Folio 5 verso, Folio 6 recto

Simon Marmion y taller. Mayo, Horas Huth, f.5v-f.6r. c.1480, British Library

Simon Marmion y taller. Mayo, Horas Huth, f.5v-f.6r. c.1480, British Library

Kalendae Maiae: Bona Dea, Laralia, Ludi Florales

Mayo despierta en este bosque, el invierno ha quedado definitivamente atrás, el mayo del hemisferio norte, porque en el franja templada del hemisferio sur, desde donde me visitan todos los días, mayo es nuestro melancólico noviembre. Mayo tendría que ser el mes de los paseos, del detenerse en los claros de luz y sombra, para mirar una miniatura, una pintura flamenca, un relieve, leer un poema…, pues esa es la razón de ser de este blog. Porque este blog está hecho con mis momentos de ocio tal como era entendido en el mundo clásico: momentos de tiempo creativo.

Pero eso no será posible, mi tiempo se mide por el calendario académico, mi año no comienza en enero sino en septiembre. Todos los calendarios imponen un ritmo, unas veces pausado, otras frenético. Hay tiempos en el calendario académico que exigen y empequeñecen el tiempo que se tiene para uno mismo. Unas veces esos momentos de exceso de trabajo pueden pasar desapercibidos, pero llega un momento en que el trabajo no da tregua: mayo y junio. Sobre todo cuando se tienen dos finales de curso: uno dentro de tres semanas, el otro dentro de siete. Y tampoco, dadas mis condiciones laborales actuales, la situación acabará entonces.

Un borrador casi terminado se tenía que haber publicado hace unas horas, cuando todavía era 30 de abril, Era el aniversario de una de las situaciones que se contaban en la entrada. Una entrada compleja, con varias imágenes. No he podido seguir, me he sentido desbordada. No por la entrada, sino por todo el trabajo que reclama que se realice, una situación abrumadora y paralizante, que me hace plantearme abandonar o cerrar este espacio, al que veo que no le puedo dedicar con tranquilidad mental ni unos pocos ratos. De todos modos, en algún momento de junio volveré a publicar, pero ahora el blog se queda en suspenso, me es imposible detenerme ante una imagen, un poema, una música y escribir sobre ellos. Espero también que los lectores y los seguidores de los blogs amigos perdonen también mi ausencia de los suyos.

Dejo a mis lectores con un melancólico romance sefardí para este tiempo detenido.

La rosa enflorece – Romance tradicional sefardí

La rosa enflorece
en el mez de Mayo,
mi alma s’escurece,
sufriendo del amor.
Los bilbilicos cantan
sospiran del amor.
Y la pasion me mata,
muchigua mi dolor.
Mas presto ven Palomba,
mas presto ven a mi
mas presto tu mi alma,
que yo me vo morir.

El reproductor de WordPress ha cambiado. No puedo decir todavía si me gusta más o no. Lo que queda claro es que ahora ya no pasa desapercibido, aunque lo que sí me gustaría hacer es cambiarle el color.

 

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Caligaverunt oculi mei

Crucifixión en el Evangelio de San Mateo, folio 124r. Libro de Kells c. 800 Trinity College, Dublin

Crucifixión en el Evangelio de San Mateo, folio 124r. Libro de Kells c. 800 Trinity College, Dublin

Ante diem quartum decimum Kalendas Maias: Ludi Ceriales
Viernes Santo

Hay una página en blanco en el códice anterior a esta, algo que iba a escribirse o ilustrarse no se escribió ni se ilustró nunca. No es una página arrancada, es la 123 verso, en este códice incompleto que ha sobrevivido a invasiones, guerras y persecuciones en Irlanda. El Libro de Kells, dejado inacabado hacia el año 800, del que hay información abundante, es el rey de los códices irlandeses, el último de los grandes libros de la cristiandad celta, la que en los siglos oscuros de la Alta Edad Media salvó la civilización del mundo clásico. Extraño cristianismo este, que llegó a Irlanda sin sustrato previo grecolatino y sin violencia, que fue adoptado por una sociedad tribal que vivía en la Edad de Hierro haciendo sacrificios humanos a sus dioses, que tuvo antes monasterios que ciudades, que rápidamente se alfabetizó en esos monasterios, dominando los monjes el latín, el griego, incluso atreviéndose con el hebreo. Monasterios de los que salieron misioneros que fundaron abadías en Escocia, en la Galia, en el territorio germánico, incluso en Italia.

San Patricio dio a los irlandeses el primer cristianismo desromanizado, un cristianismo sin el lastre de la historia y la organización romanas a partir del Edicto de Milán. En Irlanda el cristianismo se introdujo sin derramamiento de sangre y no existen mártires irlandeses del siglo V, habrá que esperar mil años a los siglos XVI  y XVII para que a partir de Isabel I y después Cromwell, haya mártires irlandeses en abundancia. Los irlandeses de la alta edad media encontraron una solución a su falta de mártires, inventaron el martirio verde, que se contraponía al martirio rojo de la sangre. Los mártires verdes se alejaban de las comodidades y placeres de la sociedad y se retiraban a los bosques, las montañas o las islas, en alguna tierra verde de nadie.

Concédeme, dulce Cristo, la gracia para encontrar
¡Hijo del Dios vivo!
Una pequeña choza en un lugar solitario
Para hacer de ella mi morada.
Un grato bosque a su alrededor
Para proteger la cabaña del viento,
Que sea hogar de aves cantoras.
Por el frente y por detrás.
Orientada al sur por el calor
Y a sus pies un arroyo
Un jardín suave y verde sobre rica y negra tierra
Propicia frutos a todos.

Por más que conocieran las historia de San Antonio Abad en el desierto y por muy aislados que vivieran estos mártires verdes queda claro que el aislamiento irlandés no era el desierto de Egipto, y con este poema del siglo V, vuelvo a la página del Libro de Kells. Es parte del Evangelio de San Mateo y está en las páginas que narran la Pasión de Cristo. Un rectángulo mixtilíneo enmarcado en azul, pues a diferencia de otros códices que solo usaron el amarillo, el rojo, el  negro y el blanco en el Libro de Kells no se escatimaron gastos y tenemos los caros colores de verde malaquita y azul ultramar. Dentro del rectángulo los intrincados entrelazos celtas y en los tres huecos entrantes cinco cabezas en cada una, todos de perfil, todos mirando hacia la página en blanco. El rectángulo lo cierran como un broche dos leones rugientes. Leones que no son leones, sino una T, que son curvas y espirales que se transforma en león, el león que en esta época aun no es el rey de los animales de Europa y simboliza el mal. ¿Qué miran los curiosos hacia la página en blanco? La crucifixión que nunca se ilustró. Dentro del rectángulo en forma de equis o de xi griega el texto dice: Tunc crucifixerant XPI cum eo duos latrones. Entonces ellos, habían crucificado a Cristo entre dos ladrones. Pero la crucifixión no se pintó nunca. Solo el texto en la forma en que los escribió el amanuense miniaturista recuerda a una cruz. Unos folios más atrás hay una miniatura a toda página ricamente coloreada en que vemos el prendimiento de Cristo. Por más que el arte irlandés creara el arte más abstracto antes del siglo XX, por más que se recreara en la belleza de la forma geométrica pura, también representaba la forma humana.

Prendimiento de Cristo en el Evangelio de San Mateo, folio 114r. Libro de Kells c. 800

Prendimiento de Cristo en el Evangelio de San Mateo, folio 114r. Libro de Kells c. 800

Pero qué forma. La miniatura es bellísima, el arco con el texto en caligrafía uncial que dice que Cristo fue prendido en el Monte de los Olivos. El arco con sus formas: rectángulos, cruces como capiteles, entrelazos cubriendo toda la superficie, los colores: el verde malaquita, el naranja y amarillo del oropimente, el rojo de plomo, el verde malaquita. Y las figuras. La perspectiva jerárquica que hace a Cristo más grande que los sayones que le prenden. Él de frente, ellos de perfil. Él con barba roja y cabello rubio, ellos con cabello rojo y barba negra. Pero sobre todo la simetría. Pienso que el miniaturista trazó un eje y a partir de ahí dibujó a los personajes. Un eje que pasa por el centro de la cara de ese Cristo de alucinados ojos azules, donde fijándonos bien el cabello ha dejado de ser cabello y son formas de entrelazo, como las que están en el arco, y en tantos lugares del libro.

Detalle, Prendimiento de Cristo, folio 114r. Libro de Kells

Detalle, Prendimiento de Cristo, folio 114r. Libro de Kells

El libro de Kells tiene un extraño equilibrio entre la abstracción, dominante en la mayoría de las páginas, y la forma humana. Este Cristo, sin embargo, es más simbólico que ilustrativo de una escena concreta. El prendimiento de Cristo ilustra el texto del evangelio pero en la imagen hay condesados varios aspectos: sus manos extendidas son un recordatorio de la crucifixión y todo su cuerpo, subrayado por las formas azules de la túnica interior, forma una gran Xi griega, la inicial de  Χριστός. Ideas abstractas, premonición de lo que sucederá. Hay también algo que me resulta familiar en esta escena. Pienso si más de mil años después de haber sido pintada, en una visita al Trinity College o en una ilustración, la contempló Paul Klee, y le sirvió de inspiración para su Angelus Novus.

Una sociedad que se cristianiza en el remoto siglo V sin derramamiento de sangre, que no renuncia a su sustrato cultural pues no tiene el del mundo clásico para compararse con él y que inventa algo tan peregrino como el martirio verde, no puede tener tendencia a representar escenas crueles y sangrientas, y no porque los irlandeses no fueran violentos antes y después de cristianizarse. Pero en este libro, que estaría en el altar cuando se celebrase la misa, como la mayor joya de una ruda iglesia de piedra rodeada de las cabañas que formaban el monasterio, no se quiso representar una escena humillante y sangrienta de la vida del Salvador y se dejó la página anterior en blanco. Para representar la crucifixión bastan las palabras que dibujan la X. Están en el evangelio de San Mateo, pero en ninguna de los otros evangelios hay pintada tampoco ninguna crucifixión.

No creo que quede nada de la música litúrgica irlandesa de estos siglos, solo cabe imaginar que quizá pudiera ser tan intrincada y hermosa como los entrelazos y las espirales de las páginas de sus manuscritos. Quizá a los mártires verdes les encantara en su aislamiento escuchar la cumbre de la polifonía vocal, la del Renacimiento, para las palabras que ellos mismos dirían en los oficios de Semana Santa.

Tomás Luis de Victoria (1540 – 1611) Tenebrae Responsories (1585) Caligaverunt oculi mei

Caligaverunt oculi mei a fletu meo. / Mis ojos se nublaron con mi llanto
Quia elongatus est a me qui consolabatur me.  / Porque se alejó de mí el que me consolaba.
Videte, omnes populi.  / Mirad, pueblos todos.
Si est dolor similis sicut dolor meus.  / Si hay dolor semejante a mi dolor.
V. O vos omnes, qui transitis per viam. / Vosotros todos que pasáis por el camino.
Attendite et videte. / Atended y mirad.
Si est dolor similis sicut dolor meus. / Si hay dolor semejante a mi dolor.
Caligaverunt oculi mei a fletu meo. / Mis ojos se nublaron con mi llanto
Quia elongatus est a me qui consolabatur me. / Porque se alejó de mí el que me consolaba.
Videte, omnes populi. / Mirad, pueblos todos.
Si est dolor similis sicut meus. / Si hay dolor semejante a mi dolor.

Folio 4 verso, folio 5 recto

Simon Marmion y taller. Abril, Horas Huth, f.4v-f.5r. c.1480, British Library

Simon Marmion y taller. Abril, Horas Huth, f.4v-f.5r. c.1480, British Library

Kalendae Apriles: Venus Verticordia, Fortuna Virilis

Día de Venus Verticordia, abril promesa de la primavera, que se está haciendo esperar, con un invierno demasiado prolongado. La semana pasada, en Toledo, estuve, un día radiante a -1ºC a las 8:00 a.m.

De nuevo, las miniaturas de Simon Marmion abren el mes con su calendario, pero esta vez, el blog de la British Library se ha permitido una broma manipulando la miniatura del folio 4v.

Para comenzar este mes elijo una canción del Cancionero de la Biblioteca Colombina, contemporáneo de las Horas Houth. Una canción que me enlaza con futuras próximas entradas, siempre que haya tiempo…, como de costumbre.

Anónimo – Niña y Viña – Cancionero de la Colombina (1460 – 1480)

Niña y viña, peral y havar,
malo es de guardar.

Levantéme, o madre mañanica frida,
fuy a cortar la rosa, la rosa florida.

Malo es de guardar.

Lavatéme, o madre, mañanica clara
fuy a cortar la rosa, la rosa granada.

Malo es de guardar.

Viñadero malo prenda me pedia,
dile yo un cor done de la mi camisa.

Malo es de guardar.

Viñadero malo prenda me pedia,
yo dile una cinta de la muy delgada.

Malo es de guardar.

Flavit auster

Horae ad usum romanun

Horae ad usum romanum de Margarita de Orleans, esposa de Richard conde de Etampes (c. 1426-1438)  f.67 recto.  Biblioteca Nacional de Francia

Ante diem octavum Kalendas Apriles: Hilaria
Anunciación de la Virgen María

Todo es hermoso en este libro de horas, menos conocido que los que siempre han aparecido en las ilustraciones de los libros de arte. Ahora, gracias a esa tecnología muchas veces utilizada para estupideces, podemos acceder a muchos manuscritos gracias a las digitalizaciones que se hacen en las bibliotecas nacionales. Todas sus páginas encuadran el texto con una ancha greca de intrincada decoración vegetal y floral. Pero en las páginas que tienen miniatura, la greca, como en la página de la entrada se complica mucho más, pues aparte de las plantas y flores aparecen personajes y animales.

Para ser la página de un libro apenas hay texto. Pienso mirando este manuscrito miniado del siglo XV, que si lo viera San Bernardo de Claraval, que vivió en el siglo XII y que ya ha aparecido por este blog, tronaría contra el entretenimiento que suponen las imágenes, pero los libros de horas son libros hechos para laicos, no para monjes que según San Bernardo estaban en la cumbre de jerarquía social pues se ocupaban con sus rezos de la salvación de toda la sociedad. Libro de Horas hecho además para una dama de la alta nobleza, emparentada con la familia real, que se podía permitir, probablemente fue un regalo, un libro costosísimo, un Ferrari de la época como dijo un amigo de este blog.

He elegido la imagen por el día en que es publicada, claro, pero también porque cuando descubrí este libro de horas en las digitalizaciones de la Biblioteca Nacional de Francia, y me puse a observarlo no pude dejar de pensar la diferente relación que tenemos con las imágenes, con todo tipo de imagen creada por manos humanas, desde nuestro mundo de inicios del tercer milenio y el que podían tener en la Edad Media e incluso siglos después. Margarita de Orleans probablemente abriría su libro todos los días por las horas canónicas correspondientes y por la fecha del año litúrgico correspondiente. Como he dicho más arriba, para ser la página de un libro el texto es muy escaso. Estas palabras en latín: Domine, labia mea aperies, et os meum annuntiabit laudem tuam. Entre aperies y et, hay un dibujo que simula una flor, que se puede traducir por la coma. Y no está escrito tuam sino tuã, porque hay una abreviatura que elimina la m. Señor, tú me abrirás los labios, y mi boca mostrará tu alabanza. Son palabras que están en el salmo 51 de David, el famoso salmo del Miserere. Pero este versículo se usa también en el rosario y en el oficio de la Virgen María, por eso está en el miniatura de la Anunciación.

Horae ad usum romanum claveles y fresas

Es indudable que Margarita de Orleans sabía de sobra como continúa la oración, lo que ocurre es que en esta página, como en otras del libro, lo que domina es la imagen y no sólo la imagen de la escena sagrada. Son todos los detalles, mínimos aparentemente, pero con los que la poseedora del libro se iba encontrando todos los días. Detalles que le servirían para recrearse para obtener un placer estético que no estaba en la funcionalidad primaria del libro de horas. También hay que decir claramente que ninguno de esos detalles está puesto al azar. No son caprichos del miniaturista. Quizá hoy no tengamos todas las claves para interpretar lo que hay en esta página o en otras, pero no eso no quiere decir que no fuera perfectamente comprendido en su época sin que haya ningún esoterismo ni ninguna adivinanza. La iconografía y la iconología no son un juego de acertijos como dicen algunos malintencionados y resentidos historiadores del arte actuales, historiadores que en fondo, odian la disciplina en la que trabajan. Fijémonos en la greca que enmarca la escena de la Anunciación, es una cenefa vegetal principalmente: hay violetas, claveles, fresas, aguileñas azules y blancas, emparrados de vid con sus uvas, y mariposas, caracoles, palomas. En la parte vertical hacia la zona superior, bajo los claveles gigantes rojos y blancos, hay dos damas con tocado de doble cuerno a la moda de principios del siglo XV, y una jovencita sentada, “niña en cabello” que con una de las damas está tejiendo una corona de claveles.

En la banda inferior una mujer hila, junto a las palomas que están bebiendo y el gallo que se dispone a cantar. En la esquina inferior derecha cuatro personajes hacen la vendimia.

Horae ad usum romanum vendimia

Todas las flores, frutos, animales y acciones tienen un simbolismo claro. No lo voy a explicar ahora porque no quiero espantar a los lectores que pasen por aquí. Además, en lo que quiero centrarme en este escrito es en la escena principal. Simplemente comentar un simbolismo que creo que hoy no habremos olvidado: la viña y las uvas tienen un claro significado eucarístico. Pero no es solo el simbolismo, es que yo me pongo en la piel y los ojos de Margarita de Orleans en un mundo en que los colores vivos solo estaban en la naturaleza que renace en el mes de marzo, como casi todas las flores y frutos que hay en la greca, excepto las uvas. Donde lo que había por las calles era suciedad y malos olores, donde solo los muy ricos como ella podían permitirse telas preciosas de colores vivos, porque lo que se veía por la calle y en los campos eran gentes vestidas con ropas pardas de lana sin teñir. Olvidamos que nuestro mundo de colorines es fruto de la Revolución Industrial que democratizó el color e inventó tintes que no pudieron soñar que existían en el siglo XV. Sí me pongo en la mirada de Margarita de Orleans y pienso con cuanto placer se detendrían ante cada detalle., como algunos días descubriría en el libro escenas, flores, colores que le habían pasado desapercibidas otras veces. Un mundo sin imágenes efímeras en movimiento, sin cientos de fotos digitales descargadas de las tarjetas tras un viaje, un mundo en que el detalles de un tapiz, de un retablo, de un libro de horas era una fuente de placer que no podemos imaginar ahora.

Pero dije que quería centrarme en la escena principal y es que esta escena de la Anunciación, aunque no se diferencia iconográficamente de otras de la misma época es tan hermosa, graciosa, elegante que me cautivó nada más verla. Tampoco quiero extenderme sobre la iconografía de la Anunciación que puede ser larga y tediosa. Tenemos un interior con dos techos, uno es real y el otro no es visible a los ojos humanos. A la derecha, como ya comienza a representarse en el siglo VI, está María. Esta Virgen María es una dama de la época, quizá con un vestido un poco anticuado, lo que la pone fuera del tiempo. Todo el vestido es azul, el vestido interior, más apagado y el brial sin mangas de glorioso azul ultramar. Ningún glasto, ningún índigo, podía dar ese azul en las telas de la época. Ese azul proviene del lapislázuli, el azul ultramar que llegaba desde las minas de Afganistán, el color más caro. Más caro que el oro de los nimbos, de los rayos de la divinidad, de la túnica y las plumas de pavo real de las alas de Gabriel, del paño en que se apoya el libro de los profetas. Para el siglo XV la Virgen María ha dejado de vestir de rojo bermellón y viste de azul.

María se vuelve porque está leyendo. A partir de siglo XI, María deja de hilar la lana del Templo y de recibir a Gabriel mientras iba a por agua y lee un libro, no un rollo de papiro como eran los libros en la época en la que vivió. Lee el libro de los Salmos, Domine, labia mea aperies…  o la profecía de Isaías 7:14. Pero lo importante es que lee. A partir del siglo XII las mujeres comenzaron a leer, y nada era más refinado ni elegante en una dama que leer. Entonces, cómo no iba a leer la Dama, la Señora por excelencia. Esa Señora ante la que Gabriel se arrodilla como el caballero que rinde homenaje a su dama. Pero fijémonos, entre la filacteria de Gabriel con la salutación “Ave María” y la cabeza de la Virgen que se vuelve dejando la lectura hay algo: es un niño completamente formado que se dirige entre los rayos dorados que salen de Dios Padre hacia María. Este es un motivo iconográfico que se incia en el siglo XIII y desapareció con el tiempo hasta ser prohibido en el siglo XVI. Se dice que Jesús no fue formado en el útero de María sino que fue emissus caelitus, enviado del cielo por Dios completamente formado. Pero además fijémonos en la dirección de los rayos y del Niño: van directamente de Dios Padre a la oreja de la Virgen. Porque esta es la escena de la Anunciación pero ¿Cuándo se produce la Encarnación? La concepción de ese niño que las fechas del siglo V harán nacer el día del Sol Invictus, el 25 de diciembre. Ya desde el siglo IV se dijo que María concibió al oír las palabras del ángel, es lo que se llama la “concepción auricular”.

Gonçal Peris Sarrià, Anunciación, primera mitad S-XV. Museod e Bellas Artes, Valencia

Gonçal Peris Sarrià, Anunciación, primera mitad S-XV. Museo de Bellas Artes, Valencia

Hay un cuadro poco conocido  pero que es una de las joyas de pintura gótica del Museo San Pío V de Valencia. Este cuadro presenta la escena de la Anunciación, con más ingenuidad y menos elegancia que el Libro de Horas de Margarita de Orleans, pero donde vemos nada menos que a las tres personas de la Trinidad, Dios Padre, el Niño con la cruz y la paloma del Espíritu Santo en la misma dirección: hacia la oreja de María. Una Anunciación cum parvulus, que después sería considerada confusa y completamente prohibida por el Concilio de Trento.

Hay más elementos en la escena del libro de horas: el cortinaje ante el atril de lectura de la Virgen que recuerda el paño de honor de la iconografía imperial romana, que también aparecen en las miniaturas de los emperadores Otones de los inicios del Sacro Imperio Romano Germánico. O como no podía faltar desde el siglo XIV el jarrón con las azucenas, lilium candidum, y la maceta que está en el suelo con sus pequeñas flores blancas imperceptibles es quizá de lirio del valle, convallaria majalis, flor también asociada a la Virgen María.

Dije más arriba cuando comencé a centrarme en la escena de la Anunciación que estábamos ante un interior con dos techos, uno real y otro no visible. El techo real es el de las vigas de madera, con intervalos azules y una cornisa con rosetas. Porque más arriba de ese techo hay otro en forma de bóveda de crucería, cuya plementería también está pintada de azul y probablemente con estrellas doradas. Un tipo de decoración de las bóvedas góticas que aún hoy, es cierto que con restauraciones del siglo XIX, se puede ver en la catedral de Albi o en Santa María sopra Minerva de Roma. Ese es el techo “no visible”. Entre el techo de vigas de madera y la bóveda de crucería están los ángeles tocando el órgano y cantando. Esa bóveda de iglesia nos está representado el Cielo y los ángeles que cantan, la música de las esferas.

Horae ad usum romanum ángeles

Prosa Flavit Auster – Codex Huelgas – Siglo XIV

Flavit Auster flatu leni ventris aulam Deo pleni tuam, virgo, celitus. Quo mundata culpas mundas, quo fecunda donis Sancti Spiritus.

Virgen, desde el cielo el Austro exhaló con suave brisa tu palacio de vientre grávido para Dios. Por el cual purificada, limpias las culpas, por el cual fecundada, nos fecundas con los dones del Espíritu Santo.

Felix alvus, felix pectus cuius Deus carne tectus lac suscepit uberum. Ave, claustrum trinitatis, ave, mater pietatis, medicina vulnerum.

Feliz vientre, feliz pecho de cuya carne, cubierto Dios, tomó la leche de tus senos. Ave, claustro de la Trinidad, ave, madre de piedad, bálsamo de las heridas.

Te amantis nihil durun, te sequenti nihil oscurum,  iter devium. Deformatum reddis forme, quod declinat sue norme trais recticlinium.

Para el que te ama no hay nada duro, nada oscuro para el que te sigue, ningún camino desviado. Enderezas lo deformado, atraes a tu mansión lo que se desvía de sus preceptos.

Tibi sapit cui tu sapis, qui te capit illum capis dum te fide concipit. Spes es grata tibi grato, favus mellis es palato quod te sane recipit.

Conoces al que te conoce, escoges aquel que te escoge siempre que confía en ti. Eres grata esperanza para el que te es grato, eres panal de miel para el paladar que te recibe verdaderamente.

Ergo salus miserorum portus vite naufragorum. Tuis opem percibus. Patris tui Filiique nobis semper et ubique para suplicantibus. Amen.

Por tanto, eres salvación de los pecadores, puerto de la vida para los náufragos. Con tus súplicas, prepara el favor del Padre y del Hijo a los que te suplicamos siempre y en todo lugar. Amén.

Traducción procedente del libreto del Cd.

Tengo otra versión más filológica, quizá más real a la interpretación de esta polifonía del siglo XIV, pero no me he podido resistir a poner la alada voz de la recordada Monserrat Figueras, que espero que forma parte de esa música de las esferas celestiales.

Principio de disyunción

Roman de la Rose

Roman de la Rose c.1380  f.126 recto (Francia) British Library

Ante diem septimum decimum Kalendas Apriles: Mamuralia, Argei

No es lo que parece, al menos eso han dicho la mayoría de las parejas pilladas en tal situación. Y es verdad, no es lo que parece. Para empezar la miniatura, que aunque es de aproximadamente 1380, en los inicios de gótico internacional, tiene mucho más el estilo francogótico del siglo anterior. Si yo no veo el pie de foto en el catálogo de la Birtish Library, la ubico en el siglo XIII, en la época en que se escribió el libro. La ausencia de ambiente, ese fondo de trama romboidal azul y dorado, es propio de la miniatura durante casi dos siglos, pero aunque el fondo abstracto de trama se prolonga durante buena parte del siglo XIV antes de ir despareciendo por la representación de los interiores o el paisaje, la pareja tiene un aire demasiado esquemático para ser de tan avanzado el siglo XIV. Hay que fijarse con detenimiento y porque mi imagen está muy ampliada para distinguir al hombre, de cara más angulosa, nariz más larga y con un corta barba, de la mujer con cara más redonda, naricilla y con un peinado de trenzas recogidas en los lados de la cabeza, también sus brazos son más delgados. Por más que la miniatura no era grande, con la ampliación es posible ver las miradas que se dirigen mientras se abrazan en la cama, lo que demuestra la pericia del miniaturista. La cama tampoco tiene desperdicio, vemos que las sábanas son blancas, en Edad Media habría resultado impensable que las sábanas fueran de otro color, pero el cobertor tiene dos colores. A finales del siglo XIV en algún lugar de Francia se ha inventado el edredón reversible, con los almohadones a juego.

Pero la pareja no está sola. Ellos no se han dado cuenta aún pero en la habitación ha entrado otro personaje, viste ropas de artesano no de caballero y lleva una enorme porra indudablemente dispuesta descargarla sobre el cráneo de los amantes. Esta pareja ha sido encontrada in flagrante delicto de adulterio. La de las trenzas es sin duda la esposa del artesano de la porra, y lo que está pasando no era ninguna broma en la Edad Media, ni en los siglos posteriores, ni lo es hoy en muchos lugares. Lo que ocurra en esa habitación no es un asunto privado que habrá que resolver por medios privados. Las cosas se van a poner muy feas para los que retozan bajo el edredón reversible. Pero no es el marido el que va a realizar la disyunción en tan conjuntiva pareja.

La escena pertenece a Le Roman de la Rose, libro esquizofrénico, que fue la obra más leída de la literatura francesa entre su redacción en el siglo XIII y el siglo XVI. Hoy nos puede parecer algo increíble pues el libro llega a ser tedioso y pesado. Admito no haberlo leído entero de un tirón, ni creo que alguien lo pueda hacer ahora si no es para un trabajo erudito. De mi edición española, la de Cátedra, he ido a lo largo de los años, saltando de un pasaje a otro y leyendo más fragmentos de la segunda parte que de la primera. De este libro se conservan decenas de copias manuscritas muchas de ellas ilustradas con miniaturas. Estas copias miniadas pertenecieron siempre a los grandes de la nobleza.  Un libro que tiene 21.774 versos octosílabos, si además está decorado con miniaturas era un objeto carísimo. Muy pocos podían permitírselo.

Le Roman de la Rose es un libro esquizofrénico en el sentido literal de la palabra “mente dividida” porque tiene dos autores, muy diferentes uno del otro. El primer autor, el que lo inició y escribió los primeros 4.052 versos, Guillaume de Lorris, fue un “escolar” de Orleans que escribió una especie de biografía sentimental de forma alegórica, pues recurre al tópico del sueño, donde instruye sobre los asuntos amorosos tal como los habían ido desarrollando los trovadores desde el siglo XII. No tiene nada de original, sólo que por primera vez los asuntos del cortejo de la dama, ella es la Rosa, la espera, la paciencia, el desengaño, los maledicentes, la recompensa final, todos están unidos en una misma obra. Entre 1237 y 1240 Guillaume de Lorris muere dejando inconclusa la obra, de la que sin embargo se hacen copias y tiene un gran éxito. Y más de treinta años después, Jean Chopinel, conocido como Jean de Meun, retoma la obra hacia 1276 y escribe los 17.722 versos restantes. Jean de Meun que también es autor de Art de Chevalerie, y tradujo la Consolación de la Filosofía de Boecio al francés, fue un hombre cultísimo. Esa cultura se refleja en toda la segunda parte que es tres veces más larga que la primera. Esa segunda parte está llena de citas de los clásicos grecolatinos, pero, de ahí la esquizofrenia del libro, la parte de Jean de Meun es completamente diferente de la de Guillaume de Lorris, parece más bien una parte escrita en contra de todo lo que defendía el primer autor. Es una parte contra el mismo Roman de la Rose,  y una parte que rezuma misoginia por muchos de sus versos. Se acabó la idealización de la dama y de andar dando vueltas y dando otros nombres a lo que de verdad se busca con el cortejo. Jean de Meun se burla del amor cortés, su público ya no son los jóvenes caballeros a los que iba destinada la obra de Guillaume de Lorris, de hecho Jean de Meun critica a la nobleza en varias ocasiones, sino la naciente y pronto poderosa burguesía de las ciudades. Pero no son las diferencias entre las partes del Roman de la Rose las que crean la disyuntiva que me ha hecho tratar la miniatura, es otra cosa.

Volvamos a la miniatura del principio, dije que las cosas no son lo que parecen. Bueno algunas cosas sí son lo que parecen. Esa pareja de amantes ha sido sorprendida por el marido de la mujer. Pero ese trío no son una pareja de amantes cualesquiera, sorprendidos por un enfadado marido cualquiera. Esa miniatura está en la parte que escribió Jean de Meun, concretamente a partir del verso 13.840:

Mucho más celosa que el propio Vulcano,
El cual sorprendió a Venus,
su esposa, yaciendo con Marte en su propia cama,
sobre los que echó una red de acero
mientras se entregaban con gran frenesí
al ardiente juego que los abrasaba,
después de espiarlos laboriosamente.
Tan pronto como Vulcano conoció el asunto
y pudo probar esta tal traición,
una vez echada la red sobre el lecho
(debió de estar loco para hacer tal cosa,
pues quien cree que él solo goza a su mujer
es un insensato y sabe muy poco)
les mandó a los dioses venir sin tardanza,
quienes se rieron e hicieron mil fiestas
en cuanto los vieron así entrelazados.
La beldad de Venus fue muy apreciada
por la mayoría de los convocados,
mientras que la diosa lloraba y lloraba.
Venus, en efecto, estaba enojada
por lo que su esposo hiciera con ambos,
y en tal situación sintió gran vergüenza.
Más no fue una cosa tan maravillosa
el que Marte y Venus hicieran aquello,
puesto que Vulcano era tan feísimo
y estaba tan negro debido a su fragua
(las manos, la cara, hasta el mismo cuello),
que ella no podía amar a su esposo
aunque su mujer se considerara.

Bien ya sabemos quiénes son el trío de la miniatura ¿Nos suena de algo el episodio? Pues está en el Canto VIII de la Odisea, donde se narra todo el episodio del adulterio de Afrodita con Ares, a los que le tiende una trampa Hefesto, esposo de Afrodita y llama a todos los dioses para que contemplen a su infiel esposa. La narración ocurre en el Palacio de los Feacios ante Odiseo. Dudo que  Jean de Meun con toda su cultura clásica conociera la Odisea en griego en el siglo XIII. Más bien el episodio lo debió conocer por las Metamorfosis de Ovidio, libro que está en latín y que fue muy leído en la Edad Media, se hicieron varias redacciónes, además, moralizadas, hubo Ovidios moralizados y Virgilios moralizados, que es a las que tuvieron acceso los eruditos. En el libro IV de las Metamorfosis, en la narración de las Miníades, está de nuevo contada la historia. Esta vez los nombres de los dioses son los romanos Venus y Marte.

Pero esta no es una entrada sobre literatura contando algo archisabido, es una entrada sobre arte, sobre la representación de un episodio de la mitología, el cual contemplándolo como lo vemos en la miniatura nunca habríamos pensado que se trataba de tal episodio. Ya sabemos que el trío no es mortal sino divino, que los tres son dioses y que por mucho que se descargue la porra no van a morir ni sufrir daño. ¿Qué es lo que ha pasado para que una historia de la mitología conocida por escrito desde el siglo VIII a.C. se represente así en el siglo XIV en una obra escrita en el siglo XIII? ¿Dónde está el “ambiente clásico”? ¿Dónde está red que teje Hefesto-Vulcano y atrapa a los amantes? Digamos que el miniaturista no ha sabido hacerlo. Que debía ser algo realmente difícil y además tiene muy poco espacio, y no, el entramado romboidal no es la red. El miniaturista ha leído sobre un pareja adúltera sorprendida por el marido y ha pintado un marido enfadado con un garrote a punto de atacar a los traidores. No es fácil representar este episodio que tampoco ha sido representado tantas veces, una de las representaciones más fieles a la historia narrada en la Odisea está en un cuadro manierista de hacia 1540 del holandés Maerten Van Heemskerck, pero no nos sirve porque ya estamos en el Renacimiento avanzado. Ahora estamos en el siglo XIV y quiero como en tantas otras entradas defender la denostada, por ignorancia, Edad Media. Y aquí habría que hablar un poco del absurdo concepto de “Edad Media”, un concepto que surge precisamente con los primeros humanistas ya en este mismo siglo XIV. Un período “intermedio” entre el mundo clásico y el “Renacimiento” al que ellos también le dan nombre. Con el tiempo el período “intermedio” tuvo nada menos que mil años.

Pero la Edad Media, las gentes que vivieron en ella, sobre todo los que vivieron a partir del siglo XII jamás se consideraron ni medievales, ni incultos, ni oscuros. Como hemos visto, en Le Roman de la Rose no faltan citas eruditas y episodios sacados de la literatura clásica, es eso lo que me ha hecho leerlo durante años y no la misoginia que enfadó y fue contestada por Christine de Pisan. Para alguien que vive en el siglo XIII y XIV, que tiene cultura, que conoce el latín y escribe, su tiempo es la continuidad de la Antigüedad clásica, y la Antigüedad clásica es lo que está en su pasado y no un mundo perdido para siempre como era para Petrarca. En esos siglos XIII y XIV, se construyen edificios en “estilo moderno” el después llamado peyorativamente gótico, que superan los que se construyeron en la Antigüedad. Pero cuidado, la mayor parte del mundo antiguo había sido pagano y el mundo en el que escribe Jean de Meun y pintan los miniaturistas de Le Roman de la Rose es cristiano. La religión de los dioses paganos había sido enemiga. Encontrar en estos siglos una estatua de un dios o de una diosa pagana tenía algo de demoníaco y en muchos casos se la destruía. Para la época medieval los dioses paganos, la mitología solo eran tolerables con el ropaje contemporáneo con el que podían ser entendidos y asimilados sin peligro. Este es el “principio de disyunción”

Roman de la Rose 1490

Roman de la Rose c. 1490 – 1500  f 122verso (Holanda) British Library

Cada vez que en la Edad Media plena, siglos XII y XIII, y tardía, siglo XIV y XV, se enfrenta a una obra de arte que tiene un modelo clásico siempre lo hace con una figuración y significación no clásica, es más, una representación contemporánea. De ahí el vestido de artesano y el garrote de Vulcano cuando se acerca a los amantes, aparte de la torpeza de no haber podido representar la red. De ahí las trenzas de Venus, de ahí en esta otra representación de la misma escena en Le Roman de la Rose ya muy tardía, donde sí vemos el dormitorio, la cama con dosel, los muebles y Vulcano va vestido con un elegante traje cortesano y en la pareja que está en la cama con los pies atados, de nuevo el miniaturista no ha sabido o querido representar la red, pero en el que ese Marte de labios pulposos que mira hacia otro lado con cara de “yo no he tenido la culpa” lleve gorro de dormir.

¿Nos imaginamos ahora a Marte-Ares así? De ninguna manera, nuestro Marte es otro, sus representaciones son las que tenemos a partir del Renacimiento, este con mayúscula, el que se inició en Italia, el que veía el mundo clásico como un mundo perdido al que había que hacer renacer. El mundo que no se veía como una continuidad, en la que Venus era una mal mariée, una malcasada que se vengaba con la infidelidad, como ocurría en los siglos XIII y XIV sobre todo fuera de Italia. El Renacimiento italiano que fue una mutación en la cultura occidental, investigó los mitos y los representó de otra forma. Alguien podría decirme que el cuadro de Botticelli, contemporáneo de Le Roman de la Rose holandés puede tener también la representación propia del “principio de disyunción”: el vestido de Venus es florentino y aparece el modelo en otros cuadros de Botticelli y las armas y la armadura de Marte son propias de finales del siglo XV. Pero aquí no hay principio de disyunción aunque haya moda florentina de finales del siglo XV. La idea de este cuadro es muy diferente, y no ya porque aquí no se narra el episodio de la Odisea, ni de la Metamorfosis ni de Le Roman de la Rose. Podemos ver a Marte y Venus como amantes pero también son dos ideas contrapuestas: la armonía y la belleza frente a la fuerza y la violencia a la que ha vencido. Aquí Venus no es una mal mariée sino que recoge una idea que ya estaba en la Antigüedad: que el verdadero esposo de Afrodita-Venus no fue Hefesto-Vulcano, cuyo episodio en la Odisea le sirve a Homero para burlarse de los dioses, sino Ares-Marte. No sólo porque reunía a las dos figuras más fuertemente sexuadas de la mitología clásica sino a dos personajes contrapuestos a la vez que complementarios. Detrás de la representación de Botticelli está Angelo Poliziano y otros humanistas, proporcionando las ideas y dando los detalles.

Sin embargo, la cotidianeidad que había en las representaciones medievales no deja de estar aquí. Se puede ver en el cuadro de Botticelli una cierta sorna, una ligerísima y elegante ironía en la mirada y sonrisa de Venus que mira a Marte desnudo, despojado de sus armas con las que juegan los pequeños faunos, durmiendo. Hay algo en la pintura que está fuera de nuestro alcance pero que nos dice la mirada de Venus: Marte está roncando

Sandro Boticelli, Venus y Marte, 1483. National Gallery. Londres

Sandro Boticelli, Venus y Marte, 1483. National Gallery. Londres

Moniot de Paris (… –  post 1250) – Je chevauchoie l’autrier

Je chevauchoie l’autrier / Yo cabalgaba el otro día
Seur la rive de la Saine. / junto a la orilla del Sena.
Dame dejoste un vergier / Vi a una dama cerca de un huerto
Vi plus blanche que laine; / más blanca que la lana;
Chançon prist a commencier / Ella comenzó  suavemente
Souef, a douce alaine. / a cantar.
Mult doucement li oï dire et noter: / Muy dulcemente entendí:
“Honi soit qui a vilain me fist doner!” / “Maldito sea quien me dio a un villano!
J’aim mult melz un poi de joie a demener / Prefiero antes un poco de alegría
Que mil mars d’argent avoir et pluis plorer / que tener mil marcos de oro y llorar después.

Hautement la saluai / La saludé dignamente
De Dieu le filz Maris. / en nombre de Dios el hijo de María.
El responi sanz delai: / Ella respondió rápidamente:
“Jhesu vos beneïe!” / “Jesús os bendiga
Mult doucement li proié / Yo le rogué dulcemente
Q’el devenist m’amie. / si ella quería ser mi amiga.
Tot errant me commençoit à raconter / Enseguida comenzó a contarme
Conme ses maris la bat por bien amer. / como su marido la golpeaba para hacerle el amor.
J’aim mult melz un poi de joie a demener / Prefiero antes un poco de alegría
Que mil mars d’argent avoir et pluis plorer /  que tener mil marcos de oro y llorar después.

“Dame, estes vos de Paris? / “Señora, ¿sois de París?
-Oïl, certes, beau sire; / – Así es, gentil señor
Seur Grant-Pont maint mes maris, / mi marido vive en el Gran Puente,
Des mauvés tot le pire. / de todos los males, el peor.
Or puet il estre marris: / pero es muy triste:
Jamés de moi n’iert sire!/ ¡porque nunca será mi dueño!
Trop est fel et rioteus, trop puet parler, / Es muy traicionero, pendenciero, y ya podrá decir buenas palabras
Car je m’en vueil avec vos aler joër.” / porque con vos me voy a divertir
J’aim mult melz un poi de joie a demener / Prefiero antes un poco de alegría
Que mil mars d’argent avoir et pluis plorer / que tener mil marcos de oro y llorar después.

“Mal est qui me maria! /”¡Maldito sea quien se casó conmigo!
Tant en ait or le prestre, / Así como el sacerdote
Qu’a un vilain me dona / que me dio a un villano
Felon et de put estre. / felón y de bajo nacimiento
Je croi bien que poior n’a / que no creo peor
De ci tresqu’a Vincestre. / de aquí a Vincestre.
Je ne pris tot son avoir pas mon souler, / No vale toda su riqueza más que mi zapato,
Quant il me bat et ledenge por amer.” / cuando me pega y abusa de mí.”
J’aim mult melz un poi de joie a demener / Prefiero antes un poco de alegría
Que mil mars d’argent avoir et pluis plorer / que tener mil marcos de oro y llorar después.

“Enondieu, je amerai / “En nombre de Dios, amaré
Et si serai amee, / y seré amada,
Et si me renvoiserai / Me demoraré mi tiempo
El bois soz la ramee, / en el bosque bajo las ramas,
Et mon mar maudirai / y a mi marido maldeciré
Et soir et matinee. / noche y mañana.
-Dame de Paris, amez, lassiez ester / – Dama de París, amad, dejad
Vostre mari, si venez o moi jöer!” / a vuestro marido, y venid conmigo a gozar.”
J’aim mult melz un poi de joie a demener / Prefiero antes un poco de alegría
Que mil mars d’argent avoir et pluis plorer. / que tener mil marcos de oro y llorar después.

Traducción propia a partir de la transcripción moderna.

Folio 3 verso, folio 4 recto

Simon Marmion y taller. Enero, Horas Huth, f.3v-f.4r. c.1480, British Library

Simon Marmion y taller. Marzo, Horas Huth, f.3v-f.4r. c.1480, British Library

Kalendae Martiae: Matronalia

De nuevo, el blog de la British Library se retrasa en su publicación del calendario de las Horas Huth y tentada he estado de abandonar este calendario e irme a otro libro de horas, éste de la Biblioteca Nacional de Francia que aparecerá muy pronto por este blog. Bueno, espero que aparezca, porque la situación de la falta de tiempo es mucho peor de lo que pensé en principio. Y febrero, el mes más corto ha sido largo en problemas, como quedarse sin centro de operaciones, es decir tener que cambiar mi ordenador principal, en el que trabajo durante horas y gestiono música e imágenes. Tampoco ha sido agradable leer en los últimos días en los blogs de amigos, más tonterías e infamias sobre mi profesión. Entre la falta de tiempo por la brutal carga lectiva, algo de lo que no quiero tratar en este blog que pretendo al margen de los asuntos profesionales, los problemas técnicos y el ver que ciertas cosas son como la Hidra de Lerna que no hay manera de acabar con ellas y siempre surge una de sus cabezas con su aliento venenoso, no siempre tengo ganas de seguir. Los proyectos de borradores avanzados que creo poder publicar un día concreto se vienen abajo un día tras otro.

Espero que marzo sea algo mejor. Comienzo el mes con una canción tradicional sobre amores imposibles, porque sobre amores contrariados tengo intención que trate la próxima entrada en unos pocos días. Gracias por pasar por aquí y me disculpo con mis últimos comentaristas a los que no he podido responder como merecen.

La dama d’Aragó – Romance tradicional catalán. Siglo XVI

A Aragó hi ha una dama / En Aragón hay una dama
que és bonica com un sol.  / que es hermosa como un sol.
Té la cabellera rossa, / Tiene la caballera rubia,
li arriba fins als talons. / que le llega hasta los talones.

Ai, amorosa Anna Maria, / Ay, amorosa Anna María
robadora de l’amor… / ladrona del amor…
Ai, de l’amor… / Ay del amor…

Sa mare la pentinava / Su madre la peinaba
amb una pinteta d’or. / con una peineta de oro
Sa tia els hi esclaria / Su tía le dividía
els cabells, de dos en dos. / los cabellos de dos en dos.

Ai, amorosa Anna Maria, / Ay, amorosa Anna María

Cada cabell una perla, / Cada cabello una perla,
cada perla un anell d’or. / cada perla un anillo de oro.
Cada anell d’or una cinta / Cada anillo de oro una cinta
que li volta tot el cos. / que le envuelve todo el cuerpo.

Ai, amorosa Anna Maria, / Ay, amorosa Anna María

Sa germana més petita / Su hermana pequeña
li baixava el lligador; / le bajaba el lazo;
el lligador que li baixa / el lazo que le baja
és un floc de molts colors. / es un copo multicolor.

Ai, amorosa Anna Maria, / Ay, amorosa Anna María

Son germà se la mirava / Su hermano la miraba
amb un ull tot amorós. / con ojos enamorados.
-No fóssim germans, Maria, / – No fuéramos hermanos, María,
mos casaríem tos dos. / y nos casaríamos los dos.

Ai, amorosa Anna Maria, / Ay, amorosa Anna María

Traducción propia.

Y otra versión, que es lo que pasa con los romances. Ahora con Victoria de los Ángeles.

Folio 2 verso, folio 3 recto

Simon Marmion y taller. Enero, Horas Huth, f.2v-f.3r. c.1480, British Library

Simon Marmion y taller. Enero, Horas Huth, f.2v-f.3r. c.1480, British Library

Kalendae Februariae : Iuno Sospita Mater Regina, Ceres

Hasta esta mañana ha esperado el blog de la British Library para publicar el mes de Febrero de las Horas Huth. Calendario que en las épocas de saturación laboral y otros menesteres  será el que mantenga este blog vivo, junto con alguna música a la que no me pienso ceñir a ningún estilo o época. Ya se ha creado, también, sin yo pretenderlo, las circunstancias mandan, el tipo de título que tendrán estas entradas este año. Y tampoco sin pretenderlo, dado ciertas cosas que han pasado en los últimos días, me dan la posibilidad de comentar ciertos aspectos de este mundo de los blogs.

Primero de todo, agradezco profundamente a todos aquellos que se pasan por este lugar y dejan su “like” o su comentario. Pero también a todos los que enlazan este blog en el suyo, que son bastantes, incluso en blogs de otros idiomas. Me gustaría tener tiempo para poder rastrearlos a todos y devolverles la gentileza en el mío. Llevo ya tiempo queriendo organizar los enlaces, pero al final no hay tiempo para una labor bastante laboriosa, ni siquiera en verano.

Esto me lleva a la reflexión sobre unos mínimos incidentes que han pasado en los últimos días y llevo ya más de un año observando sobre el asunto de los seguidores. Seguir un blog en WP es muy fácil, sobre todo si el blog está alojado en WordPress.com. Pero hay una buena cantidad de blogs, sobre todo en sus comienzos, que se dedican a “pescar” seguidores. Es decir, te sigo si tú me sigues. Pues no, aquí no vale eso. Si yo sigo un blog, es porque hay algo en el blog, una afinidad o temas que me interesan. Es decir, para acabar con el cambalache de seguimientos y dejar de seguir que he visto en los últimos días: por favor, no se tomen la molestia de seguir este blog porque su autora les vaya a seguir. Hay blogs extraordinarios a los que sigo y en los que comento y no me siguen a mí. Dentro de pocos días este blog cumplirá nada menos que cuatro años. Tuvo dos años de auténtica travesía en el desierto y sigue sin ser el blog más visitado de la blogosfera, algo que nunca pretendí. Sus lectores y comentadores del principio han desaparecido casi todos completamente, pero otros lectores se van añadiendo. Tiene ahora mismo 363 seguidores, es decir, no me he dedicado en estos casi cuatro años a andar pescando seguidores como blogs que he visto con dos entradas y más de dos mil seguidores. Aquí eso no vale. Otra cosa es que yo, que apenas tengo tiempo ahora para mantener mi blog y verdaderos problemas técnicos para comentar en Blogger como he dicho varias veces, me pueda pasar por todos los blogs que aparecen en mi reader. Pero si alguien se pasa por aquí, le da al seguir o follow y espera un respuesta recíproca inmediata que se olvide de ese mínimo gesto, porque como no me interese, cuando pueda verlo lo que hay en ese blog, no voy a seguirlo en absoluto.

Y dejando al lado las cuestiones bloguiles de este mes, vamos a la música. La música que es la que mantendrá que este claro del bosque no sea invadido por la maleza y acabe abandonado e impenetrable. He elegido un lied de Franz Schubert que tendré al menos en una decena de versiones distintas en mis CD. Se lo voy a agradecer a la Música, An die Musik. He puesto tres versiones por tres cantantes bajos y barítonos. Si mis lectores no huyen de esta entrada les animo a elegir la versión que más les guste, e incluso si les gusta el género lied, que intenten adivinar quienes son, aunque es muy fácil.

An die Musik – A la Música D. 457 (1827)
Música de Franz Schubert (1797 – 1828) – Texto de Franz von Schober (1796 – 1882)

Du holde Kunst, in wieviel grauen Stunden,  /    ¡Oh, arte benévolo, en cuántas horas sombrías,
Wo mich des Lebens wilder Kreis umstrickt, / cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
Hast du mein Herz zu warmer Lieb’ entzunden, / has inflamado mi corazón con un cálido amor,
Hast mich in eine bess’re Welt entrückt! / me has conducido hacia un mundo mejor!

Oft hat ein Seufzer, deiner Harf’ entflossen, / Con frecuencia se ha escapado un suspiro de tu arpa,
Ein süsser, heiliger, Akkord von dir / un dulce y sagrado acorde tuyo
Den Himmel bess’rer Zeiten mir erschlossen, / me ha abierto el cielo de tiempos mejores.
Du holde Kunst, ich danke dir dafür!  / ¡Oh, arte benévolo, te doy las gracias por ello!

Cantante Enigma número uno:

Cantante Enigma número dos:

Cantante Enigma número tres:

Y para no seguir con tanta recia voz masculina, una versión femenina (quizá tenga en casa más versiones femeninas de este lied). Como siempre, he elegido una antigualla…, maravillosa.

La traducción del lied procede de Kareol.

Folio 1 verso, folio 2 recto

Simon Marmion y taller. Enero, Horas Huth, f1v-f2r. c1480, British Library

Simon Marmion y taller. Enero, Horas Huth, f.1v-f.2r. c.1480, British Library

Ante diem tertium Idus Ianuarias: Carmentalia, Iuturnalia

Era otro título, lo admito. Había pensado en un simple “Enero” pues desde diciembre tenía escaneados los meses del libro de horas y la intención: una imagen hermosa y sencilla y un poco de música. Todo para no tener demasiado tiempo el blog en barbecho cuando los próximos meses no se presentan propicios. Ya lo conté en esta entrada del verano pasado. El tiempo me falta, y yo no puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría a publicar. Publicar sobre antiguallas que es lo que me gusta desde niña. Creo que pocos blogs habrá más alejados de la realidad que nos rodea cada día. Pero para eso hay otros blogs. Yo quería un claro del bosque en el que poder descansar y olvidar esa realidad tan desesperanzadora y horrible en muchos casos.

Se pueden tener unas intenciones y acabar cambiándolas. El blog de la British Library que fielmente me envía al correo cada una de sus entradas decidió dedicar este año al calendario de las Horas Huth pintadas por Simon Marmion y al ver la miniaturas (he de decir que mi obsesión por los códices miniados viene de un tiempo remoto en la vida, en que yo comenzaba a ir a la escuela pero supe de esos libros maravillosos e intentaba recrearlos con mis lápices de colores) estas empezaron a emitir sus cantos de sirena: “escribe sobre nosotras”, como en abril de 2012 el Ciclo dei Mesi del Maestro Wenceslao, me lanzó sus cantos de sirena en una librería normal y corriente, en el Esquilino, en Roma. Pero el Ciclo dei Mesi es tan rico, tan lleno de detalles que escribir sobre él me resultó fácil. Pero las Horas Huth de Simón Marmion me tientan con otros asuntos, asuntos para los que no tengo tiempo material ahora. Una parte de ceder a la tentación es ir publicando el calendario, como iba a hacer con el otro, pero sin ceder, o no ceder ahora a la tentación de lo que me gustaría escribir, y seguir con mi intención de poner una imagen hermosa con una hermosa música, pues el blog no va tener muchas publicaciones, aunque como dije este verano pasado intentaré que haya una entrada de redacción propia al mes.

Además, en los últimos días he vuelto a tener una tanda de premios. Ya dije lo que pensaba sobre ellos y cual iba a ser mi actitud: no tengo tiempo, ni quiero de seguir cadenas. Pero no dejo de agradecer los premios que se me han dado. El Versatile Blogger, tiene aparte de la cadena de nominación, unas preguntas más o menos personales. A veces por aquí aparece parte de la vida de quién está detrás de la pantalla, pero no quiero contar cosas sobre mí porque, además, siempre se me han dado mal ese tipo de preguntas. De todo modos agradezco que se me diera el premio, pero no voy a continuar con el protocolo.

El Premio Dardos premia valores culturales, éticos y comunicativos. Bueno, no sé si comunico mucho con mis asuntos de Arte e Historia. El asunto es que este premio se me ha dado en tres blogs con muy pocos días de diferencia y tanto el Guachimán, que aquí comenta con su nombre, como Vicente Camarasa, que tiene varios blogs, como Alberto Royo, Profesor Atticus, son colegas de profesión. Esa es la razón por la que acepto el premio y lo agradezco profundamente. De nuevo no tengo tiempo de ir buscando quince blogs, ya he premiado a otros en diferentes ocasiones, pero al menos aunque no siga del todo el protocolo, premio a cuatro blogs amigos que se merecen una visita, el que luego ellos quieran seguir o no el protocolo del premio lo dejo a su libre albedrío:

Lapso: Roma para perderte y para encontrarte.

Historia, Medicina y otras Artes

Les soirées de l’orchestre

Diccineario

Bien y para que no huyan corriendo en dirección contraria otros lectores, me comprometo a poner en el calendario música asequible y comprensible, no esos motetes y canciones del Ars subtilior, que tanto me gustan…, que aparecieron una y otra vez el Ciclo dei Mesi (mucho cuidado que tengo dos borradores sobre el gótico que pueden resultar mortales) Espero que este poema de Robert Burns con melodía tradicional sea agradable a todos.

Nos vemos dentro de unos días o el mes que viene.

O my Luve’s like a red, red rose – Robert Burns (1759-1796) – Tradicional

O my Luve’s like a red, red rose / Oh, mi amor es como una rosa roja, roja,
That’s newly sprung in June; / que acaba de abrirse en junio;
O my Luve’s like the melodie / oh, mi amor es como la melodía
That’s sweetly play’d in tune. / que se toca con dulzura y armonía.

As fair art thou, my bonnie lass, / Tan hermosa sois, mi preciosa pastora,
So deep in luve am I: / estoy tan enamorado de vos,
And I will luve thee still, my dear, / y todavía os amaré, amada mía,
Till a’ the seas gang dry: / cuando los mares se sequen:

Till a’ the seas gang dry, my dear, / Cuando los mares se sequen, amada mía,
And the rocks melt wi’ the sun. / y las rocas se derritan al sol.
I will luve thee still, my dear, / todavía os amaré, amada mía,
While the sands o’ life shall run. / mientras la arena de la vida corre.

And fare thee well, my only Luve / Y me despido de vos, mi único amor,
And fare thee well, a while! / y me despido de vos por un momento,
And I will come again, my Luve, / y volveré, amada mía,
Tho’ it were ten thousand mile / aunque diez mil millas nos separen.

Traducción procedente de aquí.

El enigma del Rey Baltasar

Simon Marmion y taller, c. 1485-1490. Adoración de los Reyes, Huth Hours. British Library

Simon Marmion y taller, c. 1485-1490. Adoración de los Reyes, Huth Hours. British Library

Nonae Ianuariae : Vica Pota

Fijémonos en la miniatura, es preciosa y perfecta. La escena está enmarcada en una orla  en la que se funde la greca vegetal imaginaria con las violetas y los claveles. Ambas flores tienen su simbolismo, aludiendo unas, las violetas a la Virgen María y los claveles a Cristo. El Portal de techo de paja, María sentada, con su manto azul ultramar, con el Niño, un auténtico bebé en el regazo. El maduro san José, casi viejo, sin nimbo de santidad que observa, el anciano Melchor que se arrodilla. Gaspar con tocado de piel que recuerda el de los eslavos de frías tierras, con su cabello y barba castaña se vuelve al joven Baltasar, hablando e indicándole el fin de su largo viaje. Por el camino  que se pierde en la lejanía avanzan lo soldados ¿de Herodes? No, con esta representación de Simon Marmion de 1480 no cometeremos ningún error de lesa iconografía como cometimos con esta otra hace menos de un mes.

Magos, Siglo VI. San Apolinar Nuevo, RÁvena

Magos, Siglo VI. San Apolinar Nuevo, RÁvena

Estamos estudiando el arte paleocristiano y bizantino, se proyecta la imagen de San Apolinar Nuevo se leen los nombres y surge la pregunta y la réplica inevitable: ¡pero si Baltasar es negro! Y aunque es algo que supongo que está en todas partes y fácil de consultar hay que comenzar la explicación. Dice el Evangelio de San Mateo, 2:

Y  cuando  Jesús  nació  en  a  Belén de Judea en los días del rey  Herodes,  he  aquí,  unos magos  vinieron  del  oriente  a  Jerusalén,  diciendo: ¿Dónde está el  Rey de los judíos que ha nacido? Porque su  estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle (…)

Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y cuando vieron la estrella, se regocijaron con gran gozo. Y cuando entraron en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, e incienso y mirra.

Ni número, ni reyes…, pronto, en el período paleocristiano fueron tres por complejas razones: el número de regalos, el simbolismo del tres, una tradición de finales de la antigüedad utiliza a los Magos para representar la Trinidad, dado que a cada uno de ellos habría tenido una visión distinta de la teofanía en una persona distinta de la Trinidad…, porque representaban a las tres edades de la vida, por… Si pero ¿cómo se convirtió Baltasar en negro? Ya nada importa la técnica del mosaico bizantino, lo que hay que averiguar es por qué en este mosaico, Baltasar, el tercero con barba negra que lleva el gorro frigio y el mismo traje flower power, que tanto indignó a los compradores de reliquias a los que Baudolino, les vendió las momias persas de los Tres Reyes Magos en la Constantinopla tomada por los cruzados en 1204, se acabó convirtiendo a finales del siglo XV en el rey negro que conocemos desde la infancia.

Vamos a ver ¿qué son magos? aparte de las repuestas previsibles hay que decir que se les llamaba así a los sacerdotes de la religión zoroástrica, adoradores del fuego, y para Jacobo de Voragine, el autor de la Leyenda Aurea son sabios, no hechiceros como se sospecha por la palabra magos.  ¿De dónde salieron los nombres? Pues parece que los nombres aparecen por primera vez en el Liber Pontificalis de Rávena en el siglo IX, con lo que los nombres sobre el mosaico del siglo VI serían puestos posteriormente, pero los nombres distaron durante mucho tiempo en ser totalmente fijados. También se llamaron Apelio, Amerio y Damasco, Gálgala, Malgalat y Sarathin…, y ¿reyes? Reyes los convirtió Tertuliano hacia el 160-230 d.C. Para la época del románico son reyes con manto, túnica larga y corona y uno de ellos se postra ante el Niño. Ya, ya, eso está muy bien, pero ¿cómo se convirtió Baltasar en negro?

Entonces le damos a San Google y buscamos otras adoraciones, como esta tan hermosa de Fra Angelico, algo más de medio siglo anterior, y de nuevo vemos a tres reyes, que hacen ofrecimiento de su corona más que de los regalos de oro incienso y mirra, pues una antiquísima tradición irania, transmitida por Armenia indica que al rey iranio los magos le entregaban coronas de oro, un rey al que también anunciaba una estrella y había nacido en una cueva.

Fra Angelico, Adoración de los Magos, 1423-24, Museo Abegg-Stiftung, Berna

Fra Angelico, Adoración de los Magos, 1423-24, Museo Abegg-Stiftung, Berna

Pero, ninguno de estos reyes es negro. Uno es un anciano de blanca melena, el que se postra es un hombre maduro de pelo castaño o canoso y el joven es un figurín de rubia y rizada cabellera…, si pero es que no estamos todavía a finales del siglo XV y sí lo estamos en una ciudad como Florencia, donde los Reyes Magos eran representados por la familia Medici tampoco aparece ningún rey negro.

A finales de la Edad Media el mundo a la vez se estaba haciendo más grande y al mismo tiempo más pequeño. La cristiandad que se creía universal y ponía en sus mapas a Jerusalén en el centro del mundo tuvo noticias de imperios inmensos que la ignoraban, y al otro lado del Mediterráneo, en África, un desierto inmenso impedía el paso para saber cuan de grande era el continente y que había más allá de los territorios donde “hic sunt leones”.

Mapamundi de Beato de Liebana, 1086. Catedral de Burgo de Osma

Mapamundi de Beato de Liebana, 1086. Catedral de Burgo de Osma

Sí, el mundo era mucho más grande lo que se creyó durante siglos, pero los Tres Reyes Magos habían venido a adorar al Niño de las tres partes del mundo. Melchor había venido de Europa, Gaspar de Asia, y Baltasar de África. Así el joven Baltasar se convirtió en el rey negro. Todo lo que no decía el Evangelio de San Mateo lo dijeron otros escritos y sobre todo, lo explicó el arte

Los Reyes Magos representaron las tres partes del mundo cuando el mundo estaba a punto de cambiar para siempre. Doce años después que Simon Marmion pintara la miniatura, un genovés cabezota logró su proyecto de navegando por el oeste, arribar a la India, a Catay y creyó pisar las islas de Cipango…, pero se encontró con América cortándole el paso y jamás se apeó del burro de que aquello no era la India. Y no muchos años después se navegó por un océano tan inmenso que él solo es un tercio de la Tierra y durante cincuenta años los barcos estuvieron rodeándola sin tropezarse con Australia.

Giorgione, Los tres filósofos, c. 1507-1508, Kunsthistorisches Museum. Viena

Giorgione, Los tres filósofos, c. 1507-1508, Kunsthistorisches Museum. Viena

A principios del siglo XVI, los refinados y cultos comitentes de Giorgione en Venecia podían encargarle un cuadro misterioso donde los Tres Reyes aún cumplían su función de sabios, de representantes de las partes del mundo, aunque con ambigüedad, y de las tres edades de la vida. Pero el mundo había cambiado demasiado y ya no era tiempo de enmendar los escritos de Tertuliano, ni de Cesáreo de Arlés, ni de Jacobo de Voragine que indica los nombres de los Tres Reyes que estuvieron enterrados en Constantinopla, en Milán y que en su tiempo, y ahora, en la catedral de Colonia. Los Magos que en la ambigüedad del Evangelio de Mateo, si el mundo no hubiera estado dividido en regiones que nada sabían de la existencia de otras durante miles de años, hubieran podido ser cinco en lugar de tres.

Die heiligen drei Könige aus Morgenland Op. 56.6 – Los tres Reyes Magos de Oriente
Richard Strauss (1864 – 1949) – Heinrich Heine (1797 – 1856)

 

Die heil’gen drei Kön’ge aus Morgenland, /   Los tres Reyes Magos de Oriente
Sie frugen in jedem Städtchen:  / preguntaban esto en cada pueblecito:
“Wo geht der Weg nach Bethlehem, / ¿Por dónde se va a Belén,
ihr lieben Buben und Mädchen?”  / queridos muchachos y muchachas?”

Die Jungen und Alten, sie wußten’s nicht,  / Ni jóvenes ni viejos lo sabían,
Die Könige zogen weiter; / por lo que los Reyes reanudaban su camino.
Sie folgten einem goldenen Stern, / Ellos seguían una estrella dorada,
Der leuchtete lieblich und heiter. / que brillaba linda y serena.

Der Stern blieb stehn über Josephs Haus, / La estrella se detuvo sobre la casa de José,
Da sind sie hineingegangen; / en la que ellos entraron.
Das Öchslein brüllte, das Kindlein schrie, / El buey mugía, el Niño chillaba,
Die heiligen drei Könige sangen. / y los tres Reyes Magos cantaban.


Traducción procedente de Kareol

Libro de Horas Huth

Angelus ad Pastores ait

Libro de Horas de Enrique VIII Anunciación Pastores (f. 56 v.)

Jean Poyer, Libro de Horas de Enrique VIII  C.1500 Anunciación Pastores (f. 56 v.) The Morgan Library & Museum

Ante diem octavum Kalendas Ianuarias: Natalis Solis invicti
Navidad

Sobre una nube de lapíslazuli, en un horizonte azul ultramar. No supo pintar Jean Poyer la noche, pero sí el aprisco de tablas, el rebaño tranquilo y recogido, el perro vigilante que va a participar del rato de merecido descanso antes de la noche. El descanso con un poco de música de las rústicas gaitas. Solo la mujer, aun arrodillada en tierra para escuchar y quien sabe si cantar, no dejará de hilar, milenario trabajo femenino. Pero esta noche será diferente, no habrá canciones en el aprisco porque la maravilla se impone. Con una nube del mismo color que la capucha del gaitero.

Angelus ad pastores ait:
Annuntio vobis gaudium magnum,
quia natus est vobis hodie
Salvator Mundi.
Alleluia.
 
Gloria in excelsis deo.
Et in terra pax hominibus
bonae voluntatis.

No, no voy a dar la lata con uno de mis escritos iconográficos. Esta miniatura me fue enviada hace unos días como felicitación navideña y he querido compartirla con todos aquellos que se pasan por este blog para darles las gracias por su seguimiento, por sus comentarios, por su apoyo en los momentos es que el blog ha estado mudo, por su paciencia por haber leído muchas veces temas que poco tienen que ver con lo que nos importa cada día. Y quiero dedicar la entrada especialmente aquellos lectores que se pasan por aquí desde muy lejos: la India, por ejemplo, y sobre todo los que en América, desde Canadá hasta Argentina y Chile me visitan casi todos los días. La música de hoy tenía que ser americana.

Feliz Navidad a todos

Juan García de Zéspedes (1619 – 1678) – Ay, que me abraso, ay (Guaracha)

¡Ay, que me abraso, ay!
divino Dueño, ay!
en la hermosura, ay!
de tus ojuelos, ay!

¡Ay, cómo llueven, ay!
ciento luçeros, ay!
rayos de gloria, ay!
rayos de fuego, ay!

¡Ay, que me abraso, ay!

¡Ay, que la gloria, ay!
del Portaliño, ay!
ya viste rayos, ay!
si arroja yelos, ay!

¡Ay, que su madre, ay!
como en su espero, ay!
mira en su luna, ay!
sus crecimientos, ay!

¡Ay, que me abraso, ay!

¡En la guaracha, ay!
le festinemos, ay!
mientras el niño, ay!
se rinde al sueño, ay!

¡Toquen y baylen, ay!
porque tenemos, ay!
fuego en la nieve, ay!
nieve en el fuego, ay!

¡Ay, que me abraso, ay!

¡Pero el chicote, ay!
a un mismo tiempo, ay!
llora y se ríe, ay!
que dos estremos, ay!

¡Paz a los hombres, ay!
dan en los cielos, ay!
y a Dios las gracias, ay!
porque callemos, ay!

¡Ay, que me abraso, ay!
divino Dueño, ay!
en la hermosura, ay!
de tus ojuelos, ay!