La diosa sin rostro II

Grifos

Monstruosa Gea. Así la llama Hesíodo ¿por qué Gea, la madre primigenia de todos los dioses es monstruosa? A Gea no la solemos ver casi nunca representada y si lo hace aparece de medio cuerpo. Parte de sus hijos, no los Titanes, sino los Hecatonquiros, los Cíclopes, los Gigantes, Tifón…, sí que son monstruosos. Monstruosos en el sentido de que no son antropomorfos. Sus nietos los dioses olímpicos, serán antropomorfos, bellos, casi todos y eternamente jóvenes, aunque no siempre con la belleza de la primera juventud.

Los hijos monstruosos de Gea tendrán en general un destino trágico: serán derrotados, arrojados al Tártaro o se convertirán en los guardianes de sus hermanos prisioneros. Y hay una característica común en parte a estos hijos monstruosos de Gea: la serpiente está en algún modo presente en ellos. Parece como si los griegos posteriores a la Edad Oscura, rechazaran la idea o la representación de dioses híbridos de animal o con varios brazos, y cabezas. La religión griega no admitía un Zeus con varios brazos como el Shiva de la religión hindú. Además, otra característica de las historias de la mitología griega, es que prácticamente casi sin excepción, todos los seres quiméricos, entendiendo por quiméricos, los híbridos con una o varias partes animales tienen mal fin. Así ocurre con Medusa, la Esfinge, el Minotauro, los centauros, las sirenas, Ladón, la Hidra, la Quimera…

¿Qué esconde Gea en su medio cuerpo hundido en la tierra a la que ella representa? No lo sabremos nunca. Sus hijos los Gigantes, su hijo Tifón, su hijo Cécrope, primer rey de Atenas, e incluso el mismo Erictonio, aunque no parece de esta manera en las pinturas de los vasos, tienen medio cuerpo de serpiente. Una o varias serpientes.

La serpiente aparece en los antiguos cultos minoicos y micénicos. Es un animal ctónico, no pertenece al interior de la tierra, se arrastra y se enrosca por la superficie. Pero es peligrosa y sus mordedoras pueden ser mortales para hombres y animales, que entonces sí que regresan al seno de la Madre Tierra. Encontramos serpientes en Micenas y en el Oráculo de Delfos. Allí estuvo el santuario oracular de Gea y fue allí donde Apolo mató a la serpiente Pitón. Apolo se apropió del oráculo y de su sacerdotisa, la pitonisa. Tuvo que instituir los Juegos Píticos, en honor de Pitón y mantener un templo a la Madre Tierra. ¿Quizá el tholos de Delfos podría ser ese templo de la diosa despojada? Un templo circular como la serpiente que la representa.

Cuando los griegos escribían en lineal B, existía una representación de la diosa que luego se transformó en otra cosa. Un ser que tenía cabeza de pájaro, cuerpo de leona alada y cola de serpiente. Un ser que más tarde se llamó grifo. Pero los grifos eran las representaciones de la Gran Diosa. Diosa celeste representada por la cabeza de pájaro y las alas, dispensa la lluvia que proporciona fertilidad a la tierra. Diosa terrestre como leona, protegía a hombres y animales. Diosa ctónica, como serpiente, recibía a los muertos. Hagámonos otra pregunta, ¿la Puerta de los Leones de Micenas, con sus leones o leonas decapitados representaría a la triple diosa? ¿Qué cabezas tenían los leones de la puerta?

Los grifos de la foto, de un sarcófago licio procedente de la necrópolis de Sidón de finales del siglo V a.C. (Museo Arqueológico de Estambul) quizá ya no representen a la diosa, porque su significado se hubiera perdido ya.

La diosa terrible fue siendo olvidada, otras diosas ctónicas más especializadas, Deméter, Cibeles, Hécate, fueron tomando parte de su culto y de ellas si que hay representaciones, como escribí en la entrada anterior. Perdido el significado de sus pictografias y de sus representaciones, estas continuaron, y un día también todos los otros dioses griegos fueron muriendo, pero la monstruosa Gea se resistió a morir. Significando otra cosa trepó por los capiteles románicos y apareció en los manuscritos miniados, hasta que un día Miguel Ángel llegó a pintarla.

Post scriptum. Esta iba a ser una tercera entrada sobre la madre Tierra, pero como quiero ya ocuparme de otras cosas en las siguientes entradas, pongo aquí esta última aparición de Gea.

Muchos años después…, en un mundo convulso por la Revolución Industrial, Gea hizo su aparición de nuevo surgiendo de medio cuerpo de la tierra. Entonces se llamó Erda. Advertía a un marrullero Wotan-Zeus:

Wie alles war – weiß ich;

wie alles wird,

wie alles sein wird,

seh’ ich auch, –

der ew’gen Welt

Ur-Wala,

Erda, mahnt deinen Mut.

(…)

Höre! Höre! Höre!

Alles was ist, endet.

Ein düst’rer Tag

dämmert den Göttern:

dir rat’ ich, meide den Ring!

 

Como fue todo…yo sé;

como es todo,

como llegará a ser…

lo veo también:

Protosabiduría

Del mundo eterno,

Erda advierte a tu valor.

(…)

¡Oye! ¡Oye! ¡Oye!

¡Todo lo que es…, acaba!

Un día sombrío

Amanecerá para los dioses:

¡Te lo aconsejo, evita el anillo!

La traducción del texto de Richard Wagner es la Ángel Fernando Mayo.

El fragmento de vídeo, el de la representación del MET de Nueva York de 1990. Lástima que no se vea mejor, pero no tengo tiempo de ir troceando mis DVDs en Youtube.

La diosa sin rostro I

Cantaré a la Tierra, madre de todas las cosas, bien cimentada, antiquísima, que nutre sobre la tierra, todos lo seres que existen.

Himno homérico a la Tierra madre de todos

Aquí en este único himno homérico que se dedica a Gea, está la dualidad, Gea es una diosa, la diosa madre de todas las cosas y es la tierra.

Protogenos es el nombre que reciben las primeras divinidades que aparecen en las distintas cosmogonías y sobre todo en la Teogonía de Hesíodo.

En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los inmortales

Caos (que es femenino en griego antiguo) y Gea surgen las primeras (Gea no surge del Caos), les sigue Eros, el más bello de los dioses, fuerza de atracción entre los dioses y los hombres, y el Tártaro, abismo insondable. Posteriormente, ya del Caos o de Gea, surgen los demás protogenos: Erebo, la Noche, el Éter, el Día (Hemera), Urano, el Ponto (el Mar)…

Dioses primigenios y a  la vez personificaciones de la naturaleza, cielo, noche, día, oscuridad…, fueron desplazados por otros dioses más “jóvenes” y especializados. Solo una, Gea, la Tierra, tuvo fortuna, no mucha es cierto, en su representación y en su culto.

Inciso: Gea es Gaia (gamma, alfa, iota, alfa). El diptongo alfa-iota, se transcribe como e. Así también deberíamos decir Afea en lugar de Afaia, para referirnos al templo dórico de la isla de Egina. Viene esto a cuento porque es posible que muchos, que han oído hablar en los últimos años de Gaia, debido al libro de física y biología de James Lovelock, Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra (1979), no asocien la mala o la distinta transcripción del nombre de Gea, el cual está en el origen etimológico de todas las ciencias de la Tierra. El problema es que a raíz de la publicación de esta obra, los seguidores de la New Age se pusieron a hablar de Gaia y del culto a Gaia y de la madre Gaia y de demás idioteces babeantes de este movimiento. A estos espero que el rayo de Zeus, nieto de Gea, los fulmine. Fin del inciso.

Gea fue como digo más arriba, la única de los protogenos que tuvo una representación continuada, aunque no abundante en imágenes. A Gea la vemos casi siempre de medio cuerpo, porque surge directamente de la tierra. Así aparece en el Altar de Pérgamo en que llora la derrota de sus hijos los gigantes, a los que están combatiendo sus nietos y bisnietos los dioses olímpicos. Aparece también surgiendo de la tierra en las pinturas de vasijas, como cuando ofrece su hijo involuntario, Erictonio, a Atenea. Una vasija con esta representación se pudo ver en la exposición del MARQ de Alicante, La belleza del cuerpo, del pasado año.

En cuanto al culto a Gea, desplazada posteriormente por divinidades de la Tierra como Deméter y Perséfone, tuvo pocos santuarios, pero sin embargo el santuario más sagrado de toda Grecia, el Oráculo de Delfos, le perteneció…, antes que Apolo se lo arrebatase.

Gea, la madre de todos, tuvo escasa fortuna. No hay apenas representaciones suyas y su culto y sus santuarios pasó a otros dioses. Hay una representación bellísima de ella, pero no es una representación griega, sino romana. No es Gea, sino Tellus (de ahí telúrico). Es de principios del siglo I d. C. y está en el Ara Pacis. La Tierra es una joven y bella matrona, acompañada por los genios del aire y el agua. Con dos niños en los brazos y los frutos que produce generosa a sus pies.

Pienso a veces en la intuición mitológica de los griegos cuando intentaron explicar el origen del mundo. Gea, la Tierra, pudo crearse a sí misma porque la materia era preexistente. Materia desordenada, Caos, que se fue ordenando, Cosmos. Los mismos dioses eran materia. Así que quizá el mejor himno a Gea no esté en el mundo antiguo sino en el siglo XX. La oración, herética, del jesuita paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin:

Bendita seas tú, áspera Materia, gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.

Bendita seas, peligrosa Materia, mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras si no te encadenamos.

Bendita seas, poderosa Materia, evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haciendo estallar en cada momento nuestros encuadres, nos obligas a buscar cada vez más lejos de la Verdad.

Bendita seas, universal Materia, duración sin límites, éter sin orillas, triple abismo de las estrellas, de los átomos y de las generaciones, tú que desbordando y disolviendo nuestras estrechas medidas nos revelas las dimensiones de Dios.

Tellus