Conde Claros, Conde Claros, el señor de Montalván…

Portada del Libro de los Cincuenta Romances (c. 1525), primera colección de romances conocida.

Ante diem sextum decimum Kalendas Octobres: Ludi Romani

Nos gustan las viejas historias, las que se repiten una y otra vez, las que tienen varias versiones, las que no cansan nunca porque tratan de los temas que siempre están ahí que forman parte de la vida. Joseph Bédier comenzó su historia recopilación de Tristán e Isolda con esta pregunta: “¿Queréis oír, señores, si os place, un bello cuento de amor y de muerte?” Sí, nos placen las historias de amor, de muerte, de superación, de viajes interminables, de derrotas y victorias, de traición y venganzas.

Alrededor de la hoguera, bajo las estrellas, hace miles de años, comenzaron a tejerse y entrelazarse las palabras de cuentos, de historias, con unos temas, con unas tramas que se repetían. Solo los cambios culturales les fueron dando un ropaje que las hacía diferentes, pero eran las mismas. Y para que esas historias fueran reconocibles, para que quedaran en la memoria en todo el tiempo que no hubo escritura o que la escritura fue una excepción para la mayoría, necesitaron del verso y la música. Versos sencillos y melodías sencillas reconocibles por todos, desde el palacio hasta la cabaña campesina.

Esta es la historia de una historia que se desarrolla en un romance y de una melodía glosada en el Renacimiento y como con el tiempo, acabé uniéndolas.

Hace mucho mucho tiempo…, me regalaron tres libros. Aún los tengo, han sobrevivido a mudanzas y cosas peores. Están entre los más antiguos de mi biblioteca, trepan por las estanterías altas, junto a los libros de Tolkien y Terence H. White, situados en el limbo de los libros que no conviene volver a leer. Uno de esos tres libros es una antología de romances. Están agrupados por temas y completos, sin censurar, vertidos a castellano moderno. Fueron mi primer contacto con ese tipo de poesía en libro independiente, no en libro de texto. Bastante tiempo después, buscando siempre versiones diferentes, me encontré con una edición moderna de la Flor Nueva de Romances Viejos, de Ramón Menéndez Pidal y comprobé que los romances de mi libro eran los mismos, pero no estaban todos. Yo ya sabía que no estaban, hacía años que en las ferias de libro de ocasión había comprado antologías de romances. Para empezar es imposible que estén todos…, y además hay diversas versiones. Lo que ocurre es que mi libro, dirigido a un público todavía infantil, no podía tener ciertos romances viejos.

Para la época en que ya buscaba entre otros libros diversas versiones y recopilaciones de romances también escuchaba ya música antigua, música del Renacimiento y empecé a encontrarme con las glosas, diferencias y variaciones sobre una melodía. La primera que me llamo la atención y escuché mucho antes las diferencias fue la famosa Guárdame las vacas o La Romanesca. Cuando una escucha la canción original se queda un poco atónita de la tontuna de la letra y que algo así tuviera la atención de los mejores compositores de música instrumental.

Las vacas fueron especialmente famosas, pero había otra melodía que fue muy famosa y recibió mucha atención de los  compositores para vihuela y así nos encontramos con esto:

Luis de Narváez. Los seys libros del Delphin de música, 1538. Veynte y dos diferencias de Conde Claros:

Y con esto:

Alonso Mudarra (c. 1510-1580) Tres libros de música en cifras para vihuela, 1546. Conde Claros en doze maneras:

Para cuando estos discos llegaron a mis manos yo ya sabía que era de eso de Conde Claros. Una de mis recopilaciones de romances, comprada como no podía ser menos en ferias de ocasión lo tiene…, pero qué decepción cuando lo leí. El Conde Claros es probablemente el romance más largo y prolijo de todo el romancero viejo. El romance que se salta a las claras aquello de que hablan los especialistas, empezando por D. Ramón, del “callar a tiempo” y que desde luego se salta, pero eso se lo saltan muchos, la pretendida “pureza” de los temas del romancero, algo que en lo que insistía especialmente D. Ramón Menéndez Pidal, que no sé donde tendría los ojos a veces.

Los romances son poemas narrativos en muchas estrofas. Las estrofas son cuartetos de versos de rima asonante en los pares, con una melodía que repite cuantas veces sea de largo el romance. Si el romance es muy largo el aburrimiento musical está servido pero…, las melodías de los romances son sencillas y fueron muy populares y tienen una característica: la melodía que sirve para un romance suele servir para otro, hay una melodía de un romance viejo que se transformó en otra canción en los yacimientos auríferos de California en los años cuarenta del siglo XIX.

El Conde Claros con toda su prolijidad de contarlo todo, cuenta la misma historia que el romance de Gerineldo. Este romance mucho más conciso sí que cumple el “callar a tiempo”. La historia de Gerineldo es una historia que hay que comprender desde las premisas del amor cortés: Gerineldo, paje del rey ama a la infanta hija del rey, es un hombre de nivel social inferior al de la dama, aunque sea noble, la dama, esta vez no casada, tiene el nivel más alto es una princesa. Pero la dama, también ama a Gerineldo, como él no se atreve le dice:

Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey más querido,
quien te tuviera esta noche
en mi jardín florecido.

Pongamos que se refiere a un jardín… Gerineldo y la infanta pasan la noche juntos. Son descubiertos por el rey, padre de la dama que coloca una espada entre ellos…, símbolo de respeto a una virginidad que ha desaparecido alegremente. La vida de Gerineldo peligra, pero la infanta, a la que no le quedó más remedio que tomar la iniciativa, le salva la vida. La vida para vivirla compartida.

Y esta es también la historia del Conde Claros, uno de los doce pares, un gran señor feudal al que hay que prender con muchos hombres, porque todas las campesinas de su señorío podrían estar a su disposición pero no la hija del rey…

Y tuvo que llegar en 2005 el centenario de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha para que el Conde Claros dejara de ser una melodía en las diferencias de Luis de Nárvaez y Alonso Mudarra.

Señores, en la aldea y el palacio, en el descanso de la siega y en la fiesta cortesana ¿Queréis oír un bello cuento de amor y peligro de muerte? Está aquí:

El Romance del Conde Claros de Montalván

Media noche era por filo,
los gallos querían cantar,
conde Claros con amores
no podía reposar;

dando muy grandes sospiros
que el amor le hacía dar,
por amor de Claraniña
no le deja sosegar.

Cuando vino la mañana
que quería alborear,
salto diera de la cama
que parece un gavilán.

Tráele un rico caballo
que en la corte no hay su par,
que la silla con el freno
bien valía una ciudad,

y vase para el palacio
para el palacio real.
A la infanta Claraniña
allí la fuera hallar.

-Conde Claros, conde Claros,
el señor de Montalván,
¡cómo habéis hermoso cuerpo
para con moros lidiar!

-Mi cuerpo tengo, señora,
para con damas holgar:
si yo os tuviese esta noche,
señora a mi mandar.

-Calledes, conde, calledes,
y no os queráis alabar:
el que quiere servir damas
así lo suele hablar.

-Siete años son pasados
que os empecé de amar,
que de noche yo no duermo,
ni de día puedo holgar.

Tomárala por la mano,
para un vergel se van;
a la sombra de un aciprés,
debajo de un rosal,

de la cintura arriba
tan dulces besos se dan,
de la cintura abajo
como hombre y mujer se han.

Por ahí pasó un cazador,
que no había de pasar,
vido estar al conde Claros
con la infanta a bel holgar.

El cazador sin ventura
vase por los palacios
a do el buen rey está.
-Una nueva yo te traigo.

El rey con muy grande enojo
mandó armar quinientos hombres
para que prendan al conde
y le hayan de tomar.

Metiéronle en una torre
de muy gran escuridad:
las esposas a las manos,
que era dolor de mirar.

Todos dicen a una voz
que lo hayan de degollar,
y así la sentencia dada
el buen rey la fue a firmar.

La infanta que esto oyera
en tierra muerta se cae,
damas, dueñas y doncellas
no la pueden retornar.

-Mas suplico a vuestra Alteza
que se quiera consejar,
que los reyes con furor
no deben de sentenciar.

El buen rey que esto oyera
comenzara a demandar:
El consejo que le dieron,
que le haya de perdonar.

Todos firman el perdón,
ya lo mandan desferrar.
Los enojos y pesares
en placer hubieron de tornar.

El testament d’Amèlia

Edmund Blair Leighton, How Liza loved the King (1890) Towneley Hall Art Gallery and Museum. Burnley

Ante diem tertium Nonas Iulias: Poplifugia

Camino estos días entre antiguos poemas, viendo como los mitos, las viejas leyendas se resisten a quedarse en sus lugares de origen, enterradas en el tiempo que les vio nacer.

Comienza el camino en la lejana Suecia, donde una dama alejada de su caballero por la guerra hace testamento. Llegando a las tierras del sur de Europa se convierte en esta amarga y cruel historia de traición y muerte.

El testament d’Amèlia
Anónimo catalán tradicional ¿Siglo XIV?

N’Amèlia està malalta, / Doña Amelia está enferma,
la filla del bon rei, / la hija del buen rey,
comtes la’n van a veure / condes la van a ver
comtes i noble gent. / condes y noble gente.

Ai! que el meu cor se’m nua / ¡Ay! mi corazón desfallece
com un pom de clavells. / como un ramo de claveles.

També hi va sa mare / También va su madre
quan no hi ha més remei. / cuando no tiene más remedio.
– Filla, la meva filla / – Hija, hija mía
de quin mal vos doleu? / ¿de qué mal os doléis?

– Mare, la meva mare / – Madre, madre mía
penso que bé ho sabeu: / pienso que bien lo sabéis:
metzines me n’heu dades / medicinas me habéis dado
que maten lo cor meu. / que matan mi corazón.

– Filla, la meva filla, / – Hija, hija mía,
d’aixó us confessareu, / de eso os confesáreis,
quan sereu combregada / cuando hayáis comulgado
lo testament fareu / el testamento haréis.

– Ja me’n só confessada / Ya me he confesado
i en deman perdó a Déu; / y pido perdón a Dios;
també m’han combregada / también he comulgado
i tinc fet testament. / y hecho tengo el testamento.

Del meu testament, mare, / De mi testamento, madre,
poc vos n’alegrareu. / poco os alegraréis.
Set castells tinc a França, / Siete castillos tengo en Francia,
tots són al poder meu. / todos en mi poder.

Els tres los deixo als pobres, / Tres dejo a los pobres,
als pobres i als romeus, / a los pobres y a los romeros,
lo quart lo deixo als frares / el cuarto dejo a los frailes
per caritat a Déu. / por caridad a Dios.

Els altres a Don Carles, / Los otros a Don Carlos
Don Carles, germà meu, / Don Carlos, hermano mío,
i mes robes i joies / y mis vestidos y joyas
per la Mare de Déu. / para la Virgen.

El vestit d’or i plata / El vestido de oro y plata
en sent morta em poseu; / siendo muerta me pongáis;
lo mellor per mortalla / lo mejor por mortaja
per adornar el cos meu. / para mi cuerpo adornar.

També el mantell de perles, / También el mantel de perlas,
lo coixí i vel d’argent. / la almohada y el velo de plata.
– Malaguanyada roba, / – Desgraciada ropa
tota la podrireu. / toda la pudriréis.

Los cos ha de podrir-se: / El cuerpo ha de pudrirse:
fassa la roba el mateix / haga la ropa lo mismo
que es podreixin les pompes, / que se pudrieran las pompas,
l’ànima vaja al cel. / el alma vaya al cielo.

– Filla, la meva filla, / – Hija, hija mía,
i a mi, què em deixareu? / y a mí, ¿qué me dejaréis?
– Mare, la meva mare, / – Madre, madre mía,
a vós lo marit meu. / a vos, mi marido.

Que us el tingueu en cambra / Para que lo tengáis en la cámara
tothora que volgueu, / a la hora que queráis,
perquè el vetllleu de dia / para que lo veáis de día
tant com de nit ho feu, / tanto como de noche hacéis,

besant-lo i abraçant-lo / besándolo y abrazándolo
tal com fa temps soleu, / como hace tiempo soléis,
que ara no us faré nosa / que ya no os haré estorbo
l’hora que l’abraceu. / a la hora que lo abracéis.

– Filla, la meva filla, / – Hija, hija mía,
que m’ho perdoni Déu, / que Dios me perdone,
és un fals testimoni / es un falso testimonio
que vós, filla em poseu. / lo que vos, hija me hacéis.

Son pare ho escoltava / Su padre que la escuchaba
amb un ministre de Déu. / con un ministro de Dios.
– Filla, la meva filla, / – Hija, hija mía,
què aixó que dieu? / – ¿qué es eso que decís?

Ai, pare, lo meu pare, / Ay, padre, padre mío,
en cartes ho trobareu, / en cartas lo encontraréis,
metzines me n’heu dades / venenos me habéis dado
perquè morta em voleu. / porque muerta me queréis.

Traducción propia.

Belleza

Ante diem quartum Idus Martias

La Beauté

Charles Baudelaire, Les Fleurs du mal (1857)

Je suis belle, ô mortels, comme un rêve de pierre,
Et mon sein, où chacun s’est meurtri tour à tour,
Est fait pour inspirer au poète un amour
Éternel et muet ainsi que la matière.

Je trône dans l’azur comme un sphinx incompris;
J’unis un cœur de neige à la blancheur des cygnes;
Je hais le mouvement qui déplace les lignes,
Et jamais je ne pleure et jamais je ne ris.

Les poètes devant mes grandes attitudes,
Qu’on dirait que j’emprunte aux plus fiers monuments,
Consumeront leurs jours en d’austères études;

Car j’ai pour fasciner ces dociles amants
De purs miroirs qui font les étoiles plus belles:
Mes yeux, mes larges yeux aux clartés éternelles!

La Belleza

Soy Bella, oh mortales, como un sueño de piedra,
Y mi pecho, donde todos, se hieren a su vez,
Está hecho para inspirar un amor al poeta
Eterno y silencioso igual que la materia.

Reino en el azul, como una esfinge incomprendida;
Uno a la blancura del cisne un corazón de nieve;
Detesto el movimiento que desplaza las líneas.
Y jamás lloro y jamás río.

Los poetas, delante de mis gestos altivos,
Que parecen copiados de nobles monumentos,
Consumirán sus días en austeros estudios;

Pues tengo, para fascinar a esos dóciles amantes,
Puros espejos que hacen más bellas las cosas:
¡Mis ojos, mis grandes ojos de fulgores eternos!

 

Hortus conclusus

Ante diem quartum Nonas Martias

Casi no veo televisión, durante casi nueve años ni siquiera tuve una. La que veo ahora, algún rato por la noche, es televisión por cable, pagada, para ver cine, no aguanto la publicidad, sus horteradas y sus cortes. Nunca veo la televisión en abierto y hace muchos años que no veo un telediario. Anoche entre un libro y otro, esperando que empezara la película, en uno de los canales me encuentro con esto: 

que desaparecerá en unos meses y me quedé catatónica. Ya no saben que hacer ¿Alguien captará de qué va la cosa? Supongo que a la hora de vender todo vale.

Me tengo que resarcir, lástima que no sea la versión de Pro Cantione Antiqua, que me acompaña desde los años del instituto. Quédense con las palabras que dice, no hay que darle más vueltas a este bellísimo epitalamio que, por suerte, se coló en la Biblia.

Hortus conclusus soror mea, sponsa mea, / Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía,
hortus conclusus et fons signatus. / huerto cerrado y fuente sellada.
Aperi mihi, o soror mea, amica mea, / Ábreme, hermana mía, amiga mía,
columba mea, immaculata mea. / paloma mía, inmaculada mía.
Surge, propera amica mea, et veni. / ¡Levántate, no tardes, amiga mía y ven!
Veni, speciosa mea, ostende mihi faciem tuam. / ¡Ven preciosa mía, muéstrame tu rostro!
Favus distillans labia tua; / Tus labios destilan miel;
mel et lac sub lingus tua. / miel y leche hay bajo tu lengua.
Veni sponsa mea, veni coronaberis. / ¡Ven esposa mía, ven para que te corone!

La línea divisioria de la modernidad I

Alnus, alisos, crecen en las riberas de los ríos. En el alfabeto de los árboles, que analiza Robert Graves en La Diosa Blanca, es el árbol de Bran. En la Batalla de los Árboles, Câd Goddeu, el aliso luchó en primera línea. Florece a mediados de marzo y da tres buenos tintes: rojo la corteza, verde las flores y pardo las ramas, símbolos del fuego, el agua y la tierra. Parte inseparable de los bosques europeos, los bosques que durante siglos fueron el lugar de las leyendas, el misterio y el peligro.

¿Quién en la noche oscura tiene razón? ¿El niño que delira? ¿El padre que lo tranquiliza? El padre es la voz de la razón quién no ve misterio en la niebla o las ramas secas de los sauces. El niño, quizá el niño no delira, el niño aún puede ver lo terrible, lo demoníaco, como una presencia en la naturaleza y no una idea. Quizá, quizá no es bueno separar tanto la naturaleza de la cultura.

EL REY DE LOS ALISOS D.328 (1815)
(Erlkönig)
Texto de Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832)
Música de Franz Schubert (1797 – 1828)

Wer reitet so spät durch Nacht und Wind? / ¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es ist der Vater mit seinem Kind; / Es un padre con su hijo.
Er hat den Knaben wohl in dem Arm, / Tiene al pequeño en su brazos
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm. / Lo lleva seguro en su tibio regazo.
“Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?” / “Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?”
“Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht? / “¿No ves padre al Rey de los Alisos?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?” / ¿El Rey de los Alisos con corona y manto?”
“Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif.” / “Hijo mío es el rastro de la neblina.”
“Du liebes Kind, komm, geh mit mir! / “¡Querido niño ven conmigo!
Gar schöne Spiele spiel’ ich mit dir; / Jugaré maravillosos juegos contigo;
Manch’ bunte Blumen sind an dem Strand, / Muchas encantadoras flores están en la orilla,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand.” / Mi madre tiene muchas prendas doradas.”
“Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht, / “Padre mío, padre mio ¿no oyes
Was Erlenkönig mir leise verspricht?” / Lo que el Rey de los Alisos me promete?”
“Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind; / “Calma, mantén la calma hijo mío;
In dürren Blättern säuselt der Wind.” / El viento mueve las hojas secas.”
“Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn? / “¿No vienes conmigo buen niño?
Meine Töchter sollen dich warten schön; / Mis hijas te atenderán bien;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn, / Mis hijas hacen su danza nocturna,
Und wiegen und tanzen und singen dich ein.” / Y ellas te arrullarán y bailarán para que duermas.”

“Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort / “Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?” / A las hijas del Rey de los Alisos en ese lugar oscuro?”

“Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau: /  “Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
Es scheinen die alten Weiden so grau.” / Son los árboles de sauce grises.”
“Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt; / “Te amo; me encanta tu hermosa figura;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt.” / Y si no haces caso usaré la fuerza.”
“Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an! / “¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!
Erlkönig hat mir ein Leids getan!” / ¡El Rey de los Alisos me ha herido!”

Dem Vater grauset’s, er reitet geschwind, / El padre tiembla y cabalga más aprisa,
Er hält in Armen das ächzende Kind, / Lleva al niño que gime en sus brazos,
Erreicht den Hof mit Müh’ und Not; / Llega a la alquería con dificultad y urgencia;
In seinen Armen das Kind war tot. / En sus brazos el niño estaba muerto.

Traducción, modificada, procedente de Wikipedia.
Canta Jessye Norman

Noches de insomnio y fiebre

Caspar David Friedrich Claro de luna sobre el mar 1830 Leipzig

…yo me vuelvo hacia la sagrada inefable misteriosa noche. Lejos yace el mundo – sepultado en honda cripta – desierto y solitario está su lugar. Un hálito de profunda melancolía hace vibrar las cuerdas de mi alma. Yo quisiera precipitarme en rocío y amalgamarme en cenizas – Lejanías del recuerdo, deseos de la juventud, sueños de la infancia, las breves alegrías, las vanas esperanzas de toda una larga vida acuden vestidas de gris como la niebla de la noche cuando el sol se ha puesto.

Limitado es el tiempo de la luz, pero sin tiempo y sin espacio es el imperio de la noche.

…y desde entonces tengo una fe eterna, inalterable en el cielo de la noche y en su luz que es mi amada.

Friedrich von Hardenberg, Novalis, Himnos a la noche (fragmentos)

Um Mitternacht  – A medianoche

Texto: Friedrich Rückert – Música: Gustav Mahler

Um Mitternacht A medianoche

Hab’ ich gewacht me despierto

Und aufgeblickt zum Himmel; –  y miro al cielo;

Kein Stern vom Sterngewimmelni una estrella de la galaxia

Hat mir gelachtme sonríe

Um Mitternacht.a medianoche.

Um MitternachtA medianoche

Hab’ ich gedacht – pensé

Hinaus in dunkle Schranken. – en los sombríos espacios infinitos.

Es hat kein LichtgedankenMas ningún pensamiento luminoso

Mir Trost gebracht me trajo consuelo

Um Mitternacht. a medianoche.
Um MitternachtA medianoche
Nahm ich in achtpresté atención
Die Schläge meines Herzens; – a los latidos de mi corazón;
Ein einz’ger Puls des Schmerzes – sólo un pulso de tristeza
War angefachtme incendió
Um Mitternacht.a medianoche.
Um MitternachtA medianoche
Kämpft’ ich die Schlacht,peleé en la lucha,
O Menschheit, deiner Leiden; – ¡oh, Humanidad! de tu sufrimiento;
Nicht konnt’ ich sie entscheiden –  mas no pude decidirla
Mit meiner Machtni con toda mi fuerza
Um Mitternacht. – a medianoche.
Um Mitternacht –  ¡A medianoche
Hab’ ich die Macht –  puse mis fuerzas
In deine Hand gegeben! – en tus manos!
Herr! über Tod und Leben –  ¡Señor! ¡Sobre la vida y la muerte
Du hältst die WachtTú eres el centinela
Um Mitternacht!a medianoche!

Traducción:

Himnos a la noche Américo Ferrari

Um Mittternacht, Kareol

Estado saturnino

No es mi mejor día.

Les sanglots longs / Los largos sollozos
Des violons / De los violines
De l’automne / Del otoño
Blessent mon coeur / Hieren mi corazón
D’une langueur / Con monótona
Monotone. / Melancolía.

Tout suffocant / Ahogado
Et blême, quand / Y lívido, cuando
Sonne l’heure, / Da la hora
Je me souviens / Me acuerdo
Des jours anciens / De los días pasados
Et je pleure. / Y lloro.

Et je m’en vais / Y me voy
Au vent mauvais / Con el mal viento
Qui m’emporte / Que me lleva
Deçà, delà, / De aquí para allá
Pareil à la / Al igual que
Feuille morte. / A la hoja muerta.

Chanson d’automne

Paul Verlaine (1844 – 1896).

Traducción propia.

Que las Musas nos inspiren

Como la UNED en el Grado de Historia del Arte parece que no está por la labor de incluir alguna asignatura de Historia de la Música, yo, de cuando en cuando, iré poniendo en este espacio alguna que otra pieza, normalmente canciones, de distintas épocas de la Historia.

Creo que tenemos bastantes ganas de comenzar el nuevo curso esperando que no se produzcan las chapuzas del anterior, así que no está mal para empezar este lied de Franz Schubert tan alegre y optimista, con texto de Johann Wolfgang von Goethe, dado que ese es el ánimo con el que mejor comenzaremos el curso.

Y aunque las Musas de la mitología inspiran fundamentalmente los distintos tipos de poesía y la música: Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Melpómene, Erato, Talía, Calíope…, son inspiradoras en general de todas los artes y las ciencias. Pero hay dos Musas canónicas no “artistas”. Así que la resplandeciente Clío esté al lado de todos los que estudiamos Historia y la celestial Urania, musa de la Astronomía se encargue de todos los que estén en las carreras de Ciencias y las Ingenierías.


 

Der Musensohn (El hijo de las Musas) D. 764 (1822)

 

Música: Franz Schubert (1797 – 1828)
Texto: Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832)
Interpretan:
Jessye Norman, soprano
Phillip Moll, piano

 

Durch Feld und Wald zu schweifen,

Mein Liedchen weg zu pfeifen,

So geht’s von Ort zu Ort!

Und nach dem Takte reget

Und nach dem Maß beweget

Sich alles an mir fort.


Ich kann sie kaum erwarten,

Die erste Blum’ im Garten,

Die erste Blüt’ am Baum.

Sie grüßen meine Lieder,

Und kommt der Winter wieder,

Sing ich noch jenen Traum.


Ich sing ihn in der Weite,

Auf Eises Läng’ und Breite,

Da blüht der Winter schön!

Auch diese Blüte schwindet,

Und neue Freude findet

Sich auf bebauten Höhn.


Denn wie ich bei der Linde

Das junge Völkchen finde,

Sogleich erreg ich sie.

Der stumpfe Bursche bläht sich,

Das steife Mädchen dreht sich

Nach meiner Melodie.


Ihr gebt den Sohlen Flügel

Und treibt durch Tal und Hügel

Den Liebling weit von Haus.

Ihr lieben, holden Musen,

Wann ruh ich ihr am Busen

Auch endlich wieder aus?


Traducción (Kareol)


¡Vagabundeando por campos y bosques,

silbando mi cancioncilla,

así voy de un sitio a otro!

Todo me acompasa,

todo se mueve

según la medida que le marco.


Apenas puedo esperar

que aparezca la primera flor en el jardín,

el primer renuevo en el árbol.

Ellos saludan mis canciones,

y cuando retorna el invierno,

en sueños los canto todavía.


Los canto en la lejanía,

a lo largo y ancho del hielo,

¡precisamente cuando el invierno florece tan bello!

También este esplendor se desvanece,

pero nuevos motivos de regocijo pueden encontrarse

en las cultivadas colinas.


Es el tiempo en que junto a los tilos

encuentro a jóvenes aldeanos,

a los que enseguida procuro excitar.

El mozo bobalicón se inflama

y la estirada doncella comienza a dar vueltas

al son de mi melodía.


Vosotras dais a los pies alas

e impulsáis por valles y cimas,

lejos de su casa, al enamorado.

Queridas y gentiles musas,

¿cuándo reposaré otra vez

sobre su seno?

Interludio estival

Mar de la mañana

 

desde el Ana Maru

Golfo Sarónico 18 agosto 2008

 

Aquí que me detenga. Que también yo contemple un poco la naturaleza.

Azul esplendoroso de un mar de la mañana

y de un cielo sin nubes, y una ribera amarilla: todo

hermosamente y con plenitud iluminado.


Aquí que me detenga. Y que me engañe como que veo esto

(lo vi en verdad un instante cuando recién me detuve);

y no también aquí mis fantasías,

mis recuerdos, las visiones de la voluptuosidad.

Constantino Kavafis, 1915

Traducción: Miguel Castillo Didier