In taberna quando sumus

Enero

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Enero. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

Kalendae Ianuariae

En su encuadernación actual, que se conserva en el Museo Condé y que se remonta a la época en que el manuscrito perteneció a Margarita de Austria, la hija del emperador Maximiliano que estuvo casada con el príncipe Juan de Castilla y que fuera nuera de los Reyes Católicos, el calendario comienza en el mes de enero. Comenzamos oficialmente el año en 1 de enero, pero no ha sido así durante siglos. El año, con el sol entre Capricornio, ahora saliendo de una concha en espiral semejante a la del nautilus y Acuario un aguador desnudo, no siempre ha comenzado en enero. En las kalendas de enero, el mes de Jano, los cargos políticos de la República Romana, entre ellos cónsules, elegidos en el mes de noviembre anterior tomaban posesión de sus cargos. En las kalendas de enero se colocó la fiesta de la Circuncisión del Señor cristianizando una fecha política. El uno de enero no es ninguna fecha significativa astronómica ni climáticamente. Durante siglos, en la Edad Media cristiana, el año comenzó el 25 de marzo, coincidiendo la Anunciación con la cercanía del equinoccio de primavera o el 25 de diciembre, Navidad, cristianización del día del Sol invicto, cercana también al solsticio de invierno. No, el calendario de las Muy Ricas Horas no debía comenzar con esta miniatura sino con la del mes anterior, la de diciembre. Diciembre, con la Navidad era el inicio del año y en diciembre había sido bautizado el Duque de Berry nacido el 30 de noviembre de 1340.

El calendario se comenzó a pintar con diciembre, hacia 1411, la miniatura de la caza del jabalí y el bosque de Vincennes, seguiría con enero y los meses sucesivos, pero cuando se llegó a noviembre en 1416, los Hermanos Limbourg y el Duque de Berry habían desaparecido. La miniatura de enero, incompleta, faltan el tímpano los datos astronómicos, es quizá la más “medieval” de todo el calendario y la única que no tiene ningún paisaje, la única que se sitúa en un interior y donde tenemos el retrato del Duque de Berry y muy probablemente el autorretrato de Pol de Limbourg.

La escena, en una gran sala con chimenea y el suelo de estera, no parece tener fondo. Los caballeros que vemos luchando ¿son lo que luchan en la Guerra de los Cien Años o son un tapiz que describe la Guerra de Troya? Por los versos que apenas se pueden descifrar parece ser que es la Guerra de Troya a la medieval, sin hacer arqueología. Los tapices no solo decoraban los muros de los castillos, sino que colgados en esos muros creaban una cámara de aire que temperaba las frías e inhóspitas estancias del siglo XV. Porque hace frío en esa sala de banquete. La mesa, provisional, creada con caballetes y tablas está cubierta por un mantel blanco. La vajilla es de oro y en ella está representada el Salière du Pavillon, una hermosa pieza de orfebrería en forma de navicella. Dos cachorros de perros están subidos en la mesa y uno come de uno de los platos, eran en aquellos días de 1411 o 1412 los perros preferidos del Duque de Berry. Este está sentado frente a la gran chimenea encendida, las chispas es posible verlas tras una gran pantalla de mimbre redonda que servía tanto para aislar de las chispas como para distribuir el calor. Sobre la chimenea se yergue un dosel de seda roja con las armas del Duque: campo de azur con las flores de lis de oro de la Casa Real de Francia, y los cisnes heridos y los osos que adoptó como emblema en la lejana fecha de 1360, cuando siendo un joven de veinte años estuvo prisionero un tiempo en Inglaterra.

Jean de Berry está sentado en un banco corrido cubierto con un tapiz azul y oro. De azul ultramar y oro es también su rico traje. Lleva en la cabeza su gorro de piel de oso. Representado de perfil, Jean de Berry, que tiene más de setenta años, cada vez se parece más a esos osos que tiene en su escudo junto con el cisne, a esos osos que poseyó y dio nombre: Chapelain, Martin y Valentin, al oso que de forma insólita a todos los sepulcros medievales, está a sus pies en su tumba de la catedral de Bourges.

Enero, día de regalos, quizá es el día de Epifanía, el día de Reyes. En la parte delantera de la mesa algunos oficiales de la corre ducal, un escanciador, un panetero, el encargado de trinchar las viandas, todos vestidos ricamente: verdes, azules, bordados, oro, calzas de diferente color en cada pierna, se ocupan del servicio. A la derecha del Duque se sienta un prelado, probablemente el obispo de Chartres, su pariente, que hace un gesto de  agradecimiento. Tras él otros personajes se acercan siguiendo la indicación del chambelán: aproche, aproche, acercaos, acercaos…, y es posible, que detrás de estos cortesanos, el personaje con el bonete blanco, con el rostro de rasgos angulosos, sea el retrato de Pol de Limbourg, el creador junto Hermann y Hannequin del cuadro abigarrado lleno de vida de un día de fiesta en la corte ducal, donde la guerra, en los tapices, solo es el recuerdo de un tiempo remoto de héroes que se llaman Aquiles, Diomedes o Héctor.

Carmina Burana, siglo XII – In taberna quando sumus

In taberna quando sumus / Cuando estamos en la taberna,
non curamus quit sit humus, / no nos preocupamos qué somos tierra,
sed ad ludum properamus, / sino que al juego nos precipitamos,
cui semper insudamus. / al que siempre con ardor nos dedicamos.
Quid agatur in taberna, / qué sucede en la taberna,
ubi nummus est pincerna, / donde el dinero las copas llena,
hoc est opus ut queratur, / es necesario preguntarnos,
si quid loquar, audiatur. / más que estoy diciendo, oigamos.

Quidam ludunt, quidam bibunt, / Unos juegan, otros beben
quidam indiscrete vivunt. / otros desordenadamente viven.
Sed in ludo qui morantur, / Pero quienes en el juego se detienen
ex his quidam denudantur / de ellos algunos hasta la ropa pierden;
quidam ibi vestiuntur, / otros allí salen vestidos,
quidam saccis induuntur. / y otros se cubren con sacos.
Ibi nullus timet mortem / allí nadie teme a la muerte
sed pro Baccho mittunt sortem. / sino por Baco echan las suertes.

Primo pro nummata vini, / Primero por el coste del vino,
ex hac bibunt libertini; / por él beben los libertinos,
semel bibunt pro captivis, / otra vez beben por los cautivos,
post hec bibunt pro captivis, / luego beben tres veces por los vivos,
quater pro Christianis cunctis, / cuatro por todos los cristianos juntos,
quinquies pro fidelibus defunctis, / cinco por los fieles difuntos,
sexies pro sororibus vanis, / seis por las hermanas ligeras,
septies pro militibus silvanis. / siete por los soldados salvajes.

Octies pro fratribus perversis, / Ocho por los frailes perversos,
nonies pro monachis dispersis, / nueve por los monjes andariegos,
decies pro navigantibus, / diez por los marineros,
undecies pro discordantibus, / once por los discrepantes,
duodecies pro penitentibus, / doce por los penitentes,
tredecies pro iter agentibus. / trece por los peregrinos.
Tam pro papa quam pro rege / Tanto por el Papa como por el rey
bibunt omnes sine lege. / todos beben sin ley.

Bibit hera, bibit herus / Bebe la dueña, bebe el dueño,
bibit miles, bibit clerus, / bebe el soldado, bebe el clérigo,
bibit ille, bibit illa, / bebe él. bebe ella,
bibit servus, cum ancilla, / bebe el siervo con la criada,
bibit velox, bibit piger, / bebe el rápido, bebe el lento,
bibit albus, bibit niger, / bebe el blanco, bebe el negro,
bibit constants, bibit vagus, / bebe el trabajador, bebe el vago,
bibit rudis, bibit magus. / bebe el rudo, bebe el mago.

Bibit pauper et egrotus, / Bebe el pobre y el enfermo,
bibit exul et ignotus, / bebe el exiliado y el desconocido,
bibit puer, bibit canus, / bebe el niño y el canoso,
bibit presul et decanus, / bebe el obispo y el decano,
bibit soror, bibit frater, / bebe la hermana, bebe el hermano,
bibit anus, bibit mater, / bebe la abuela, bebe la madre,
bibit ista, bibit ille / bebe ésta, bebe aquél,
bibunt centum, bibunt mille. / beben ciento, beben mil.

Parum sexcente nummate / Poco duran seis monedas
Durant, cum immoderate / donde sin moderación
bibunt omnes sine meta. / todos beben sin meta.
Quamvis bibant mente leta, / Aunque lo hagan alegremente
sic nos rodunt omnes gentes, / así nos critica todo el mundo,
et sic erimus egentes. / y seremos así pobres.
Qui nos rodunt confundantur / Quienes nos critican sean confundidos
et cum iustis non scribantur. / y con los justos no sean inscritos.

De nuevo, la versión golfa del Clemencic Consort.

Traducción propia a partir de diferentes traducciones.

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Chanterai por mon corage

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Diciembre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

A lo largo del año, mes tras mes, predomina el azul. El azul en el tímpano astronómico, donde Sagitario, el centauro arquero deja paso a un Capricornio, híbrido de ser marino y terrestre, que esta vez lo es de molusco y cuerpo de cabra que sale de una caracola. Azul es el puro cielo de una mañana de invierno, pero después, contrariamente al resto de las miniaturas donde el azul y el verde, son señores de la composición, el ocre, el pardo, el marrón, el gris lo dominan casi todo. Casi todo excepto el tímpano y el cielo azul de Île de France.

Las nueve torres cuadradas que se yerguen por encima de los árboles son las del castillo de Vincennes, hoy en el área metropolitana, en la banlieue de París, pero en el siglo XIV en los alrededores. Fue la residencia real donde nació el Duque de Berry el 30 de noviembre de 1340. Entonces, el castillo no era más que la torre central, que existe hoy día. La fortaleza, comenzada a construir en 1337 carecía del gran reciento amuralladlo rectangular flanqueado por nueve torres que se ve en la miniatura, que no fue comenzado hasta 1364 por Carlos V, “artista prudente, arquitecto sabio” como lo llamó Christine de Pisan, para convertirla en  “la residencia de muchos caballeros, señores y otros de sus más amados”. Carlos V, llevó allí un parte de sus tesoros de arte, de sus más preciados manuscritos. Es indudable que la afición al arte la tuvo el Duque de Berry fue compartido con su hermano el rey.

El castillo estaba rodeado por el bosque de Vincennes,  uno de los lugares favoritos de los reyes de Francia. Bosque de árboles de hoja caduca como se ve en la miniatura, robles, hayas, quizá castaños. Todavía los vientos de los últimos días de otoño, de los primeros días de invierno, no se han llevado las hojas secas. En este bosque Luis VII había hecho construir un pabellón de caza, donde probablemente se aislaría de sus problemas con Leonor de Aquitania y Felipe Augusto, su hijo, construyó un primer castillo pequeño que posteriormente fue agrandado por San Luis. Este es el bosque que vemos aquí representado con sus tonalidades rojizas del otoño moribundo.

Bosque real, reservado para la caza del rey. La caza, esa actividad masculina desde el más remoto paleolítico. La caza que en la edad media es una actividad paramilitar, el entrenamiento de los caballeros en tiempo de paz, quien a los doce años no sabe montar a caballo y no va de caza, no sirve más que para clérigo. Finaliza una cacería de jabalíes. A la derecha, un montero mayor, vestido con una túnica azul, lanza la llamada con su cuerno. Los otros dos monteros, con túnicas rojas, el bermellón procedente del cinabrio, o el minio, óxido de plomo, el de la izquierda con las calzas raídas o rotas por la cacería, intentan sujetar a los perros. Se han soltado a los perros sobre el animal que yace en tierra. Quizá el bosque, los árboles con las hojas secas, tengan algo de telón pintado, pero la escena de caza tiene un sorprendente realismo. El encarnizamiento de los perros de caza mayor sobre la presa, sus diferentes actitudes, a posición de las patas, la expresión ávida de sus gestos, todo ha sido observado y representado cuidadosamente. Es casi posible oír los ladridos, los gritos de los monteros, el cuerno de caza, los últimos gruñidos de jabalí atacado y despedazado de manera sangrienta. Es la escena más vívida, más apasionada de este calendario, probablemente es obra de una solo artista  ¿Pol de Limbourg?, su naturalismo ni siquiera es superado por Jan van Eyck, coetáneo suyo.

Esta escena de caza donde no vemos caballeros ni damas, éstas no iban a la caza del jabalí, sino a los sirvientes y la los perros destrozando a la presa, simboliza quizá las crueles guerras que en aquel momento asolaban a Francia: los muchos años de guerra con Inglaterra en la Guerra de los Cien Años, la defección del Duque de Borgoña, la guerra civil dentro de Francia. El cuerno de caza, los gritos de los monteros, los ladridos de la jauría son en tiempos de paz una prefiguración de la guerra, pero la guerra era la realidad de Francia en 1410 cuando los Hermanos Limbourg comenzaron a trabajar para el Duque de Berry.

No es una escena hermosa aunque esté tan bien realizada. Es posible que fuera la primera miniatura del calendario pintada. Los colores como dije antes no son los que predominarán en todo el calendario. Ese claro del bosque gris ceniza, el pardo de los troncos, las hojas secas del otoño moribundo, la violencia de la escena. Cuántas veces en esos años, los gritos de guerra, la preparación de las armas, la salida de los caballeros y de las tropas de a pie, causaría pesadillas en los sueños de las damas que vivían en los castillos.

Guiot de Dijon (…1215 – 1225…)

Chanterai pour mon corage

Chanterai por mon corage / Cantaré para mi corazón
Que je vueill reconforter, / lo quiero reconfortar,
Car avec mon grant damage / porque a pesar de mi profundo dolor
Ne quier morir n’afoler, / no quiero morir ni enloquecer,
Quant de la terre sauvage / cuando de esa tierra salvaje
Ne voi nului retorner / a nadie veo volver
Ou cil est qui m’assoage / dónde está aquel que alivia
Le cuer, quant j’en oi parler. / mi corazón, al oír hablar de él.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!”,
Sire, aidiés au pelerin /¡Señor! ayuda al peregrino.
Por cui sui espoentee, / Por aquél por el que tiemblo,
Car felon sunt Sarrazin. / porque los sarracenos son despiadados.

Soferrai en tel estage / Sufriré mi desgracia
Tant quel voie rapasser. / hasta que lo vea regresar
Il est en pelerinage, / Él está en la Cruzada
Dont Dex le lait retorner! / ¡Déjele Dios retonar!
Et maugré tot mon lignage / Y a pesar de mi linaje
Ne quier ochoison trover / no busco ocasión
D’autre face mariage; / de casarme con otro;
Folz est qui j’en oi parler! /¡Necio es quien me habla así!

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

De ce sui au cuer dolente / Mi el corazón se duele
Que cil n’est en biau voisin /de que él no esté junto a mí
Qui si sovent me tormente: /él es la causa de mi tormento:
Or n’en ai ne gieu ne ris. /ya no sé de juegos ni risas.
S’il est biaus, et je sui gente. /Él es hermoso, yo soy gentil.
Sire, Dex, por quel feïs? /Señor, Dios ¿por qué nos has hecho esto?
Quant l’uns a l’autre atalente, /Dado que ambos nos amamos
Por coi nos as departis? /¿Por qué nos has separado?

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

De ce sui en bone atente /Me tranquiliza y da esperanza
Que je son homage pris, /que he recibido su homenaje
Et quant la douce ore vente /y cuando sopla la suave brisa
Que vient de cel douz país /que viene de ese dulce país
Ou cil est qui m’atalente, /donde se encuentra el que yo deseo
Volontiers i tor mon vis: /felizmente vuelvo mi rostro
Adont m’est vis que jel sente /entonces me parece sentirla
Par desoz mon mantel gris. /bajo mi manto gris.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”,

De ce sui mout decüe /Lo que me duele
Que ne fui au convoier; /esno haber estado allí cuando él se fue;
Sa chemise qu’ot vestue /la camisa que vestía
M’envoia por embracier: /me la envió para que la abrazara:
La nuit, quant s’amor m’argue, /por la noche, cuando su amor me posee,
La met delez moi couchier /me acuesto con ella
Mout estroit a ma char nue /toda la noche, junto a mi carne desnuda
Por mes malz assoagier. /para aliviar mi dolor.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

Canta Anne Azéma.

Traducción propia a partir de la transcripción francesa moderna.

Contigo

Contigo conocí el canto de las trovadoras.

Contigo me adentré en el Llibre Vermell, Reina del Cielo, en esa grabación, la primera de todas, de la media docena que comparten las estanterías, pero la única que suena como si el Pórtico de la Gloria dejara de ser de piedra.

Contigo, el Códice las Huelgas se convierte en esos coros celestiales soñados durante siglos.

Contigo, los Cancioneros dejaron de ser letra silenciosa. Y desde entonces prefiero esta canción entre todas…

Muchos centímetros en mi casa ocupan los discos en los que cantas. Tuve la suerte de escucharte y verte varias veces durante años, en ciudades diferentes, en repertorios diferentes, desde el romance a la tonadilla del siglo XVIII… Y una vez, en la noche, mientras esperaba entrar en la iglesia barroca de la Compañía de Jesús, donde se celebraba el concierto nos cruzamos en la calle y nos sonreímos.

Aquella noche, mientras te esperábamos ver en el presbiterio, tu voz nos llegó desde las alturas del coro convertida en la Sibila que anunciaba el Día del Juicio.

He crecido musicalmente contigo. Cuando sueñe esos coros celestiales habrá una voz que cantará en catalán: se llama Monserrat Figueras.

Under der linden

Jean Colombe y Hermanos Limbourg. Mes de Noviembre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

El 30 de noviembre de 1340, el último día de la más desapacible de las estaciones, cuando la luz desaparece en la tarde y el invierno empieza a hacerse presente, nació en el castillo de Vincennes, Jean, tercer hijo del rey de Francia Juan II el Bueno. Jean, primer duque de Berry desde 1360 hasta su muerte en 1416 quiso dejar para el mes de su cumpleaños una miniatura especial. Pol, Hermann y Hannequin, prepararon todos los meses del calendario y realizaron todos los tímpanos. El duque, apasionado coleccionista, tenía una medalla o moneda, del emperador bizantino Heraclio, en la que la iconografía pagana del carro de Helio se trasformaba en el emperador griego devolviendo la verdadera cruz a Jerusalén tras su victoria sobre los persas. Esa medalla fue el modelo que los hermanos Limbourg pintaron en todos los tímpanos del calendario.

La miniatura del mes de noviembre tenía que ser especial aunque siquiera la alternancia de escenas cortesanas y campesinas. Nunca se hizo. En 1416 los hermanos Limbourg y el Duque de Berry desaparecieron. El mes de septiembre quedó a medio pintar, con el dibujo preciso de los hermanos. Los lunetos de enero, abril, mayo y agosto nunca recibieron de los calígrafos las anotaciones astronómicas. El luneto de noviembre quedó terminado, con escorpio y sagitario repartiéndose el quinto orbe, pero la escena quedó totalmente en blanco. Jean de Berry nunca tendría esa escena especial para su aniversario.

En 1480 el manuscrito inacabado pertenecía a Carlos I, Duque de Saboya. Éste encargó a Jean Colombe acabar el manuscrito pero el estilo había cambiado completamente. En los años ochenta del siglo XV el gótico internacional, el estilo en que pintaron los Limbourg ha desaparecido. Muy pronto incluso los libros de horas, todos los libros manuscritos, serán una reliquia de pasado, pues ya hace treinta años que se están imprimiendo libros. Jean Colombe, rechazó la imitación del pasado, pintó con el estilo de su tiempo. Ahora la miniatura está influenciada por el cuadro de caballete, son los pintores flamencos los que imponen las formas de representación.

Jean Colombe no es el mejor de los miniaturistas, pero el mes de noviembre no desmerece de las demás del calendario. Se eligió una escena campesina: la recogida de la bellota, en la que se ve al campesino del primer término, una figura mucho más recia que la de los Limbourg, varear las encinas. Los cerdos, vigilados por el perro, se alimentan de ellas. La escena es severa y oscura, contrastando con ella está el paisaje. A diferencia de las otras miniaturas vistas hasta ahora, no corresponde a ningún paisaje real, no hay ninguno de los castillos amados por el Duque de Berry, aunque es posible que estuviera inspirado en algún valle alpino de Saboya. Varios planos se escalonan: el claro del bosque de encinas con los cerdos, alejándonos, a la izquierda un castillo y una aldea trepan por la colina, entre los troncos de las encinas se adivina un valle, un río y las montañas que se vuelven azules en la lejanía.

En medio del tiempo, entre la Edad Media que declina y el Renacimiento italiano y flamenco que aún no ha llegado a las tierras de Saboya, Jean Colombe intenta un equilibrio del que sale airoso en esta escena otoñal. No es como alguno de los últimos maestros de la miniatura flamenca, que están pintando en el últimos códices miniados los paisajes que aparecen en las ventanas de Jean van Eyck, en las Hans Memling o Roger van der Weyden, que pronto enseñorearán las obras de Patinir. Y no es como Pol, Hermann y Hannequin, con su elegancia gótica. Ni siquiera podrá terminar su trabajo. En 1489 morirá el Duque de Saboya, las Muy Ricas Horas serán un libro que quedará siempre inacabado, pertenecían a otro tiempo ya desaparecido al que era imposible volver.

Voy a imaginar la escena otoñal que habría querido ver el Duque de Berry en el mes de su aniversario. Al fondo esta vez no habría un castillo, sobresaldrían las torres, los pináculos, de la catedral de Bourges, una de las más hermosas de Francia, que se acabó de construir bajo su mandado ducal. Y aunque fuera el tiempo desapacible de noviembre algo evocaría el paisaje los meses más luminosos. La hierba en los claros del bosque aún tendría las huellas del paso y el juego de los amantes.

Walther von der Vogelweide (hacia 1170 – hacia 1230)

Under der linden – Bajo el tilo

Under der linden
an der heide,
dâ unser zweier bette was,
dâ muget ir vinden
schône beide
gebrochen bluomen unde gras.
Vor dem walde in einem tal,
tandaradei,
schône sanc diu nahtegal.

Bajo el tilo,
en el campo,
allí donde estuvo nuestro lecho,
podréis encontrar
con gracia
rotas las flores y la hierba.
En un valle, junto al bosque,
tandaradei,
cantaba, bello, el ruiseñor.

Ich kam gegangen
zuo der ouwe,
dô was mîn friedel komen ê.
Dâ wart ich enpfangen,
hêre frouwe,
daz ich bin sælic iemer mê.
Kuster mich? Wol tûsentstunt:
tandaradei,
seht, wie rôt mir ist der munt.

Fui andando
a la pradera
y ya estaba allí mi amor.
Allí fui recibida
como gentil dama,
por lo que estaré siempre contenta.
¿Me besó? ¡Más de mil veces!
tandaradei,
mirad como tengo de roja la boca.

Dô het er gemachet
alsô rîche
von bluomen eine bettestat.
Des wirt noch gelachet
inneclîche,
kumt iemen an daz selbe pfat.
Bî den rôsen er wol mac,
tandaradei,
merken, wâ mirz houbet lac.

Él había hecho allí
un lecho
muy rico, de flores,
aún sonreirá
de corazón
quien vaya por aquel sendero:
entre las rosas,
tandaradei,
reconocerá donde apoyaba yo la cabeza.

Daz er bî mir læge,
wesse’z iemen
(nû enwelle got!), sô schamt ich mich.
Wes er mit mir pflæge,
niemer niemen
bevinde daz, wan er und ich,
und ein kleinez vogellîn:
tandaradei,
daz mac wol getriuwe sîn.

Lo que hizo conmigo,
si lo supiera alguien
(¡no quiera Dios!), me avergonzaría.
Cuál fue su comportamiento conmigo
nadie lo sabe,
sino él y yo
y un pajarillo:
tandaradei,
fielmente nos guardará el secreto.

Traducción procedente de: Poesía de Trovadores, Trouvères, Minnesinger. (De principios del siglo XII a fines del siglo XIII). Alianza Editorial, 1981.

L’autrier jost’una sebissa

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Octubre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

Otra miniatura completa del calendario, toda ella es obra de los hermanos Limbourg que representaron de nuevo, una escena campesina.

Entre Libra y Scorpio situados en el quinto orbe celestial se desarrolla octubre, el mes de San Martín y de la siembra del grano. Grano de trigo en los campos que estuvieron en barbecho y cebada en los que dieron su cosecha para el pan que se ha comido ese año y se comerá hasta la siguiente siega.

Un campo en primer plano, dos personajes: un campesino vestido con una túnica azul siembra el grano que lleva en una bolsa de tela blanca. La túnica es azul ultramar, color real, pero sus calzas pardas están rotas. A la izquierda, otro campesino a caballo conduce un rastrillo sobre el que se ha colocado una gran piedra para que aquél penetre bien en la tierra. Más lejos en el centro otro personaje que no es tal, es un espantapájaros que representa a un arquero. El campo que defiende, ya sembrado tiene unas varas clavadas en la tierra con algunas cuerdas atadas que sirven para impedir que los pájaros, los cuervos y las urracas, devoren el grano recién sembrado. En esta miniatura como en el mes de marzo, tenemos la sombra, la sombra del espantapájaros, la del caballo y su jinete, la del triste campesino que siembra a voleo, no solo su sombra, sino sus pisadas, en esta miniatura volvemos a tener el tiempo.

Y el castillo como en otras ocho miniaturas. Nueve de los meses del año tienen castillos. Castillos que existieron, que pertenecieron al infatigable constructor de castillos que fue Jean de Berry, o que pertenecieron a miembros de su familia, como el de Saumur del mes de septiembre o como este en el que debió vivir muchas horas de su vida.

Desde el castillo de Nesle, en la orilla izquierda del Sena, residencia del Duque en París, se divisa el Louvre. Porque este es el castillo representado, la imponente masa del Louvre de Carlos V, que su hermano el duque de Berry tenía ante sus ojos desde el Hôtel de Nesle. En el centro se yergue la gran torre construida por Felipe Augusto. Esta torre era el símbolo del poderío real, donde se custodiaba el tesoro. Podemos ver las tres torres de ángulo: a la derecha la Torre de la Taillerie, la Torre de la Grande Chapelle en el centro, oculta, la Torre de la Halconería donde Carlos V tenía su biblioteca. Carlos V, hermano mayor del Duque de Berry fue el creador de la primera biblioteca real, el germen de la Biblioteca Nacional de Francia.

De nuevo, con maniática fidelidad, los hermanos Limbourg ha representado un castillo desaparecido hace siglos, y esa exactitud de detalles ha permitido reconstruirlo. Una muralla protege el recinto, a la izquierda por una pequeña puerta salen unos diminutos personajes que por unas escaleras pueden embarcar en unas pequeñas barcas. Ese río, todavía sin represas es el Sena. ¿Sería así el paisaje que vería Jean de Berry desde el Hôtel de Nesle? ¿Campos de labor entre el Louvre y su castillo? Privilegio de los artistas es alterar la realidad. Quizá ese campo, esa escena, corresponda a otra parte y como tantos otros pintores que pintaron paisajes después de ellos, los hermanos Limbourg hayan unido dos realidades distintas.

A Jean de Berry, gran señor feudal le gustaría esa visión, ver el castillo de su infancia desde su residencia de Paris, donde como en otros castillos atesoraba sus colecciones de arte, donde se recluía para disfrutar de ellas, y donde a veces, no tenía más remedio que recluirse para salvar la vida o salir huyendo, dada la guerra civil que asolaba Francia, además de la guerra contra los ingleses. Jefe de la facción Armagnac, odiada por el pueblo de París, enfrentada a los borgoñones partidarios de los ingleses, en 1411 su residencia de París fue saqueada. Al año siguiente fue sitiado en Bourges por su sobrino el Duque de Borgoña. Un tiempo terrible, de guerra y de crisis necesita un arte amable, para poder evadirse de una realidad cruel. El gótico internacional que prácticamente está acabado en Italia que da paso al Renacimiento y en pocos años será barrido en Flandes, apoyado por esos Duques de Borgoña que quieren dejar de rendir homenaje a sus parientes los reyes de Francia, por los Van Eyck, Roger van der Weyden y Hans Memling, tiene en estas miniaturas cortesanas de los hermanos Limbourg su último y más grande esplendor.

Sí, es hermoso representar el poder real en un hermoso castillo de agujas doradas con las flores de lis. El mundo está bien hecho y los campesinos tienen su lugar en ese mundo de los tres órdenes haciendo los trabajos que alimentarán a todos. El cielo tiene la claridad del cielo de Île de France…, pero esta vez los hermanos Limbourg no han podido evitarlo, sí será una escena real, pero es inquietante como al pie del Louvre los cuervos y las urracas devoran el grano y el campesino sembrador tiene un rostro que expresa desesperanza. Bien sabría darse cuenta el Duque de Berry que tras la triste mirada del campesino que siembra podría haber algo más grave, más peligroso, que la réplica sensata y zumbona de una  pastora a un caballero presuntuoso.

Marcabrú  (…1130 – 1149…) – L’autrier jost’una sebissa

I

L’autrier jost’una sebissa
trobey pastora mestissa,
de joi e de sen massissa,
e fon filha de vilayna,
cap’ e gonelh’e pelissa
vest e camiza treslissa,
sotlars e caussas de layna.

II
Ves lieys vinc per la planissa:
“Toza”, fi.m ieu, res faitissa,
dol ai car lo freitz vos fissa.”
“Senher”, so.m dis la vilana,
“merce Dieu e ma noyrissa,
pauc m’o pretz si.l vens m’erissa,
qu’alegreta suy e sayna.”

III
“Toza”, fi.m ieu, cauza pia,
destouz me sui de la via
per far a vos companhia;
quar aitals toza vilayna
no deu ses pareilh paria
pasturgar tanta bestia
en aital terra, soldayna.”

IV
“Don”, fetz ela, qui que.m sia,
ben conosc sen e folhia;
La vostra pareillaria,
senher, so.m dis la vilayna,
“lai on se tang si s’estia,
que tals la cuid’en bailia
tener, no.n a mas l’ufayna.”

V
“Toza de gentil afaire,
cavaliers fon vostre paire
que.us engenret en la maire,
car fon corteza vilayna.
Quon plus vos gart, m’etz belhayre,
e per vostre joy m’esclaire,
si fossetz un pauc humayna!”

VI
“Don, tot mon linh e mon aire
Vey revertir e retraire
Al vezoig et a l’araire,
Senher”, so dis la vilayna;
“mas tals se fai cavalguaire
c’atrestal deuria faire
los seis jorns de la setmayna.”

VII
“Toza”, fi.m ieu, “gentil fada,
vos adastret, quan fos nada,
d’una beutat esmerada
sobre tot’autra vilayna;
e seria.us ben doblada,
si.m vezi’una vegada,
sobira e vos sotrayna.”

VIII
“Senher, tan m’avetz lauzada,
que tota’n ser’envejada.
Pus en pretz m’avetz levada,
senher”, so dis la vilayna,
“per so n’auretz per soudada
al partir: bada, folh, bada!
e la muz’ a meliayna.”

IX
“Toza, estranh cor e salvatge
adomesg’om per uzatje.
Ben conosc al trespassatge
qu’ab aital toza vilayna
pot hom far ric companhatge
ab amistat de coratge,
quan l’us l’autre non eniayna.”

X
“Don, hom cochatz de folhatge
jur’ e pliu e promet guatge:
si.m fariatz homenatge,
senher”,  so.m dis la vilayna
“mas ges per un pauc d’intratge,
non vuelh  mon despiuzelhatge
camjar per nom de putayna.”

XI
“Toza, tota creatura
revertis a sa natura:
Parelhar parehladura
devem, iu e vos, vilayna,
a l’abric lonc la pastura,
que mielhs n’estaretz segura
per far la cauza dossayna.”

XII
“Don, oc; mas segon drechura
serca folhs sa folhatura,
cortes cortez’aventura
e.l vilas ab la vilayna;
En tal loc fai sens fraitura
on hom non guarda mezura,
so ditz la gens ansiayna.”

XIII
“Belha, de vostra figura
non vi autra plus tafura
noi de son cor pus trefayna.”

XIV
“Don, lo cavecs vos ahura,
que tals bada en la penchura
qu’autre n’espera la mayna.”

I

El otro día, cerca de un seto,
hallé a una humilde pastora,
llena de gozo y de discreción;
era hija de villana;
vestía capa y saya
pelliza y camisa terliz
zapatos y medias de lana.

II
Fui hacia ella, por el llano:
“Moza”, le dije, hechicera,
me duele el frío que se os clava.”
“Señor”, así dijo la villana,
gracias a Dios y a mi nodriza,
poco me importa si el viento me desgreña,
pues estoy contentita y sana.”

III
“Moza”, le dije, cosa piadosa,
me he apartado del camino
para haceros compañía;
una moza tal, villana,
no debe, sin similar pareja,
apacentar tantos animales
en esta tierra solitaria.”

IV
“Señor”, respondió, quienquiera que yo sea,
sé distinguir sensatez y locura.
Vuestro aparejamiento,
señor –así dijo la villana-
que se quede donde debe,
pues hay quienes cree tener
dominios y sólo poseen jactancia.”

V
“Moza de gentil condición,
caballero fue vuestro padre,
que os engendró en la madre,
que fue una cortés campesina.
Cuanto más os miro, más bella me sois,
y por vuestro gozo me regocijo
¡podríais ser un poco humanitaria!”

VI
“Señor, todo mi linaje y familia
veo ir y venir
a la podadera y al arado,
señor –dijo la villana-
pero hay quien se hace caballero
y debería labrar la tierra
los seis días de la semana.”

VII
“Moza”, le dije, una gentil hada
os dotó cuando nacisteis,
con una esmerada belleza,
sobre cualquier otra villana;
el doble de bella seriáis
si me viera de una vez
yo encima y vos debajo.”

VIII
“Señor, me habéis alabado tanto
que sería muy envidiada.
Ya que me habéis alzado en mérito,
señor –dijo la villana-
tendréis como recompensa
al iros: ¡Pásmate, loco, pásmate!,
y un plantón a mediodía.”

IX
Moza, el corazón esquivo y arisco
se doma con el uso.
He aprendido, mientras,
que con una villana como vos
se puede hacer una buna compañía,
con amistad de corazón,
si no engaña el uno al otro.”

X
“Señor, el hombre acuciado por la locura
jura, ofrece y promete prendas;
Así, me rendiríais homenaje,
señor –dijo la villana-
pero por un peaje pobre
no quiero mi doncellez
cambiar por el nombre de puta.”

XI
“Moza, toda criatura
vuelve a su naturaleza.
Aparejar una pareja
debemos vos y yo, villana,
ocultos, lejos de los pastos
donde estaréis más segura
para hacer la dulce cosa.”

XII
“Señor, sí; pero como es justo,
el loco busca locura,
el cortés, aventura cortés
y el villano, la villana.
Es necesaria sensatez allí
donde no se conserva mesura,
según dicen los ancianos.”

XIII
“Hermosa, con vuestra apariencia
no vi ninguna tan engañosa
ni de corazón tan traicionero.”

XIV
“Señor, la lechuza os augura
que uno se emboba con las apariencias
y otro recibe el provecho.”

Traducción procedente de: Poesía de Trovadores, Trouvères, Minnesinger. (De principios del siglo XII a fines del siglo XIII). Alianza Editorial, 1981.

La música es la versión golfísima del Clemencic Consort.

Bache, bene venies

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Septiembre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

El mes de septiembre es otra de las miniaturas del calendario completa. No se aprecia en la imagen de la entrada, pero en mi facsímil, domina y brilla en las estrellas, en el vestido de la doncella, en los platos de la balanza, en el sol que porta Helios, en los caballos alados, el polvo de oro, quizá más que en ninguna otra. En este tímpano astrológico el oro compite con el azul ultramar. Los siete orbes celestiales, los decanatos incompletos, pues lo meses del calendario romano no se corresponden con los inicios de los signos astrológicos. Este mes donde Virgo, representada por una doncella con dos palmas y Libra se reparten los días.

Una vez preparada la vitela, los miniaturistas hacían un dibujo cuidadoso de lo que se iba a representar. Las Muy Ricas Horas, un libro que quedó inconcluso para siempre tienen en bastantes de sus páginas, en los márgenes, dibujos con punta de plomo de lo que posteriormente seria pintado.  Cuando se comenzaba a pintar se hacía por el fondo, el cielo, el paisaje, luego la decoración arquitectónica, los primeros planos y finalmente los rostros con pinceles de marta finísimos y con la ayuda de una lupa.

Septiembre es junto a marzo, junio y octubre uno de los paisajes mas arquitectónicos del calendario, pero septiembre con el castillo de Saumur en Anjou es aunque parezca una obra completa, la primera miniatura en la que tenemos dos manos muy diferentes, separadas por setenta años. En septiembre está la quiebra que se dio a partir de 1416 con la muerte del Duque de Berry y la desaparición de Pol y sus hermanos. La miniatura quedó a medias. El tímpano, el cielo y el castillo con su paisaje circundante y sus personajes son obra de los hermanos Limbourg. La escena de la vendimia en primer plano fue acabada por Jean Colombe setenta años después, cuando el manuscrito pertenecía al Duque Carlos II de Saboya. Ambos trabajos se distinguen netamente por la tonalidad del colorido, la delicadeza de la pincelada y el estilo de los personajes. Jean Colombe era un buen miniaturista pero no era un genio como Pol de Limbourg, su trabajo pierde en comparación con los Limbourg, sobre todo en esta miniatura donde se ve de manera manifiesta la diferencia de ejecución.

Aunque los humanos somos los mismos desde hace más de cien mil años, la materia de la observación, la materia del arte, cambia con las generaciones y con las culturas. En un determinado momento de la historia, en un determinado momento del arte vemos, aprendemos a ver otras cosas. En Europa occidental, hubo un momento hacia finales del siglo XIV en que algo cambió. La obra de arte es exploración del mundo, es forma y símbolo. En esta época empezaron a cambiar las secuencias formales pero también las sensaciones, los fenómenos que se querían representar. Durante siglos es como si Europa no hubiera visto el paisaje, no hubiera mirado la naturaleza cambiante, yo pienso que quizá no la había mirado nunca. Tengo desde hace muchos años en mi mente dos imágenes casi coetáneas, ambas de siglo XII, pero alejadas por el espacio y la cultura. Comparo cierta pintura románica con una delicada aguada china y me sigo preguntando por qué los ojos de mis antepasados del siglo XII no veían algo así y desearon representarlo, por qué sin embargo, comprendo el hilo que me une a la imagen románica y me sigue resultando un misterio la otra.

Pero hacia finales del siglo XIV de una manera tímida, la naturaleza empezó a entrar en la representación artística.  Unas rocas, unos árboles apenas esbozados en los frescos de Giotto cien años antes, en las tablas de Gentile da Fabriano más tarde, en las miniaturas de Jacquemart de Hesdin, que también trabajó para el Duque de Berry, empezaron a sustituir a los fondos dorados que simbolizaban la eternidad. Pero tuvieron que llegar artistas como los hermanos Limbourg o comitentes como el Duque de Berry, innovadores y al mismo tiempo versátiles que dieran un vuelco a la representación de la naturaleza. Los hermanos Limbourg no pintaron los primeros paisajes de la pintura europea, pero sí los primeros en los que la naturaleza, idealizada sí, pero identificable con su luz y sus colores cambiantes, con una arquitectura que no es imaginaria, el castillo de Saumur representado en la miniatura existe todavía y es completamente reconocible, es la protagonista. Y las figuras, las acciones, esa mujer que se dirige al castillo con un cesto en la cabeza, la mujer con delantal probablemente embarazada que vendimia, el campesino que nos enseña sus calzones, las mulas con los cuévanos, la carreta de bueyes con las cubas cargadas de racimos violetas, las cepas, el caballo sin jinete que sale de la barbacana, las torres recién construidas del castillo de Luis de Anjou con sus veletas con flores de lis doradas, la enorme chimenea de las cocinas como la de la cercana Abadía de Fontevrault, todo ello nos indica que la observación del entorno, las acciones humanas de las que se obtiene alegría y beneficio adquieren una importancia que no tenían antes. El símbolo abstracto puede dominar el cielo, quedarse en su forma circular perfecta, pero en el cuadrado del mundo septiembre es el mes de la vendimia, no una alegoría de algo abstracto, un emblema de los que pronto comenzarán su andadura y éxito con la imprenta. Es la ventana abierta a un mundo ilimitado que no acaba en los límites del cuadro, de ahí la carreta y el personaje cortados, Pol, Hermann y Hannequin, por decisión propia o por una indicación del duque que supieron representar de manera genial, empiezan a abrir los ojos a una Europa que parecía ciega ante la vida.

Carmina Burana, siglo XII – Bache, bene venies

Bache bene venies / Baco, bienvenido eres
gratus et optatus; / grato y esperado
per quen noster animus / por quien nuestro espíritu
fit letificatus / se alegra.

Istud vinum bonum vinum / Este vino es del bueno
vinum generosum / vino generoso
reddit virum curialem / convierte al buen cortesano
probum animosum. / en hombre valeroso.

Iste Ciphus concavus / Esta copa hueca
de bono meru profluus; / donde se vierte el buen mosto
siquis bibit sepius / a los que bien beben
satis fit et ebrius. / los sacía y emborracha.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Hec sunt vasa regia / Estos son los cálices reales
quibus spoliatur; / sacados
Jerusalem et regalis / de Jerusalén
Babilon dilatur. / y traídos desde Babilonia.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Ex hoc cypho conscii / Expertos de esta copa
bibent sui domini; / beben sus dueños
bibent sui socii / beben sus compadres
bibent et amici. / beben sus amigos.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus forte superans / Baco invade con fuerza
pectora virorum; / el pecho de los hombres
in amore concitat / y arrastra sus ánimos
animus eorum. / hacia el amor.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus sepe visitans / Baco visita con frecuencia
mulierum genus. / al género femenino
Facit eas subditas / haciendo de ellas
tibi o tu Venus!! / tus súbditas ¡Oh Venus!

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus venas penetrans / Baco con el licor cálido
calido licuore; / penetras las venas
facit eas igneas / con el ardor de Venus
Veneris ardore. / las enciendes.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus lenis leniens / Suave Baco tú suavizas
curas et dolores; / penas y dolores
confert focum gaudia / le das al hogar
risus et amores. / risas, goces y amores.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus mentem femine / Baco el alma femnina
solet hic lenire; / ablanda;
cogit eam citius / hace que consienta
viro consentire. / ante el hombre.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Aqua prorsus coitum / Con agua el coito
nequit impetrare / no intentes
Bachus illam facile / Baco te hará fácil
solet expugnare. / la unión.     

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bachus numen faciens / Baco es dios que hace
hominem iocundum, / feliz al hombre
reddit eum pariter / también lo convierte
doctum.. Et facundum. / en elocuente sabio.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Bache deus inclite / Baco, dios ilustre
omnes hic astantes, / todos los presentes
leti sumus munera / por tus dones felices
tua prelibantes. / brindamos.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Omnes tibi canimus / Todos entonamos
maxima preconia. / los mejores himnos.
Te laudantes merito / Te alabamos con justicia
tempora per omnia. / por todos los tiempos.

Istud vinum bonum… / Este vino es del bueno…

Traducción algo modificada, este latín no tiene nada de fácil, de aquí.                                    

Exiit diluculo rustica puella

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Julio. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

Estamos de nuevo ante una de las miniaturas del calendario completa, el tímpano con Helios en su carro y Cáncer y Leo, los signos zodiacales del mes de julio, los siete orbes celestiales está acabado. También es una de las miniaturas terminadas por los tres hermanos y no por Jean Colombe que retomó el libro setenta años después.

La acción ocurre en Poitiers, una de las residencias favoritas del Duque de Berry. El Duque como jefe de una de las grandes casas feudales unidas a la familia real, había recibido Poitiers y Auvernia como patrimonio. El castillo triangular ya no existe. Una pasarela de madera sobre tres pilares en el río Clain, con puente levadizo ante una torre de acceso. Tres torres con barbacanas y almenas. Y en el interior se adivinan las altas ventanas góticas de la zona residencial que da al patio de armas.

Los calendarios eran miniaturas propias de los libros de horas, pero nunca con el protagonismo que les dieron los Limbourg en que crean los primeros paisajes de la pintura europea. Los Limbourg han representado aquí las labores del campo  correspondientes al mes de julio, la siega de la cosecha de trigo y el esquileo de las ovejas. El mundo medieval, el mundo desde el neolítico, se mueve por las labores del campo. De hecho, también nuestro mundo, que ignora y olvida el campo. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada acción nuestra, se nutre de los alimentos que sigue dando ese campo escondido y oculto.

Dos campesinos cubiertos con sombrero de paja siegan un campo de trigo, hace calor y uno de ellos siega en camisa. El trigo está minuciosamente dibujado, las espigas, más doradas que las cañas y en aquel mundo sin herbicidas, algunas amapolas. A la derecha, en el prado, un hombre y una mujer, la mujer con un vestido azul ultramar, esquilan las ovejas con unas tijeras especiales, la lana ya esquilada se amontona a sus pies.

En el mundo de los tres órdenes, en el calendario de los Limbourg, solo hay representados dos: el mundo noble de las escenas cortesanas y el de las labores campesinas. Enero es cortesana, febrero y marzo campesinas, abril y mayo, cortesanas, junio, que no ha podido terminarse por culpa de mis trabajos y aparecerá a destiempo, campesina, julio campesina también, agosto vuelve a ser cortesana, quizá la última verdaderamente cortesana, porque septiembre, octubre y noviembre son campesinas y diciembre, con la caza de jabalí participa de ambos mundos.

Quisieron dejar Paul y sus hermanos una visión ideal de la vida de su época. Si hermosas eran las escenas cortesanas, igualmente bellas tendrían que ser las campesinas. En aquel mundo de los tres órdenes todo tenía su lugar, su función, y junto a los campos que siegan los hombres, junto al aprisco donde eran esquiladas las ovejas, el castillo triangular que indica el señorío. Hermosas y alegres son las escenas cortesanas y hermosas y alegres son las labores campesinas, cuando se procede a la siega de las cosechas abundantes, donde el durísimo trabajo con la hoz que encorva la espalda y llena de callos las manos, parece una danza. Sí, el mundo que soñó el duque de Berry, el mundo que representaron los hermanos Limbourg en el calendario es un mundo sin sequía, sin exceso de lluvias ni granizadas. Los campesinos se afanan en sus tierras o en las del señor, donde no existe el peso de tributos y gabelas. Por esos campos y ese camino no pasan los ejércitos feudales ni se acercan los ingleses que poseen media Francia. El verano es hermoso en la Dordoña, en el Poitou. Un verano suave de finas lluvias en la tarde sobre los espesos bosques, tan alejado del calor mediterráneo que es julio cuando se esquilan las ovejas. No es un paisaje grandioso, sino un paisaje para la nostalgia, para decir: escuchadle gascones, es toda la Gascuña.

Carmina Burana Siglo XII – Exiit dilucolo rustica puella

Exiit diluculo rustica puella / Salió temprano la niña campesina

cum grege cum baculo / con el rebaño, el cayado

cum lana novella / con la lana nueva.

sunt in grege parvulo / Había en el pequeño rebaño

ovis et asella / oveja y burrita 

vitula cum vitulo / ternera con ternero 

caper et capella / cabra y macho cabrío. 

conspexit in cespite / Vio en la hierba

scolarem sedere: quid facis tu domine? / sentado un estudiante: ¿qué haces aquí señor?

veni mecum ludereven conmigo a jugar.

Traducción propia

Kalenda Maia

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Mayo. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

Quizá es esta la miniatura más perfecta del calendario, la más reproducida. También por esta razón la primera que me encontré. Estaba en mi libro de lengua y literatura de sexto de EGB, en las páginas donde por primera vez leí el nombre de Petrarca. Eran otros tiempos aquellos. Pero no estaba en color, sino en tonos sepia.

El mundo celestial, en azul ultramar y oro sigue inacabado. Tauro y Géminis en el quinto orbe. Pero esta vez el mundo terrenal compite con el celestial. El cortejo, precedido de una fanfarria, se engalana de guirnaldas y coronas de hojas bordeando probablemente el Bois de Boulonge. Al fondo se adivina París. Es mayo. Surge el verde por doquier. Invade los prados, los árboles ya tienen todas sus hojas, incluso los prudentes robles más tardíos. Ya no estamos en la neblina verde de marzo y abril. El verde no solo está en la naturaleza sino en los vestidos de las jóvenes. En la corte de Francia el rey, regalaba vestidos de verde alegre a sus acompañantes, la librea de mayo. Perfecto verde de Hungría en los pigmentos de malaquita para las miniaturas, esquivo, difícil de fijar, en los tintes para los vestidos. No serían de un verde tan bello los vestidos reales ni los arreos de los caballos.

Fiesta de la juventud en la que le duque participó muchas veces. Ahora hombre maduro casi viejo, cuando encarga a los hermanos Limbourg este libro de horas, se hace representar en el cortejo, con la corona de hojas verdes, con sus vestiduras azul y oro, colores reales de Francia, junto a las jóvenes ricamente vestidas, de espaldas, imposible saber si es joven o no. Queda el misterio. En una escena soñada que difícilmente sería tan hermosa en la realidad, el duque, como todos los que alcanzan una edad que parecía tan lejana que nunca llegaría, sentiría la nostalgia de aquellos dulces días de mayo en que con otros seres todavía sin historia, salía a celebrar con cantos, con música, la primavera, símbolo de una juventud que parecía eterna.

Rimbaut de Vaquieras (c.1180 – 1207) – Kalenda Maia

Kalenda maia / Ni la calenda de mayo
ni fueills de faia / ni la hoja de haya
ni chans d’auzell,   ni flors de glaia / ni el canto del pájaro,  ni el gladiolo
non es qe.m plaia, / creo que me alegren ya,
pros dona gaia, / noble dama gozosa,
tro q’un isnell messagier aia / hasta que reciba  un veloz mensajero
del vostre bell cors, qi.m retraia / de vuestra bella   persona, que me diga
plazer novell   q’amors m’atraia / el nuevo placer  con que amor me llama
e jaia,  e.m traia  vas vos, / y hasta   que yazga  y me dirija a vos,
donna veraia, / dama verdadera
e chaia  de plaia  .l gelos,  / y hasta   que el celoso  caiga herido
anz qe.m n’estraia. / antes que yo renuncie.

Ma bell’ amia, / Mi bella amiga
per Dieu non sia /¡por Dios! que no ocurra
qe ja.l gelos   de mon dan ria, / que el celoso  se ría de mi dolor
qe car vendria / pues vendería caros
sa gelozia, / sus celos
si aitals dos  amantz partia; / si separara  a tales dos amantes;
q’ieu ja joios   mais non seria, / yo no estaría  nunca más contento
ni jois ses vos   pro no.m tenria; / ni me serviría   de nada el gozo sin vos;
tal via  faria  q’oms ja / y tomaría  tal camino  que nadie
mais no.m veiria; / me volvería a ver;
cell dia  morria,  donna / moriré  el día,   señora
pros, q’ie.us perdria. / noble, que os pierda.

Con er perduda / ¿Cómo perderé
ni m’er renduda / ni se me devolverá
donna, s’enanz   non l’ai aguda / la dama, si antes no la he tenido?
Qe drutz ni druda / Los amantes
non es per cuda; / no existen en la mente
mas qant amantz   en drut si muda, / cuando el enamorado  se hace amante,
l’onors es granz   qe.l n’es creguda, / es grande el honor  que crece en él
e.l bels semblanz   fai far tal bruda; / y la alegre cara  produce gran murmullo;
qe nuda  tenguda  no.us ai, / no os he   tenido  desnuda,
ni d’als vencuda; / ni os he obligado a nada;
volguda,  cresuda  vos ai, / os he  querido  y creído
ses autr’ajuda. / sin ninguna ayuda.

Tart m’esjauzira, / Poco me alegraría
pos ja.m partira, / si me alejara
Bells Cavalhiers, de vos ab ira, /Bello Caballero, de vos entristecido,
q’ailhors no.s vira /pues no vuelve a otro sitio
mos cors, ni.m tira / mi corazón, ni me arrastra
mos deziriers,  q’als non dezira; / mi deseo  pues otra cosa no desea;
q’a lauzengiers  sai q’abellira, / a los maledicientes  sé que esto agradaría
donna, q’estiers  non lur garira: / señora, que otra  cosa no los sanará:
tals vira,  sentira  mos danz, / alguno,  si viera   o notara mi dolor,
qi.lls vos grazira, / os lo agradecería,
qe.us mira,  cossira  cuidanz, / pues mira  y piensa  meditabundo,
don cors sospira. / y por eso, el corazón suspira.

Tant gent comensa, / Tan gentil empieza,
part totas gensa, / hermosa sobre todas,
Na Beatritz,  e pren creissensa / Beatriz,  y aumenta
vostra valensa; / vuestro valor;
per ma credensa, / según creo
de pretz garnitz  vostra tenensa /adornáis con motivo  vuestro poder
e de bels ditz,  senes failhensa; / y con bellas palabras, sin duda;
de faitz grazitz  tenetz semensa; / de hechos notables  tenéis la semilla;
siensa,  sufrensa  avetz / conocimiento,  paciencia  tenéis
e coneissensa; / y sabiduría;
valensa  ses tensa  vistetz / sin discusión  vestís  valor
ab benvolensa. / y benevolencia.

Donna grazida, / Señora agradable,
qecs lauz’ e crida / todos alaban y acalaman
vostra valor   q’es abellida, / vuestro valor,  que es hermoso,
e qi.us oblida, / ya a quien os olvida
pauc li val vida, / de poco le vale la vida
per q’ie.us azor, donn’ eissernida; / por eso os adoro,  dama distinguida,
qar per gencor  vos ai chauzida / pues os he escogido  como la mas gentil
e per meilhor, de prez complida, / y la mejor,  de gran mérito
blandida,  servida  genses / y os he cortejado  y servido  mejor
q’Erecs Enida. / que Erec a Enide
Bastida,  finida,  N’Engles, / Englés, he construido  y acabado
ai l’estampida. / la estampida.

Traducción procedente de: Poesía de Trovadores, Trouvères, Minnesinger. (De principios del siglo XII a fines del siglo XIII). Alianza Editorial, 1981.

A chantar m’er de so qu’ieu non volria

Herman, Paul, y Johan de Limbourg. Mes de Abril. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé, Chantilly

Ha pasado el tiempo, estamos en algún momento posterior a 1416. El duque bibliófilo ha muerto en su castillo de Nesle y quizá ya está enterrado en su tumba de la catedral de Bourges. Él, hombre pacífico y conciliador en una época terrible de guerra, se hizo representar con el animal rey destronado de Europa. En el taller de alguno de sus castillos, los pinceles de marta, las lupas, los almireces para moler los colores, la piedra de alabastro para mezclarlos, los sacos llenos del valioso lapislázuli, se llenan de polvo. Porque también en ese mismo año de 1416 o algo antes, la muerte vestida de epidemia de peste se ha llevado a Paul, Hermann y Hannequin. El carro de Helios corriendo sobre las nubes tiene menos partículas de oro y los cuatro primeros orbes celestiales y el sexto y el séptimo están vacíos. Solo en el quinto orbe, Aries y Tauro reinan entre las estrellas.

No tuvieron tiempo los hermanos miniaturistas de acabar el mundo celestial, aunque ellos no eran los calígrafos que tenían que completarlo, pero sí está completo el mundo terrenal del mes de Abril. Es quizá de todos los meses del calendario el que tiene las figuras más grandes.

Al fondo, en el cielo de azul ultramar, Dourdan, con su gran castillo hoy en ruinas y la pequeña ciudad apiñada a su pies. El río Orga donde bogan dos barcas. Un bosquecillo a la izquierda y una edificación a la derecha de la que apreciamos el huerto cercado por un muro de piedra. En el hortus conclusus florecen cerezos, ciruelos o manzanos.

Y siete personajes, los más grandes de todo el calendario. Inclinadas sobre la hierba, dos jóvenes cogen violetas, una vestida rosa, rosa de París, obtenido del brasilete, una madera, la otra de azul intenso y negro. El negro que también lleva otro personaje femenino, ese color negro que en esta época a partir de la corte de Borgoña se convertirá para siempre en el color de la elegancia. Cuatro personajes agrupados. Es una escena de boda, la novia con un vestido azul pálido, azul de Alemania,  bordado o de brocado, con un tocado de pieles y plumas tiende la mano para recibir el anillo del novio, vestido con un manto azul intenso de lapislázuli bordado de oro. La madre y el padre de la novia asisten a la escena, un niño, vestido de rojo y negro está más alejado. Todos los personajes en lo que se puede apreciar tienen el cabello rubio simbolo de belleza real.

Verdes prados, árboles de verde tierno, de la neblina verde que llena las ramas en la primavera, verde de Hungría extraído de la malaquita. ¿En verdad Paul y sus hermanos acabaron esta miniatura? El fondo de la hierba es demasiado liso, faltan detalles, falta la sombra…, es como si la escena se hubiera detenido en el tiempo. Porque lo más seguro es que este grupo escenifique la boda de Charles de Orleáns y Bonne de Armangnac, nieta del duque de Berry en 1410. Charles, cuyo más famoso poema da nombre a este blog, tenía dieciséis años y su novia catorce. De Bonne escribiría Charles: “Ah! Cuan grato es contemplar a la graciosa, buena y bella”. Bonne tuvo tiempo de crecer para vivir poco tiempo con su marido hasta cinco años más tarde. Porque el tiempo se detendría como está detenido en la miniatura. Charles fue uno de los prisioneros hechos por los ingleses en la batalla de Azincourt de 1415. El más valioso de los prisioneros, cuyo rescate no solo dependía del dinero sino de los vaivenes políticos. Veinticinco años pasaría Charles de Orleáns prisionero en Inglaterra. Para Bonne la historia sería más terrible: se retiró al monasterio de Castelnau-de-Montmiral, donde en el país de oc, esperó el regreso de Charles. Regreso que no pudo ver, porque para ella sí que hubo una larga e inútil espera hasta un día en que se apagó su vida en 1435.

Charles escribió de la primavera, quizá recordando el tiempo detenido en que se casó con Bonne:

Le temps a laissé son manteau / El tiempo ha dejado su manto
De vent, de froidure et de pluie / de viento, de frío y de lluvía
Et s’est vêtu de broderie, /y se ha vestido de bordados,
De soleil luisant, clair et beau. /de sol brillante, claro y hermoso.

Pero quizá Bonne, en sus largos días sola en el monasterio del país de oc leyó el lamento amoroso que otra mujer escribió en esa lengua tres siglos antes.

La Condesa de Dia – Ahora deberé cantar lo que no querría

A chantar m’er de so qu’ieu non volria / Ahora deberé cantar de lo que no querría,
tan me rancur de lui cui sui amia, /
tanto me lamento del que soy amiga,
car ieu l’am mais que nuilla ren que sia:/
pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo
vas lui no .m val merces ni cortesía /
pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía
ni ma beltatz ni mos pret ni mos sens,/
ni mi belleza, ni mi valor, ni mi juicio,
c’atressi .m sui enganad’e trahïa /
porque soy engañada y traicionada
com degr’ esser, s’ieu fos desavinens./
como sucedería si fuera poco agraciada.

D’aisso.m conort car anc.non fi faillenssa,/ Me conforto pensando que jamás y de ningún modo
amics, vas vos per nuilla captenenssa, /
cometería equívoco hacia vos, amigo,
anz vos am mais non fetz Seguis Valenssa,/
sino que os amo más de lo que Seguis amó a Valensa,
e platz mi mout quez eu d’ámar vos venssa/,
y me agrada venceros en amor,
lo mieus amics, car etz lo plus valens /
amigo mío, porque sois el mejor;
mi faitz orguoill en ditz et en parvenssa,/
sois orgulloso conmigo en las palabras y en los modos,
e si etz francs vas totas autras gens./
mientras que os mostráis amables con todos.

Be .m meravill com vostre cors s’orguoilla/ Me sorprende como hacia mí vuestro corazón se muestra duro,
amics, vas me, per qu’ai razon qu’ieu .m duoilla;/
amigo, por lo que tengo razón para dolerme;
non es ges dreitz c’autr’amors vos mi tuoilla /
no es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí,
per nuilla ren qu’ie .us diga ni acuoilla;/
sea lo que sea lo que os diga o conceda; 

e membre vos cals fo .l comenssamens /¡y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor!
de nostr’amor! Ja Dompnedieus non vuoilla/
el Señor Dios no quiera
qu’en ma colpa sia .l departimens./
que sea mía la culpa de la separación.

Proesa grans qu’el vostre cors s’aizina/ La noble virtud que habita en vuestro corazón
e lo rics prtez qu’avetz m’en ataïna,/
y el alto valor que poseéis me intimidan,
c’una non sai, loindana ni vezina,/
pues no conozco dama cercana o lejana,
si vol amar, vas vos non si’ aclina;/
que, dispuesta a amar, no sea atraída por vos.
mas vos, amics, etz ben tan conoissens/
pero vos, amigo, tenéis tanto juicio
que ben devetz conoisser la plus fina,/
que bien debéis conocer la más perfecta;
e membre vos de nostres covinens./
y acordaos de vuestro pacto.

Valer mi deu os pret e mos partages/ deben ayudarme mérito y nobleza
e ma beltatz e plus mos fis coratges,/
y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo,
per qu’ieu vos mandad lai on es vostr’ estatges/
por ello os mando allá donde moráis


esta chansson que me isa messatges:/
esta canción, que sea mi mensajera;
ieu vuoill saber, lo mieus bels amics gens,/
y quiero saber, mi gentil y bello amigo,
per que vos m’etz tanta fers ni tant salvatges,/
por qué sois tan altanero y cruel conmigo:
non sai, si s’es orguoills o maltalens./
no sé si por orgullo o mal talante.

Mas aitan plus vuoill li digas messatges,/ Más aún quiero que os diga el mensajero:
qu’en trop d’orguoills o ant gran dan maintas gens./
por
demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño.

Traducción procedente de: Las Trovadoras, poetisas del amor cortés. Ed. Horas y Horas, 1997.

Grupo Sinfonye, dirigido por Stevie Wishart, canta Mara Kiek.

A l’entrada del temps clar

Herman, Paul, y Johan de Limbourg. Mes de Marzo. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé, Chantilly

Comencemos por la media luna que corona la imagen. El luneto está completo, no como en otros meses. Se completó antes de 1416, en que una epidemia se llevara a los tres geniales hermanos. Azul profundo. De azul profundo es Helio y su carro tirado por caballos de fuego. Fuego levantan sus cascos y sobre nubes de fuego, nubes de fuego de oro molido disuelto en agua engomada, tiran los corceles del pesado carro. En las manos de Helio resplandece el Sol. Por encima este luneto inferior vienen los siete orbes celestiales, con sus datos astrológicos y astronómicos, en el quinto orbe, cuajado de estrellas doradas, Piscis deja el paso a Aries.

Dejemos el mundo celeste con su forma curva perfecta. Vamos al mundo terrestre, cuadrado, angular, imperfecto. El tiempo del invierno ha pasado. Las cigüeñas ya han llegado y vuelven a sus nidos del año anterior. En primer plano, un campesino de barba blanca con sus calzas raídas trabaja con un arado normando de ruedas, un buey negro y otro pardo tiran de él. La vertedera voltea la tierra que queda con las hierbas arrancadas. Un campo triangular, el camino que lo bordea sigue un cercado de viñas donde dos hombres podan las cepas. Las nieves del invierno, las lluvias de la incipiente primavera llenan de verdor la tierra. En el otro lado del triángulo en un campo ya despojado de hierba otro hombre llena un saco. Viñas en otro cercado, ya podadas. Una casita de tejado rojo. Sigamos el camino. Un curioso monumento de piedra en la intersección de caminos. Piedra blanca, estatuas en los lados, filigranas góticas. Muchos siglos después, cuando la autora de estas líneas viaje al centro de Francia, a esas mismas tierras que quedaron preservadas en las páginas cerradas de un libro de horas inacabado, a los pocos ejemplares que queden se les llamará linterna de los muertos. Sigamos caminado, en un prado o en un campo en barbecho, un pastor con su perro apacienta sus ovejas. Duras labores para arrancar a la tierra el pan de cada día que parecen una danza delicada representada por los pinceles de pelo de marta en la finísima vitela.

Sigamos por el camino, una puerta en una construcción de piedra: la barbacana del castillo de Lusignan, en el Poitou. Una de sus residencias preferidas, como todas ellas grande, lujosa, pero sobre todo, rebosante de sus colecciones de obras de arte, de sus amados libros que trasladaba en sus viajes. Con una leyenda, que mandó poner por escrito a Jean d’Arras. El castillo de Lusignan que ya no existe, reproducido con maniática fidelidad: la torre poitevina, la torre del reloj, la torre de Melusina, la barbacana, los recintos amurallados. Pero nada de eso molesta. La luz es la luz de los primeros días de primavera y sobre los ocres de la tierra, los verdes de la hierba, destaca el azul, ese azul más caro que el oro molido de las estrellas y las nubes sobre las que cabalga Helios… Traído de las profundidades de Asia central, ultramar, piedra de azul, lapislázuli. En ese azul, vuela en la dulzura del aire poitevino, de oro, convertida en serpiente alada, el hada Melusina…Y toda esa belleza no es lo más importante. Más de dos tercios de la imagen son uno de los primeros paisajes de la pintura europea. Pero hay algo más, el viejo campesino de barba blanca y calzas raídas, el pesado arado de vertedera, los lentos bueyes proyectan su sombra sobre la tierra. Paul, Hermann y Hannequin han introducido el tiempo en la pintura.

Continuará…

A L‘ENTRADA DEL TEMPS CLAR

Anónimo trovadoresco de finales del siglo XII

Al’entrada del temps clar, eya / Cuando llega el tiempo claro, eya
Per jòia recomençar, eya / Para recomenzar con alegría, eya
E per jelòs irritar, eya / Y para irritar a los celos, eya
Vòl la regina mostrar / Quiere la reina (la primavera) mostrar
Qu’el’es si amorosa / Que ella es muy amorosa.
A la vi’, a la via, jelòs, / Idos, idos, celos,
Laissatz nos, laissatz nos / Déjanos, déjanos,
Balar entre nos, entre nos. / Bailar juntos entre nos.

El’ a fait pertot mandar, eya /Ella manda a todas partes, eya
Non sia jusqu’a la mar, eya /Hasta cerca de la mar, eya
Piucela ni bachalar, eya /Que estudiante y jovencita, eya
Que tuit non vengan dançar /Todos vengan a bailar,
En la dansa joiosa. /En la danza alegre.
A la vi’, a la via, jelòs, /Idos, idos, celos,
Laissatz nos, laissatz nos /Déjanos, déjanos,
Balar entre nos, entre nos. /Bailar juntos entre nos.

Lo reis i ven d’autra part, eya /El rey (el invierno) llega de otra parte, eya
Per la dança destorbar, eya /Para interrumpir la danza, eya
Que el es en cremetar, eya /Porque tiene miedo, eya
Que òm no li vòlh emblar /Que alguien le pueda robar,
La regin’ aurilhosa. /A la reina dorada.
A la vi’, a la via, jelòs, /Idos, idos, celos,
Laissatz nos, laissatz nos /Déjanos, déjanos,
Balar entre nos, entre nos. /Bailar juntos entre nos.

Mais per nïent lo vòl far, eya /Pero ella no le deja, eya
Qu’ela n’a sonh de vielhart, eya /Que ella no quiere un viejo, eya
Mais d’un leugièr bachalar, eya /Pero sí un guapo estudiante, eya
Qui ben sapcha solaçar /Que sepa solazar
La dòmna saborosa. /A la dama encantadora.
A la vi’, a la via, jelòs, /Idos, idos, celos,
Laissatz nos, laissatz nos /Déjanos, déjanos,
Balar entre nos, entre nos. /Bailar juntos entre nos.

Qui donc la vezés dançar, eya /Quien quiera entonces danzar, eya
E son gent còrs deportar, eya /Y su gentil cuerpo mover, eya
Ben pògra dir de vertat, eya /Bien podrá decir, en verdad, eya
Qu’el mont non aja sa par /Que en el mundo no hay igual,
La regina joiosa. /Como la alegre reina.
A la vi’, a la via, jelòs, /Idos, idos, celos,
Laissatz nos, laissatz nos /déjanos, déjanos,
Balar entre nos, entre nos. /Bailar juntos entre nos.

Traducción propia, solo aproximada, que hace muchos siglos que dejé la dulce Occitania.

Y ahora la música, en la versión golfa del Clemencic Consort.