A mí tampoco

Este es otro fragmento de conocimiento inútil. Esta es una de las cosas que hay que tirar a la basura del olvido absoluto y no sacarla nunca más de él. Es más, hay que hacer lo posible para que desaparezca. Nuestro maravilloso mundo tecnológico lleno de trastos obsoletos en cuanto los hemos comprado, lleno de felicidad huera y banal, de conocimiento divertido y amnésico antes de aprender nada, no lo necesita. Encontrarse con algo así es contraproducente, pues puede ocurrir lo que estoy haciendo ahora, que en lugar de estar trabajando esta mañana de domingo esté perdiendo el tiempo. Es lo primero en que he pensado al despertarme, el haber leído este poema, anoche, a la 1:00, cuando llegó al correo. Es contraproducente que piense que vale la pena difundirlo, el que me diga que voy a arañar un poco de tiempo para salir del silencio, y unirlo a una música de esa misma tierra aunque separada durante siglos.

Nada sé de Donald Og, no voy a averiguar nada. No voy a poner las palabras en el buscador. No tengo tiempo para eso ni quiero. Sí que recuerdo que se recita en Dublineses, la última película de John Huston, como se tituló aquí The Dead, también una de mis películas preferidas. Este poema lo escribió el autor más prolífico de la Historia, pudo ser una escritora, quizá una monja. Es un lamento femenino, un tipo de poema del que hay pruebas desde los inicios de la escritura en la antigua Mesopotamia. Un tipo de poema que seguro que existía ya en el Paleolítico. Alguien lo compuso en el siglo VIII en Irlanda, remoto territorio, periferia de la periferia, que concibió cosas como el martirio verde, y realizó el arte más abstracto en occidente antes de la vanguardia del siglo XX. De su lengua irlandesa se tradujo al inglés, del inglés lo tenemos hoy traducido. No se pongan exquisitos, la traducción puede ser una traición, siempre habrá pérdida, en la poesía será inmensa, pero siempre es preferible a que quede ignoto. No podemos saber todos los idiomas, y menos aún lenguas remotas y minoritarias. Y no, no tenemos por qué saber todos inglés, excepto para servir a los nuevos mercaderes de esclavos.

Alguien compuso este poema en el lejanísimo siglo VIII en Irlanda. Quizá la misma persona que lo compuso pensó que merecía ser copiado en el escaso y carísimo pergamino. Durante siglos quizá fue copiado otras veces. Sobrevivieron las copias a las incursiones vikingas, a las hambrunas, a las guerras. Llegó la imprenta y alguien también pensó que merecería ser impreso. No pensaron que era inútil conocerlo. Javier Marías, que lo ha traducido al español dice que su lectura no le deja indiferente. A mí tampoco.

Donald Og – Anónimo irlandés del siglo VIII

Es anoche tarde cuando el perro hablaba de ti;
de ti hablaba la agachadiza en su marisma profunda.
Eres tú el pájaro solitario que recorre los bosques;
y ojalá carezcas de compañera hasta que me encuentres.

Me prometiste, y me dijiste una mentira,
que te me aparecerías donde las ovejas se juntan;
te lancé un silbido y trescientas voces,
y no encontré allí nada más que un cordero balando.

Me prometiste algo que para ti era difícil,
un barco de oro bajo un mástil de plata;
doce villas cada una con su mercado,
y un magnífico patio blanco a la orilla del mar.

Me prometiste algo que no es posible,
que me regalarías guantes de piel de pez;
que me regalarías zapatos de piel de pájaro;
y un vestido de la seda más cara de Irlanda.

Cuando voy a solas al Pozo de la Soledad,
allí me siento y sufro mi pesar;
cuando veo el mundo y no veo a mi mozo,
el que tiene un tono ambarino en el pelo.

Fue aquel domingo cuando te di mi amor;
el domingo anterior al Domingo de Pascua
y yo de rodillas leyendo la Pasión;
y mis dos ojos te daban amor para siempre.

Mi madre me ha dicho que no te hable hoy,
ni mañana, ni el domingo tampoco;
escogió mal momento para decirme eso;
fue cerrar la puerta tras el robo en la casa.

Mi corazón está tan negro como el negror del endrino,
o como el negro carbón del herrero en la fragua;
o como la suela de un zapato que holló salas blancas;
fuiste tú quien cubrió mi vida de esa oscuridad.

Me has arrebatado el este, me has arrebatado el oeste;
me has quitado lo que está ante mí y lo que está tras de mí;
me has quitado la luna, me has quitado el sol;
y mi temor es grande a que me hayas quitado a Dios.

Traducción: Javier Marías

Carolan: Fairy Quenn by sirg e Carollini

La tecnología no sólo sirve para embrutecer a la población con el nuevo soma. La imagen procede de Book of Kells, la aplicación para iPad que el Trinity College de Dublin hizo del más famoso de los códices irlandeses.

14 pensamientos en “A mí tampoco

    • Bueno, ya has visto en otras partes que publico, como está la situación de las Humanidades. La poesía, y tantas otras cosas como el Arte, la Filosofía, la Historia (la no manipulada por el poder de turno, la Historia es una arma de dos filos) la Música, es un lujo inútil y completamente prescindible hoy. Así lo dicen los que tienen el poder político y económico.
      Conozco la película, tuve la suerte de verla hace un tiempo en uno de los canales de cable. Tengo el trailer enlazado en mi otro blog para alumnos de 2º de bachillerato…, y todo el que quiera pasar por allí🙂 . Pero creo que no es una película para niños, aunque los niños la puedan disfrutar, sin duda. De todos modos, mis alumnos más jóvenes no bajan de 12 años.
      “Si no hubiera libros la sabiduría se perdería por toda la eternidad”
      “Un muro para salvar la civilización, un muro para salvar el libro”

      No sé si lo que yo hago aquí, como se hace en tantas otras publicaciones de internet, es poner una piedra más en ese muro contra la barbarie.

      • Hesperetusa,
        Gracias por una entrada tan interesante y bella, una más. Te deseo que tengas más tiempo para estas cosas.
        Hablas de cómo está la situación de las Humanidades; te aseguro que las ciencias básicas, las que no producen dinero a corto plazo, no están mejor.
        Un abrazo

  1. Prometer algo difícil, algo que no es posible. Y cerrar la puerta tras el robo. Palabras que no se venden ni compran pero que me hablan maravillosamente de ocasiones, sentimientos que nada puede comprar. Mientras existan y para quienes existan, gracias.

  2. Habla de la pérdida de lo virginal, de la derrota de la entrega en un mundo en el que se le daba su importancia, parece el presente mismo… en mi blog, hace mucho que tengo cosas inútiles como esta, bueno, pues soy oveja negra… y suelo balar sola, también.

  3. Gracias, Hesperetusa. Muy bello poema, rezuma sinceridad. Y onírica la música: el instrumento parece entre un arpa celta y un cimbalón.

    Efectivamente creo que es un conocimiento plenamente inútil. Pero que el conocimiento inútil es el único que hace llevadero el camino, el otro es parte de la esclavitud humana. Quizá los detalles filológicos o académicos sean a veces superfluos para el alma, pero el efecto emocional que produce un poema de más de mil años hace sentir el vértigo de verse parte de una misma comunidad humana que atraviesa naciones y eras.

  4. De esos conocimientos inútiles es de lo que vive lo que está mas dentro de nosotros… Inútiles no, pues son los que nos hacen todo lo diferentes que somos y nos alejan de esa barbarie que menciona.

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