen es la de la Cena de Emaus de Caravaggio que está en la National Gallery de Londres. La National Gallery, una de las principales pinacotecas europeas, autorizaba al fin las fotos en las salas de su colección permanente pues la en “la era del smartphone y la tablet es imposible de controlar”.

Al permiso de fotos en Londres ha seguido el permitirlo también en los museos italianos de pintura, pues en los de escultura de Roma, al menos yo siempre he podido hacer fotos. Y saltó la polémica, si el selfie en los museos sí o no, si es un tipo de foto ridícula y molesta, si este verano las obras más conocidas de la Galleria degli Uffizi, me figuro que las fotos serían ante La Primavera y El nacimiento de Venus de Botticelli y seguro, aunque es una obra conocidísima, menos ante el Tondo Doni, eran imposibles de ver e incluso estaban en peligro por el afán de la foto y el selfie ¿Selfie? ¿O posar ante el cuadro, aquello que estaba prohibido en Grecia y hacía saltar como basiliscos a los vigilantes de las salas? Seis años después empezaba a comprender la actitud de los museos griegos, mucho más prudentes en una época en que prácticamente el único smartphone que existía era el primer iPhone.

Antes de toda esta movida yo había conocido hace años una situación como la que se cuenta, completamente ridícula y molesta. Y es una situación que se repite cada día en que está abierto el museo. El Museo del Louvre es el más grande del mundo, en sus salas hay absolutamente todo tipo de obras de arte y arqueológicas que uno pueda imaginar, desde la Estela de Naram Sim a Esclavos de Miguel Ángel. Se necesitan meses para explorarlo a fondo. Mis dos días en él desde la apertura al cierre apenas dieron para nada. Dejé de lado salas enteras, pero yendo por la gran sala de la pintura del renacimiento italiano, me encontré con La Virgen de las Rocas y el San Juan de Leonardo da Vinci y en un lugar donde reinaba el silencio o un murmullo suave de voces venía de la sala vecina un parloteo mucho más alto. Me asomé y una multitud se daba codazos y levantaba sus cámaras, un comportamiento totalmente distinto al de las otras salas ¿Qué había allí? ¿Qué despertaba ese entusiasmo fotográfico? Lo vi de refilón tras el reflejo del cristal blindado: La Gioconda. Esa ha sido hasta ahora la única visión que he tenido de la pintura más famosa de la historia. Salí deprisa y en la gran sala me detuve mucho tiempo ante el Parnaso de Mantegna, al que nadie miraba entonces. Y dado que Dan Brown todavía no había publicado sus engendros pictórico-esotéricos casi nadie prestaba mucha atención ni a Santa Ana ni a la Virgen de las Rocas, eso sólo en la sala contigua. Ahora habrá cambiado la situación frentes a esas obras, pero seguro que se puede admirar con toda tranquilad y hasta soledad la Virgen del Canciller Rolin, una obra mucho más determinante para la historia del arte que el retrato de Lisa Gherardini.

Durante el mes de agosto pasado he seguido la polémica en las publicaciones italianas. Los que estaban favor de las fotos y los que decían que el museo, que era uno de los reductos de la contemplación tranquila, había sucumbido a la banalidad y superficialidad de nuestra época de redes sociales. Cuando se llevan años viajando y visitando museos se da una cuenta que hay una ley, yo la llamo la Ley del Turismo, que se cumple siempre. La multitud llama a la multitud. La multitud avasalla, fotografía pero no se detiene a mirar. Los viajes se abarataron y se democratizaron y eso es bueno, porque los que nunca seremos poderosos hemos podido acceder a lo que en otro tiempo solo accedían gentes como los aristócratas del Grand Tour. Se han podido democratizar los viajes pero hay otras cosas que no se consiguen tan fácilmente, es el conocimiento y la sensibilidad para acerarse a las obras, para comprenderlas, para dedicarles tiempo. En un viaje no siempre hay mucho tiempo y no siempre viajas con acompañantes de tu cuerda capaces de pasarse siete horas contigo en un museo y que no se molesten si les dices que no te importa que te dejen sola un tiempo. Buena parte de los visitantes de Florencia o de Venecia a la que le dedican unas pocas horas, solo les interesa estar y poder decir que han estado en los lugares conocidos. El ejemplo de estas ciudades sirve para Roma, para Estambul o para Viena. Da lo mismo, para cualquier ciudad patrimonio histórico artístico rico. O para un lugar concreto. Hay colas y turnos para ver la copia de Lascaux y puedes ver tranquilamente los originales de Rouffignac o Cap Blanc. La multitud y las colas se concentran en ciertos sitios, y en los museos ante ciertas obras, y dejan lo demás porque no sale en la televisión ni sobre todo en las fotos de la mayoría que se publican en Facebook, Instagram o Twitter. Otro peligro son las redes wifi que alientan a hacer más tonterías que de costumbre, porque se pueden “compartir” de inmediato. En el artículo que enlazo estuvo durante días un enlace con una foto de Twitter que ahora se puede ver que ha desaparecido porque su titular ha privatizado su cuenta. Una veinteañera larga posaba frente al San Pablo Ermitaño de Ribera que está en el Museo de Baltimore. La postura era simétrica con la misma posición de las manos. El pío pío aún se puede leer. Pues sí niña, estoy completamente de acuerdo contigo, y creo que tantas personas al menos desde Italia te lo han debido decir que has tenido que esconder tus genialidades ante el mundo. Pero cuantos casos como estos se darán, cosa que no me importa en absoluto su tontería excepto que mientras estén haciendo su espectáculo para las redes sociales estarán molestando a quien si quiere disfrutar de las obras.

A mí me parece bien que permitan hacer fotos también en los museos de pintura, siempre que se hagan sin flash, a una distancia prudencial de los cuadros o de las esculturas y sin molestar a los demás. Y puedo considerar molestar el sonido del espejo de la réflex. En los museos me suelo mover con la discreción silenciosa de la compacta. Además yo trabajo con mis fotos y con fotos de los demás si estás están de acceso libre o pido permiso para usarlas, como me han pedido varias veces permiso a mí. Si se sigue permitiendo hacer fotos en los museos de pintura italianos o en algunos de ellos, sé que al fin podré fotografiar tres o cuatro pinturas poco conocidas que siempre me han llamado la atención en el Palazzo Barberini. Pero creo que el permiso no se dará en un museo tan pequeño y con obras tan delicadas como Galleria Borghese. Permitir el selfie y el paripé ante Apolo y Dafne de Bernini sería ponerla en peligro. En la época de internet prohibir las fotos como se hace en tantos lugares de España, como iglesias románicas donde se llega al extremo de prohibir las fotos de exterior, es intentar ponerle puertas al campo. Muchos museos pequeños, iglesias remotas, se pueden beneficiar y tener visitantes que nunca serán multitud, gracias a las fotos que se comparten en blogs , Flickr o incluso Facebook. Pero todo tiene un límite. Sentiría mucho no poder contemplar el Nacimiento de Venus que me importa mucho más que La Gioconda porque haya una cola, no para contemplar la obra, sino para hacerse ridículas fotos que compartir de inmediato en Twitter. Creo que entonces habría que pensar en una prohibición como la de los museos griegos.

Nonae Octobres: Ludi Divi Augusti et Fortunae Reducis, Iuppiter Fulgur, Iuno Curitis

Anthony Holborne (c.1547 -1602) – The voice of the ghost

 

31 pensamientos en “Museos y fotografia

  1. Hola Hesperetusa,
    después de leer tu explicación entiendo que prohíban hacerse selfiesen esos museos. A mí tampoco me gusta esta (peligrosa en ocasiones) manía de hacerse autofotos, pero más increíble es que la gente acuda al museo para inmortalizarse al lado de una obra de arte que ni siquiera se han parado a contemplar, admirar y comprender.
    Magnífica reflexión, me sumo a ella.
    Un abrazo

    • Hola Francisco Javier.
      A mí los selfies me parecen un espanto de fotos, pero cada uno puede hacer lo que quiera con su imagen. El problema viene cuando una practica tan estúpida se permite en los museos molestando a los demás, que es lo que parece que se ha permitido en la National Gallery y se ha disparado este verano en museos italianos como los Uffizi de Florencia.
      En cuanto a las autofotos en contextos de peligro, si solo se exponen los que se las hacen en el fondo allá ellos, merecen el Premio Darwin a la estupidez, pero no es así, hay quien se hace estas fotos conduciendo y por lo tanto pone en peligro la vida de los demás o en situaciones en que tengan que intervenir equipos de rescate que se arriesgan también.

  2. Una entrada muy interesante. El asunto de las prohibiciones de las fotografías me preocupa desde hace ya bastante porque nunca he entendido muy bien su porqué, sobre todo en monumentos arquitectónicos. Salí prácticamente llorando de San Lorenzo de Florencia porque no me dejaron hacer ni una fotografía. Años soñando con sentirme invadida por aquel espacio para después no poder plasmarlo en lo que para mi son mis “otros viajes”, esos que quedan primorosamente ordenados en mis queridas carpetas digitales y a los que acudo tan a menudo. Tanta ha sido mi frustración que, para combatirla he terminado convirtiéndome en “delincuente” fotográfica, utilizando todas las argucias imaginables para conseguir esas fotografías tan deseadas. Pero lo que nunca he entendido es el “posado” ridículo ante una obra de arte. Y el colmo llega ya con esta moda de los selfies de las narices. Espero que se levante cualquier prohibición para hacer fotografías (incluso en la Borghese), pero que se ponga en marcha la inteligente postura de los griegos. Lo deseo de verdad. Me haría inmensamente feliz. Muchísimas gracias por el enlace a mi blog. Me honras. Un abrazo.

    • La prohibición de fotografiar en muchos lugares especialmente en España es incomprensible y tiene algo de manía persecutoria, luego en otro comentario daré una explicación de por donde creo que van las cosas. Durante años, en viajes, no he podido hacer una sola foto del interior de catedrales españolas. Este año sin embargo, después de bastantes años he visitado las de Granada y Toledo y se podían hacer fotos. En Toledo incluso en la sacristía donde está El Expolio, con lo que, a pesar del público, se puede ver el cuadro en su entorno original, algo muy importante cuando se enseña. No sé cuanto durará.

      Pero es que hace dos veranos en Asturias no pude hacer una sola foto del interior de San Miguel de Lillo, de San Julián de los Prados (la vigilante no me quitaba ojo de encima) ni de San Salvador de Valdedios. Fotos que necesito para mis clases, para que se vea la estructura interior de edificio, las soluciones primitivas de abovedamiento o techado que tienen. Pues nada, en las diapositivas, la foto del exterior y la planta sacada de Wikimedia Commons.
      No exagero con lo de prohibir fotografiar el exterior. Sucedió hace bastantes años en Cantabria, antes de mi afición fotográfica y de la fotografía digital masiva. Coincidí en la visita con alguien al que no solo se le prohibió fotografiar el interior sino que la señora que nos abrió la iglesita nos miraba como enemigos cuando el hombre quiso fotografiar el exterior y le dijo que estaba prohibido, que no podía hacerlo y tras haber cerrado la iglesia la señora no se movía de la puerta ni los muros. El asombro en aquel momento hizo que no me echara a reír. En venganza hice una foto yo también.

      En Italia hay una ciudad que es un paraíso para los que queremos fotografiar edificios y obras de arte: Roma. Y que las cosas no cambien, cosa que comprobaré dentro de unos meses. Todas las iglesias de Roma son gratis y en todas permiten las fotos sin flash y fuera del horario de culto. Y en muchísimas, donde no ponen nunca los pies la horda que fotografía la Gioconda, hay obras de arte maravillosas de los grandes del Renacimiento y el Barroco. A veces tiene algún visitante cuando yo he estado porque me paro a observar la fachada, comienzo a fotografiarla y la gente se para a ver qué es lo que tiene de interesante dado que lo fotografío, y cuando entro me siguen. Es algo que me divierte bastante. No se están tanto rato como yo, claro, que no me limito a mirar solo por el objetivo, pero gracias a mí han visto algo de lo que no tenían ni idea de su existencia. He dejado muchas monedas en velas de altares porque es la única forma de agradecimiento que he visto que puedo hacer por esa generosidad. Si hay algún folleto con información lo compro también. También se puede fotografiar en Museos Vaticanos, incluso en la Pinacoteca. La única excepción es la Capilla Sixtina.

      Pero eso cambia en otros lugares de Italia. En Venecia hay iglesias gratis y otras de pago, las hay donde las fotos están prohibidas Santa María Gloriosa dei Frari donde ambas hemos robado fotos y San Giovanni y Paolo donde puedes hacer todas las que quieras. Si tengo que pagar entrada no pongo velas. Lo de San Lorenzo de Florencia es increíble, porque además las fotos que he encontrado de internet no son precisamente buenas. Y como no tiene fachada, el exterior vale poco la pena excepto para un contexto didáctico como el mío. Cuando lo visité en 2005, para ese momento se había estropeado mi primera cámara digital (me dejó tirada en Florencia después de bastante trote que le había dado) aunque iba conmigo mi réflex de película, pero sin embargo nadie me impidió hacer fotos del interior de la catedral ni del baptisterio. Cuando estoy en una situación de delincuencia fotográfica lo hago con la compacta, es silenciosa y las hay muy buenas.

      En cuanto a la prohibición del posado del los museos griegos que en momento me pareció un poco tonta ahora la veo como una medida ideal. La guía de Olimpia me dijo que se prohibía, no solo para no colapsar las obras, sino que la gente es muy maleducada y hacía posturas imitando las escultura y gestos bastantes desagradables en unos museos con mayoría de esculturas masculinas desnudas. Es decir, puedes fotografiar, pero no puedes hacer el tonto. Si se tomara esa medida en los demás museos no habría puritanos plañideros que saltaran diciendo que por hacer tonterías unos cuantos hay que prohibirles las fotos a todos. El selfie entonces no tiene nada de inofensivo, porque será la excusa que tomen para volver a prohibir las fotos. Y las ganas que tengo yo de hacer fotografía en detalle de los pies de la Dafne de Bernini.

  3. Muy interesante cuanto dices. No soy buena fotógrafa, aunque me gusta las que hago, pero tienes razón como en muchos sitios no se pueden hacer fotos y en otras si, desde luego hacer una foto en un museo de pintura y hacerlo con flash, es un pecado. Por sentado que no me hago “autoretratos”, considero que lo que tiene valor es la obra y tampoco me gusta que me las hagan en otros lugares, pienso lo mismo, lo importante es la obra, sea de museo, arqueología al aire libre, puentes etc…. yo soy unicamente una persona que disfruta de lo que ve. Abrazos,

    • Tampoco considero que mis fotos sean obras de arte pero como a ti me gusta hacerlas. No siempre hago fotos de todo, me dedico a mirar mucho, pero como me tomo tiempo en los sitios, a veces con el aburrimiento y desesperación de quien me acompaña (por eso en según que situaciones prefiero estar sola) creo que he hecho muchas fotos de obras desconocidas o con puntos de vista diferentes a los que se ven normalmente publicados.
      Posar junto a una obra que interese o nos guste mucho, pues si está la sala vacía, no se molesta a nadie y se hace rápido y sin flash, tampoco es tan grave. Pero en mi visita al Museo del Louvre hace años vi una cola inmensa de gente para fotografiarse junto a la Victoria de Samotracia. Tampoco me acerqué, la vi desde lejos, pero seguro que con más detenimiento que los que se hacían la foto junto a ella.

  4. Buena entrada. Has tocado un tema muy polémico que nunca he logrado entender. Cuando vas a un sitio y te dicen: “fotografías no…” sin más, está claro que es por un motivo económico, de derechos de autor, por miedo a que le saques un partido económico a la foto sin pagar nada a cambio. Eso o que tengan las fotos en la tienda de la salida del lugar, y así te las cobran si las quieres, que también suele ser. Entiendo que se prohíban ciertas fotografías con ciertos accesorios (flash, por ejemplo) para poder preservar las obras del deterioro que esta iluminación produce en las obras, son muchos visitantes, muchos días y muchos años, y al final termina deteriorándose. Esto lo entiendo, pero si no es este el motivo, solo puede ser el económico, el de los derechos de autor. De esta forma nos privan a los amantes de la fotografía de sacar nuestro punto de vista de esas obras, añadiendo nuestra opinión fotográfica a estas obras de arte.
    Un gran tema para debatir. Me ha gustado.
    Un abrazo.

    • Hola Plumayluz, perdona que responda tan tarde pero solo puedo ir dedicando algún rato perdido al blog.

      En los derechos de reproducción de las obras ha estado y está uno de los problemas. Durante 100 años, año arriba o abajo, prácticamente la reproducción y publicación de obras de arte ha estado en mano de muy pocas empresas, espcialmente dos. Tengo un borrador que tiene que ver con eso pero como necesito contrastar datos no creo que lo publique pronto. En la época de la fotografía digital es absurdo. Además no se trata solo de que te vendan las imágenes, porque muchas veces no son esas las imágenes que fotografías. Yo no suelo fotografiar lo muy reproducido, sino cosas o detalles o puntos de vista que me han llamado la atención o que considero interesantes…, o porque me gusta en ese momento.

      Otro asunto que tiene que ver con esto es que la pintura o el cuadro desconocido (por la mayoría, aunque colgado en algún sitio) o la escultura, o el detalle del capitel o lo que sea, al estar prohibida la foto, solo tienen acceso a esa imagen para estudiarlas o investigarla, los conservadores de los museos y monumentos, o a quien ellos quieran autorizar. la investigación se convierte en un coto cerrado para unos pocos. Basta ya de esos privilegios. Si se permite fotografíar con garantías para no dañar las obras, esa situación se acaba. y vamos, que la mayoría de los visitantes de un museo ni de una iglesia, se les a va a ocurrir investigar sobre una tabla casi desconocida del siglo XIV por ejemplo.

  5. Un placer leerte. Comparto la frustración que en ocasiones se da en esa dicotomía de prohibir fotografiar/carencia de libros o imagenes de las obras expuestas. Algo incomprensible y que rompe con la magia de la que se ha disfrutado. A veces es muy difícil disfrutar de un recuerdo sin la ayuda de una imagen…
    Con respecto a lo de los selfies, creo que fue Malta quien promovió el año pasado entre los turistas que se hicieran una foto ante la obra de sus museos que más les gustara. Vamos, que hay de todo en el jardín.

    • Gracias a ti por tu comentario.
      La verdad es que no se trata de ir fotografiando absolutamente todo, pero muchas veces nos hace falta una foto concreta, o simplemente la queremos y no hacemos ningún daño realizandola. La prohibición de fotografiar a dia de hoy me parece absurda, pero cuando se dan abusos y espectaculos ridiculos en los museos e iglesias es cuando se encuentra la excusa perfecta para prohibir.
      Malta se puso hace ya unos años como destino turístico popular, supongo que la mayoría va por las playas y no tanto por su historia o su riqueza histórico-artística. No me imagino un selfie ante la Muerte de San Juan de Caravaggio, por lo tremendo del tema del cuadro, pero seguro que lo hay.

  6. l.Todo ahora está en un click, incontrolable, y como dice acertadamente un Bloguero amigo ” Todo es tendencia ”
    Espléndida entrada, que comparto totalmente.
    Un fuerte abrazo.
    Hasta pronto.

    • Gracias Stella, “todo es tendencia” y superficialidad, lo que importa es hacer una foto que se comparta rápidamente en las redes sociales, les den muchos “likes” y luego se la trague la “timeline” para ser sustituida por otra. Ya ves que se acaba aprendiendo el lenguaje de estos sitios.
      De hecho pensé en agosto plantear estetema, con los muchos enlaces en Facebook, pero me di cuenta que allí es publicar en la arena, aunque no me dedique en general a publicar tonterías. Además aquí creo que se puede hacer un debate más interesante y abierto durante más tiempo.

  7. Bonita reflexión. Yo he abandonado la cámara en mis viajes. Me siento mucho más libre sin ella. Me paro más, no me pongo nerviosa por sacar las fotos, que luego estarán en Google maravillosas hechas por alguien con una cámara súper. Ocasionalmente hago una instantánea con el móvil para recordar después, pero ni siquiera para conservarla mucho. Creo que ahora soy mejor veedora de las obras de arte. Gracias. Un abrazo

    • Esa actitud tuya actual fue la mía durante años. Hay viajes de los que no tengo más de dos o tres fotos si llega, pero en Sicilia sufrí una transformación😀
      Yo disfruto de las dos maneras, no me obsesiono tampoco, pero me molesta que no me dejen fotografiar sobre todo cuando es algo que me servirá para más tarde.

  8. yo me cuidaría de dar escusas a nadie para que nos prohiban fotografíar.
    Ni te cuento las broncas que tengo de contínuo en el museo del Prado. En el prado hace tiempo se podía fotrografiar, pero alguien le dió excusas y…..
    Como dice más arriba Sira Gadea, me siento como una ladrona,
    http://www.historia-del-arte-erotico.com/el_egeo_escultura_03/home.htm

    No hace ni un mes, tuve que robar las dos del efebo de Critios, que están en el enlace, en el museo de la Acrópolis, uno de mis amantes lo estaba dibujando, y ni por esas me dejaron sacarle una foto, para que luego pudiera terminar el dibujo.
    Curiosamente dejaban fotografíar, y FOTOGRAFIARSE, con las cariátides. ¡Pásmate!

    El selfi no hace mal a nadie. Es solo cuestión de educación.

    Un saludo, que discrepe no implica que no me guste la linea del blog.

    • Anarkasis, no discrepamos. Yo soy partidaria de la fotografia incluso en los museos de pintura, con respeto a las obras y cuidado, no flash, desde luego. Ni echarse encima del cuadro haciendo posturas raras en que se se pueda perder el equlibiro o dañar la obra. Esto vale para museos de escultura también. en el Arqueológico de Estambul fui yo la que llamó la atención a un tipo que se hacia la foto tocando una alegoría del Nilo, creo.

      En la mayoría de publicaciones italianas que leído este verano los comentarios de la mayoría del gente era a favor de poder hacer fotos. Eran los artículos de esas publicaciones los que protestaban. El selfie, como he dicho antes en el texto y en un comentario, puede ser un horror de foto, pero quien quiera hacérselo, que se lo haga, si lo publica en menos de dos minutos en Twitter como supongo hizo la tipa del museo de Baltimore y el resto del mundo la llama idiota, allá ella, porque ella se ha puesto en evidencia. Tampoco el posado es para tanto.

      Yo creo que el problema no viene como plantearon las publicaciones italianas de foto si o no (desviaron el asunto al selfie) sino si esas fotos impiden ver las obras y molestan a los demás, que también han pagado su entrada y tienen derecho a ver la obra.

      De todos modos como la ley del turismo se cumple siempre, incluso en museos pequeños con obas conocidas como los Uffizi, los selfies y demás bobadas se hacen siempre ante unas pocas obras y dejan completamente las demás de lado. Eso es lo que ganamos los que sí vamos verlas.

      En cuanto al Museo de la Acrópolis, pues te diré que en ese viaje de 2008 fui tres veces en el tiempo que decía que era su horario de apertura y siempre lo encontré cerrado (lo de los horarios griegos en ciertos museos y lugares arqueológicos daría también para hablar) así que no pude volver a ver a mi Atenea pensativa, ni las Cariatides, ni las korai, ni nada. Todavía la visión que tengo de ese museo es cuando estaba arriba, donde estuvo 135 años, y lo visité rápidamente en 2001.

      Y que en el Prado se podían hacer fotos, ya lo creo. Tengo una de 2004 junto a una Atenea. La foto quiso hacérmela mi acompañante y nadie puso ninguna pega en la sala de escultura, se hizo sin flash y rápido, no molestamos a nadie, y seguimos mirando las obras. No sé cuando vino la prohibición de hacerla entre estos años, pero en una de mis muchas visitas, un día me encontré que ya no se podían hacer fotos. Este agosto pasado vi como un vigilante saltaba cuando alguien intentó hacer uno foto del retrato de Isabel de Portugal.

  9. Me parece de lo mejor y más sensato que he leído sobre el tema y eso que últimamente he leído bastante, puesto que ha raíz del permiso en la NG de Londres los blogs y periódicos ingleses bullían con el tema y me enganché (lamentablemente no creo que en España todos los grandes periódicos mostraran artículos al respecto y se hicieran debates en radio y TV como ha pasado en Reino Unido).
    Básicamente estoy de acuerdo en lo que comentas. No puedo entender los selfies o posados en los museos más que como una forma de vanidad y publicidad, pero tampoco entiendo la prohibición de hacer fotografías en espacios como catedrales, iglesias, donde puedes encontrar obras o detalles imposibles de encontrar ni en catálogos, ni en internet (que ya es decir), ni en postales.
    Creo que con un poco de sentido común se puede hacer todo. Por ejemplo prohibiría el posado ante las obras de manera genérica y tras un estudio prohibiría o no la fotografía en determinadas salas en función del tamaño de las mismas y la afluencia. Por ej. en la sala del Jardín de las Delicias en el Prado no permitiría la toma de imágenes, la sala es pequeña y el cuadro un imán. Además el cuadro se encuentra en alta resolución en la pagina on line del museo (y cada vez más museos liberan sus imágenes para uso no lucrativo). En otras salas como la del XVIII español, no va nadie, a nadie se molesta. En museos italianos que en su mayor parte tienen las Bases de datos on line con imágenes minúsculas o en España en los recintos de Patrimonio Nacional que carecen de Base de datos ni on line (ni publucadas en papel) y poseen obras fantásticas de las cuales es imposible encontrar imágenes decentes deberían permitirse.
    Creo que este vídeo es significativo de lo que quiero decir. Quien simplemente quiera ver la obra tendrá que echarle narices y plantarse o irse a internet.

    pero seguro que la sala de al lado toda esa gente no se para ni un minuto.

    • Si la excusa es “molesta”, tambien puede molestar el sudor, y olor a pachuli,
      o peor aún, UN ASQUEROSO PELO AL LADO DE UN GRANO SUPOROSO EN LA NARIZ, o un niño berreando, o corriendo, o pintando en el suelo, o unos tacones demasiado ruidosos….incluso en un museo, una falda demasiado corta para alguien, o un escote demasiado largo para otros, “no me deja concentrarme”, he oido decir..
      ¿Porqué unas molestias si y otras no?, A mi no me molesta que alguien sa haga un selfi mientras no se interponga entre yo misma mente y la obra cuando me toca el turno.
      Si te están permitiendo algo, a base de peleárselo a diario a los puñeteros burócratas y políticos, no les creemos excusas para que nos lo quiten.
      Demos ejemplo de comportamiento, sin más y punto.
      El aborregamiento en los museos, además, es una ventaja. Si no logra ver la “gioconda” como afirma decir Hesperetusa, tampoco yo la logré ver, digamos observar…, pero, tuve la ocasión de ver el impresionante Veronés que tiene enfrente y los Tizianos que tiene a la derecha, sin tener que pedir perdon o esperar turno. Todos los garrulos estaban concentrados en un solo sitio.
      Si les pone impedimentos a los garrulos, se los pone a usted mismo, y al final, terminamos siendo “garrulos ilustrados” a los ojos de los encargados de los museos, que se los apropian, en vez de los propietarios reales, y quienes pagamos sus nóminas todos los meses.
      Si usted quiere demostrar que en el jardín de las delicias no hay ningún loro,
      http://blog.anarkasis.com/?p=668
      necesitará tirar profusamente de cámara. La superimprsionanteyaltísimaresolución que proporciona la propiedad, es una mierrrrrrda, por cierto lo digo, han cambiado la imagen, antes la tenían llena de marcas al agua con el texto aprox. “copyraid museo del prado “.
      Un saludo,

      • No saquemos las cosas de madre, creo que todos los que están comentando están a favor de hacer fotos en los museos. Lo terrible es que los comportamientos como los que se ven en el vídeo, hacen que el puritano de siempre hay en todas partes vaya diciendo “que eso habría que prohibirlo” y entonces sí que se hace más daño. Yo ante situaciones como esa sé que tengo que irme a otra parte. Es más cuando me asomo a una sala donde se están dando esas situaciones ante algún cuadro ni me acerco ya. Y ciertas obras a base de verla reproducidas una y otra vez no las puedes mirar con ojos limpios. Hubo un tiempo, ahora me ha pasado, que Vincent van Gogh se me hizo destestable. Cuando he visto el vídeo he tenido un rebrote.

        En cuanto a situaciones molestas, los niños parloteando (los niños llevados en grupos por los colegios) o corriendo pueden ser algo peor. Yo visito a veces museos y monumentos con mis alumnos (son adolescentes y jóvenes) no suelen tener un mal comportamiento porque saben a lo que se arriesgan conmigo, pero si se da alguna tontería la visita se acaba inmediantamente.

        En cuanto al olor a sobaquillo y pie en chancleta me hizo salir a los 10 minutos, por ser insoportable, de la Capilla Sixitna en agosto de 2010. Cosas de la multitud y el haber ido en pleno verano.

        El Jardín de las Delicias lo tengo en alta resolución y sin marcas de agua en la aplicación Second Canvas para iPad. Pero sí las marcas de agua del Museo del Prado son de lo más molestas, por eso busco las reproducciones en otra parte como http://www.wga.hu, aunque allí no siempre las fotos son de calidad,

      • Como me gusta la fotografía (verla y tomarla) y me gustaría poder hacerla en todas partes (aunque no considero que tomar fotografías en cualquier lugar en el que para entrar haya pagado una entrada, sea un derecho fundamental) intento presentar algunas soluciones para que esto pueda ser realidad en cualquier museo o momento, o casi en cualquier lugar, y la verdad es que la única que encuentro para agilizar un poco más la concentración en determinadas salas es prohibir la fotografía. Otra sería echarle narices hacerme hueco hasta llegar delante plantificarme y jod.. la fotografía al resto y tampoco me siento cómodo haciéndolo y no tengo porque pegarme con nadie en un museo. En cuanto a que hay muchas cosas que molestan y porque se prohíbe unas cosas si y otras no pues tienes toda la razón y en las discusiones en Reino Unido salía habitualmente (en los partidarios de la fotografía) el que nadie puede decirte como disfrutar del arte y si quieres sacarte un selfie delante de cada obra, adelante, pero y si quieres comer un bocata delante del Nacimiento de Venus o quieres verlo en pelotas, porque no y así hasta donde (y lo de que alguien vaya en pelotas, siempre que vaya aseado, me molestaría menos que algunas otras cosas. No quiero ponerle puertas al campo, solo me gustaría que se regulase el comportamiento al acceso a determinado sitios que se masifican (en muchos Parques Nacionales ha habido que hacerlo también para que no se fueran a pique). De todos modos la fotografía va a llegar (como el mineralismo), es una ola imparable, ya se puede hacer en Reino Unido, Francia, creo que EEUU, es cuestión de tiempo. También llegará aunque prefería que fuera ya webs de museos con mucha mayor resolución en las imágenes y libres de derechos, y catálogos de exposiciones libres tras cinco años. Pero prefiero estas últimas al permiso para tomar fotografías y el wifi gratuito en todos los museos como derecho fundamental.
        Por cierto en askcurator el Prado afirmaba que dentro de poco se hará una expo en que se pondrán tocar las obras (supongo que copias), que creo que está bien para el museo tiflológico pero complicado para un museo de pintura (por cierto en la fundación Mapfre en las cartelas junto a las obras hay un, creo que número en braille y me pregunto como pretenden que un invidente llegue a ese número sin pasar las manos por encima de las obras). No tengo claro cual será el concepto de la exposición del Prado, pero también habrá quien reclame el poder tocar el lienzo (y se que esto es muy exagerado en comparación con lo de las fotos). También en Reino Unido hay debate sobre niños (niños pequeños) y museos. Empezó con esta imagen http://grumpyarthistorian.blogspot.com.es/2014/02/judd-climbing-at-tate.html .
        Creo que todos entendemos que es cuestión de educación y la mayoría de los que aquí debatimos la tenemos en nuestras visitas. De todos modos el debate es bueno, no es un problema y aquí lo dejo que no se abreviar y me salgo por todos lados.

        • Para Boro, (siempre con el permiso de la propiedad Hesperetusa)
          Respecto a las bases de datos de los museos como solución.
          1º Lo que no entiendo es que las propiedades dejen que las imágenes trucadas, recortadas, volteadas, pasadas de color etc. que estén circulando por el internet, sin que se pueda dar un contraste real. Llevo avisando de esto ya hace más de 15 años, Recuerdo que la primera vez, fue con Egon
          http://www.historia-del-arte-erotico.com/1902_egon/home.htm
          Hoy en día ya no soy capaz de distinguir un faque de Egon de tantos y tan buenos que hay,
          Continuando, peor aun, en las colecciones privadas, hay obras de las que no se tiene ni una sola imagen.
          http://www.historia-del-arte-erotico.com/vasari/fray_bartolome_de_san_marcos.htm
          En esa vida, Vasari dice de un San Sebastian, Sabemos que está en Bézenas, en Tolosa, en la colección Alaffre. No conozco de nadie que tenga una imagen, te invito a cenar, en el restaurante del museo de Madrid que elijas .
          Digo yo que cuando algo ya es considerado patrimonio, patrimonio tal o cual, o de la humanidad, mejor que se sepa de ello, de alguna manera… sino, mejor que se lo roben, y que la policia no haga nada, ni la francesa ni la española, ni ninguna. Pero esa advertencia debería dársela el estado francés, ¿Cómo sabemos que la propiedad lo está cuidando como procede?

          2º Ahora bien, luego de tener una base de datos, el impedir fotografiar las obras al público, es impedir la pura democracia, y la propiedad natural de poder criticar o decir algo que no esté previamente cocinado por los funcionarios.
          Cuando llevaron a restauración la obra de Andrea del Sarto en el 2007, me estrañó mucho, y lo dije. Ya en el 2009, estrañada por la tardanza, anoté, no obstante di ánimo con la obra, (pero era de sospechar por el tanto tiempo que algo ya había pasado)
          http://blog.anarkasis.com/?p=104
          Para demostrar que posiblemente se habían equivocado, casi me echan a patadas por la puerta de Velázquez por el verano del 2010
          http://blog.anarkasis.com/?p=564
          Si a usted le gustan los platos precocinados, muy bien, pero respete que yo me pueda cocinar los mios.
          Si no me ha entendido ya el derecho que estoy defendiendo, me va a ser muy dificil explicárselo.

          • El debate es bueno siempre que se mantengan las formas.
            Anarkasis, como sabrás dado que tienes un blog de WP, cuando se ponen enlaces el comentarios e directamente a spam. No lo he visto hasta ahora (siempre rescato los comentarioa de allí) y me gustaria poder comentar algo, pero estoy hasta las cejas de trabajo incluso en este momento.

          • No tengo muy claro el poder que poseen los museos o los propietarios de obra no sometida a los derechos que regulan la propiedad intelectual (obra antigua) para evitar que en diferentes páginas web se presenten obras que no cumplen con unos criterios mínimos de calidad. Creo que en las páginas web de los museos normalmente las reproducciones de las obras han sido tomadas por profesionales con unos criterios que garantizan la mayor semejanza entre el original y la reproducción (aunque el como la veamos en nuestra pantalla de ordenador depende de muchos factores, incluida la propia pantalla).
            Sobre el tema de la imposibilidad de encontrar muchas obras, me reafirmo en lo que dije, que me parecería lo más lógico que en aquellos lugares de acceso público que no cuenten con catálogos on line de sus obras o la reproducción de estas sea mala (museos italianos) deberían permitir la fotografía. Sobre el tema que plantea de obras en colecciones privadas cuyos dueños no la dan a conocer, pues me joroba igual que a usted pero creo que poco se puede hacer. Incluso el Prado en la expo de Patinir tuvo que usar en el catálogo una fotografía en B/N de una obra cuyos dueños ni permitieron el préstamo, ni la toma de una buena fotografía.
            Sobre el tema del Sarto,salió en prensa, que la restauración fue “deficiente” aunque sus restauradora afirma que el problema se debía a que la obra estaba muy dañada. Poco puedo afirmar de lo cierto o no de las palabras dichas por unos u otros, para eso abría que ver la obra una vez levantado el barniz y despues de levantar repintes y ver las imágenes con ultravioletas, Rayos X, etc. De hecho me parece más importante poder ver todas estas pruebas que tomar fotografías en el museo, pero estas rara vez salen de los departamentos de los museos y rara vez se permiten si quiera a especialistas ajenos al museo. De todos modos el tema iba sobre la toma de fotografías en las salas de exposiciones del museo y esta obra no volvió a exponerse, por lo que entiendo que el tema es otro.
            Como le digo estoy a favor de la toma de fotografías en los museos, pero llegados un punto en que cada persona porta una cámara y decide sacar fotografía a todo, simplemente creo que debería conciliarse el respeto a su derecho de tomar fotografías y no dudo que usted las tome con el mayor respeto con mi derecho a poder ver las obras sin las molestias que implica el que decenas de personas se pasen un tiempo frente a una obra para sacar la misma fotografía que podrían obtener con buena calidad en internet. Porque seamos realistas, la mayoría de los visitantes sacan fotografías a las mismas obras (las más famosas), las que pueden encontrar en alta resolución en internet y no a las obras que usted menciona de las que es imposible encontrar una imagen en ningún sitio y por eso proponía restringir ciertas salas a la fotografía. Me parecía un mal menor.

            • Estuve en la exposición de Patinir y tengo el catálogo con la obra no autorizada a reproducirla.
              También recuerdo hace uños la exposición sobre Gauguin y el Simbolismo en el Thyssen donde había una obra preciosa en forma de tríptico, creo que de Serousier, procedente de una colección particular (no decía cual) pues luego esa obra no estaba en el catálogo ni mencionada. En las exposiciones temporales, que yo recuerde las muchas que he visitado, no se permite nunca hacer fotos, supongo que porque venden, muy caro, el catálogo. Pero en una exposición temporal lo comprendo.

              Mas arriba he mencionado este tema de los derechos de reporducción de obras en otro comentario. No sé hasta que punto los dueños de una obra tienen derecho a prohibir por toda la eternidad imágenes de ésta, hay cuadros de Matisse en EEUU de los que nunca se ha publicado una imagen. Pero es que en el caso de los museos yo creo que es para reservar el coto cerrado de ciertas investigaciones a unos pocos.

              Ya hemos comentado varias veces como la mayoría fotografia lo de siempre. Ayer el Facebook del Museo del Louvre compartió la foto Beyoncé delante la Gioconda…, bastantes comentarios de puritanos reiteraron lo estúpido que era y alguno saltó con la prohibición de marras…. Todo el Louvre tiene puestos de venta y todos con imágenes de la Gioconda. Pero es lo que quiere la horda turística, que a mí em importa bien poco. Lo que temo son opiniones como esta.

              • Imagino que sobre estas obras clásicas (old master o como se diga en español) el museo puede impedir la utilización de sus propias imágenes para usos lucrativos, pero no tengo claro que pueda prohibir usos para fines no lucrativos siempre que no atenten contra la dignidad de la obra (signifique lo que signifique). Hace poco una empresa de armas EEUU saco un montaje de una imagen del David de Miguel Angel con un gran rifle de asalto http://www.theguardian.com/world/2014/mar/09/michelangelo-david-statue-holding-rifle-american-advert Pero no se que ley infringía el póster exactamente.
                Imagino que lo que prohíbe la ley es el uso de las fotografía de esa obra que proporciona el museo y si que está sujeta a derechos,. Sobre el uso de imágenes tomadas por otros no lo tengo claro, aunque la mayor parte de las imágenes tomadas de obras en un museo no suele tener suficiente calidad (imaginemos las fotos tomadas de la Gioconda a 5 metros con un móvil y con un cristal de por medio), y menos para publicación. Las fotos de la base de datos están hechas con trípode, focos y todo el tinglado. Una foto que puedas sacar tu en el museo nunca va atener esa calidad aunque supongo que con la evolución de las cámaras cada vez más esas fotos podrán usarse para publicaciones. Tal vez la prohibición de tomar fotos sea lo que busca (entre otras cosas).
                La obra de Patinir no estaba en la exposición, pero no entiendo lo de la obra de la expo de Gauguin, esta la obra pero no permiten la reproducción, un poco raro, tal vez fue una inclusión de última hora y el catálogo ya estaba cerrado.
                Una obra de un coleccionista privado (o de un museo privado) imagino que puede retener su reproducción mientras no de acceso a la obra y nada se puede hacer. La obra de RIbera del Triunfo de Baco, de la que solo quedan fragmentos en el Prado y algún sitio más, tiene varias copias, todas en colecciones privadas, pero nunca he sido capaz de encontrar una imagen en color para poder ver el efecto del cuadro completo, con todos los colores brillantes, verdes, rojos, azules, blancos sobre la cortina roja de fondo. Intente acercarme haciendo este montaje. http://i57.tinypic.com/2qdzqf6.jpg

    • Gracias Boro. En España parece que este asunto no ha tenido trascendencia porque no importa lo más mínimo o porque estamos en el país de la prohición forográfica casi total, absurda y porque se prohíbe porque “yo lo digo que soy quien manda”

      Me he permitido editar el comentario para que el vídeo se vea directamente sin tener que entrar en Youtube. Una escena parecida, aunque no tan exagerada porque estabamos en los comienzos de la fotografía digital, la viví yo en el Museo de Orsay. No sé como estará ahora desde la restauración y apertura, pero cuando yo fui las “vacas sagradas” como llamo a los impresionistas y los postimpresionistas estaban en el piso alto. todo lo que era fluidez, aunque había público, en la planta baja entre los distintos espacios del siglo XIX y los “impresionistas antes del impresionismo” se tornaba aglomeración ante las obras del piso de arriba, especialmente de Van Gogh. Esa gente que en menos de dos minutos se ha plantado antes los girasoles y la ha fotografiado o se ha fotografiado con ella, no la visto porque no se ha detenido a mirar. Pero podrá enseñar la fotos “yoheestadoallíylahevisto” (mentira) y como el museo tenga wifi publicarla rápidamente en alguna de las redes sociales. Claro, tampoco puede verla quien de verdad quiere verla o tiene que ponerse desagradable. Es la ley del turismo, la masificación y las imagenes archirreproducidas. No sé de que museo es el vídeo, podría ser de Orsay, pero como dices y como todos los pateadores de museos sabemos, la sala de al lado, o las obras de enfrente, aunque lo dudo por el tipo de obras que hay colgadas, estarán libres. Creo que hay que asumir que ciertos cuadros u obras no las vamos a ver bien nunca por más que estemos ante los originales. Pero quedan muchas otras.

      Otra cosa, en los comentarios del vídeo ya ha saltado el puritano de turno (italiano) que “eso habría que prohibirlo”.

      Sobre el asunto de la reproducción lo trato en la respuesta que voy a dar en otro de los comentarios.

  10. ¡Que cierto es que por estar con la prisa de tomar una foto, no miras lo que tienes enfrente! la foto hace pensar: “ya tendré tiempo de verlo con calma”. Afortunadamente para mí, son los ojos los que tienen que llenarse de lo que veo en vacaciones porque soy una malísima fotógrafa jajaja. Miro porque no me queda de otra. Lo que no deja de tener su desventaja, pues no tengo carpetas digitales de los viajes. He querido meterme a estudiar fotografía pero con 3 hijos, el trabajo, la casa, el marido, va quedando para la posteridad. Lo que agradezco es que en la blogósfera pueda encontrar muchas mejores fotos que las que yo misma hubiera tomado😉
    Un beso,
    Ale.

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