Caligaverunt oculi mei

Crucifixión en el Evangelio de San Mateo, folio 124r. Libro de Kells c. 800 Trinity College, Dublin

Crucifixión en el Evangelio de San Mateo, folio 124r. Libro de Kells c. 800 Trinity College, Dublin

Ante diem quartum decimum Kalendas Maias: Ludi Ceriales
Viernes Santo

Hay una página en blanco en el códice anterior a esta, algo que iba a escribirse o ilustrarse no se escribió ni se ilustró nunca. No es una página arrancada, es la 123 verso, en este códice incompleto que ha sobrevivido a invasiones, guerras y persecuciones en Irlanda. El Libro de Kells, dejado inacabado hacia el año 800, del que hay información abundante, es el rey de los códices irlandeses, el último de los grandes libros de la cristiandad celta, la que en los siglos oscuros de la Alta Edad Media salvó la civilización del mundo clásico. Extraño cristianismo este, que llegó a Irlanda sin sustrato previo grecolatino y sin violencia, que fue adoptado por una sociedad tribal que vivía en la Edad de Hierro haciendo sacrificios humanos a sus dioses, que tuvo antes monasterios que ciudades, que rápidamente se alfabetizó en esos monasterios, dominando los monjes el latín, el griego, incluso atreviéndose con el hebreo. Monasterios de los que salieron misioneros que fundaron abadías en Escocia, en la Galia, en el territorio germánico, incluso en Italia.

San Patricio dio a los irlandeses el primer cristianismo desromanizado, un cristianismo sin el lastre de la historia y la organización romanas a partir del Edicto de Milán. En Irlanda el cristianismo se introdujo sin derramamiento de sangre y no existen mártires irlandeses del siglo V, habrá que esperar mil años a los siglos XVI  y XVII para que a partir de Isabel I y después Cromwell, haya mártires irlandeses en abundancia. Los irlandeses de la alta edad media encontraron una solución a su falta de mártires, inventaron el martirio verde, que se contraponía al martirio rojo de la sangre. Los mártires verdes se alejaban de las comodidades y placeres de la sociedad y se retiraban a los bosques, las montañas o las islas, en alguna tierra verde de nadie.

Concédeme, dulce Cristo, la gracia para encontrar
¡Hijo del Dios vivo!
Una pequeña choza en un lugar solitario
Para hacer de ella mi morada.
Un grato bosque a su alrededor
Para proteger la cabaña del viento,
Que sea hogar de aves cantoras.
Por el frente y por detrás.
Orientada al sur por el calor
Y a sus pies un arroyo
Un jardín suave y verde sobre rica y negra tierra
Propicia frutos a todos.

Por más que conocieran las historia de San Antonio Abad en el desierto y por muy aislados que vivieran estos mártires verdes queda claro que el aislamiento irlandés no era el desierto de Egipto, y con este poema del siglo V, vuelvo a la página del Libro de Kells. Es parte del Evangelio de San Mateo y está en las páginas que narran la Pasión de Cristo. Un rectángulo mixtilíneo enmarcado en azul, pues a diferencia de otros códices que solo usaron el amarillo, el rojo, el  negro y el blanco en el Libro de Kells no se escatimaron gastos y tenemos los caros colores de verde malaquita y azul ultramar. Dentro del rectángulo los intrincados entrelazos celtas y en los tres huecos entrantes cinco cabezas en cada una, todos de perfil, todos mirando hacia la página en blanco. El rectángulo lo cierran como un broche dos leones rugientes. Leones que no son leones, sino una T, que son curvas y espirales que se transforma en león, el león que en esta época aun no es el rey de los animales de Europa y simboliza el mal. ¿Qué miran los curiosos hacia la página en blanco? La crucifixión que nunca se ilustró. Dentro del rectángulo en forma de equis o de xi griega el texto dice: Tunc crucifixerant XPI cum eo duos latrones. Entonces ellos, habían crucificado a Cristo entre dos ladrones. Pero la crucifixión no se pintó nunca. Solo el texto en la forma en que los escribió el amanuense miniaturista recuerda a una cruz. Unos folios más atrás hay una miniatura a toda página ricamente coloreada en que vemos el prendimiento de Cristo. Por más que el arte irlandés creara el arte más abstracto antes del siglo XX, por más que se recreara en la belleza de la forma geométrica pura, también representaba la forma humana.

Prendimiento de Cristo en el Evangelio de San Mateo, folio 114r. Libro de Kells c. 800

Prendimiento de Cristo en el Evangelio de San Mateo, folio 114r. Libro de Kells c. 800

Pero qué forma. La miniatura es bellísima, el arco con el texto en caligrafía uncial que dice que Cristo fue prendido en el Monte de los Olivos. El arco con sus formas: rectángulos, cruces como capiteles, entrelazos cubriendo toda la superficie, los colores: el verde malaquita, el naranja y amarillo del oropimente, el rojo de plomo, el verde malaquita. Y las figuras. La perspectiva jerárquica que hace a Cristo más grande que los sayones que le prenden. Él de frente, ellos de perfil. Él con barba roja y cabello rubio, ellos con cabello rojo y barba negra. Pero sobre todo la simetría. Pienso que el miniaturista trazó un eje y a partir de ahí dibujó a los personajes. Un eje que pasa por el centro de la cara de ese Cristo de alucinados ojos azules, donde fijándonos bien el cabello ha dejado de ser cabello y son formas de entrelazo, como las que están en el arco, y en tantos lugares del libro.

Detalle, Prendimiento de Cristo, folio 114r. Libro de Kells

Detalle, Prendimiento de Cristo, folio 114r. Libro de Kells

El libro de Kells tiene un extraño equilibrio entre la abstracción, dominante en la mayoría de las páginas, y la forma humana. Este Cristo, sin embargo, es más simbólico que ilustrativo de una escena concreta. El prendimiento de Cristo ilustra el texto del evangelio pero en la imagen hay condesados varios aspectos: sus manos extendidas son un recordatorio de la crucifixión y todo su cuerpo, subrayado por las formas azules de la túnica interior, forma una gran Xi griega, la inicial de  Χριστός. Ideas abstractas, premonición de lo que sucederá. Hay también algo que me resulta familiar en esta escena. Pienso si más de mil años después de haber sido pintada, en una visita al Trinity College o en una ilustración, la contempló Paul Klee, y le sirvió de inspiración para su Angelus Novus.

Una sociedad que se cristianiza en el remoto siglo V sin derramamiento de sangre, que no renuncia a su sustrato cultural pues no tiene el del mundo clásico para compararse con él y que inventa algo tan peregrino como el martirio verde, no puede tener tendencia a representar escenas crueles y sangrientas, y no porque los irlandeses no fueran violentos antes y después de cristianizarse. Pero en este libro, que estaría en el altar cuando se celebrase la misa, como la mayor joya de una ruda iglesia de piedra rodeada de las cabañas que formaban el monasterio, no se quiso representar una escena humillante y sangrienta de la vida del Salvador y se dejó la página anterior en blanco. Para representar la crucifixión bastan las palabras que dibujan la X. Están en el evangelio de San Mateo, pero en ninguna de los otros evangelios hay pintada tampoco ninguna crucifixión.

No creo que quede nada de la música litúrgica irlandesa de estos siglos, solo cabe imaginar que quizá pudiera ser tan intrincada y hermosa como los entrelazos y las espirales de las páginas de sus manuscritos. Quizá a los mártires verdes les encantara en su aislamiento escuchar la cumbre de la polifonía vocal, la del Renacimiento, para las palabras que ellos mismos dirían en los oficios de Semana Santa.

Tomás Luis de Victoria (1540 – 1611) Tenebrae Responsories (1585) Caligaverunt oculi mei

Caligaverunt oculi mei a fletu meo. / Mis ojos se nublaron con mi llanto
Quia elongatus est a me qui consolabatur me.  / Porque se alejó de mí el que me consolaba.
Videte, omnes populi.  / Mirad, pueblos todos.
Si est dolor similis sicut dolor meus.  / Si hay dolor semejante a mi dolor.
V. O vos omnes, qui transitis per viam. / Vosotros todos que pasáis por el camino.
Attendite et videte. / Atended y mirad.
Si est dolor similis sicut dolor meus. / Si hay dolor semejante a mi dolor.
Caligaverunt oculi mei a fletu meo. / Mis ojos se nublaron con mi llanto
Quia elongatus est a me qui consolabatur me. / Porque se alejó de mí el que me consolaba.
Videte, omnes populi. / Mirad, pueblos todos.
Si est dolor similis sicut meus. / Si hay dolor semejante a mi dolor.

25 pensamientos en “Caligaverunt oculi mei

  1. La página en blanco, la X, ¡qué elocuentes! Para un mártir verde, tendrían más sentido que alguna escena de tortura llena de pormenores espantosos. Serían una señal de reverencia ante el interminable tormento de la naturaleza a manos del hombre, muy acorde a la sustitución de los sacrificios sangrientos por la consagración del pan y del vino.
    Que la Pascua te sonría.

    • Lo mismo te deseo Elena.
      Mira, es curioso, que cuando Irlanda comenzó a ser la colonia explotada (y sus habitantes despreciados, en el siglo XIX hubo un capitoste inglés que los llamó “chimpancés blancos”), por Inglaterra en el siglo XVI, aunque los ingleses ya habían puesto el pie antes, una de las cosas que se hacían era talar los bosques, bosques que ya no se recuperaron. Era una de las formas de acabar con las viejas costumbres celtas que se habían asimilado al cristianismo.
      Y es cierto que en los manuscritos irlandeses, no se ven escenas violentas y domina sobre toda la abstracción, hacia la que tiende incluso la figura humana.

  2. Me has hecho recordar El Libro de Kells que ya tenía casi olvidado, tu escrito me ha hecho conocer detalles que desconocía.
    Tengo una especie de tapete que lo puse en una mesita, es una representación del famoso libro, fue regalo de un conocido. Como siempre… gracias y un saludo.

    • El Libro de Kells debe ser el único manuscrito de esa antigüedad y valor que está expuesto permanentemente, el original, y se le cambia cada día la página por la que está abierto. Para mí es una obsesión desde, uffffff, mucho tiempo. Pero esa obsesión se calmó gracias al iPad y al Trinity College: hay una hermosa aplicación para el iPad que lo tiene completo…, y de ahí es de donde han salido mis ilustraciones🙂

  3. Hola Hesperetusa,
    qué deleite leerte con esta música ambiental de fondo. Debo reconocer que mientras lo hago mi mente se traslada a esa época en paz, silencio y reflexión. ¡Qué gozo!
    Yo no sé mucho latín (mis años de estudiante de cuando lo estudiaba en el colegio empiezan a quedar muy lejos) pero creo que “caligaverunt oculi mei” se traduciría “como mis ojos nublados” (me corregirás si estoy equivocado) y en los ojos me he fijado. Esos grandes ojos que ocupan casi el centro de la imagen. Y me ha llamado la atención su vivo color azul. Una de las primeras imágenes de Cristo corresponde al siglo VI “Cristo, el Salvador” una imagen encontrada en el monasterio en activo más antiguo del mundo, el de Santa Catalina en el Sinaí. Allí se le representa con ojos marrones y a partir de esa imagen se le ha ido representando así en los siglos posteriores hasta nuestros días. Pero nada más lejos de la realidad. Jesús tenía los ojos claros y así lo refieren el evangelista Mateo entre otros (creo que era él si mal no recuerdo). Como curiosidad decir que en algunas de las películas de Hollywood los actores que lo representan también son de ojos vivos azules, hecho que podía sorprender a más de uno pero no, así los tenía.
    Un abrazo… relajante.

    • Hola Francisco Javier.
      Destacan tanto los grandes ojos azules del Jesucristo del Libro de Kells que por eso amplié y puse el detalle de la miniatura. También es cierto que en Irlanda abundan, entonces y ahora, mucho más los ojos azules que los oscuros.
      En cuanto a los actores de ojos azules que han interpretado a Jesucristo ahora mismo recuerdo, porque lo tengo muy reciente, pasaron la película hace unos días en uno de los canales de cable, a Max Von Sydow, el actor sueco, en La historia más grande jamás contada (1965) que interpreta a un Jesucristo misterioso, en el que la fijeza de sus ojos azules lo emparenta con el Jesucristo del Libro de Kells.
      Un abrazo y buena Pascua.

  4. Una página en blanco, la del tiempo tras el morir o el blanco lienzo del sudario, o quizás reflejando como el blanco toda la infinita gama de colores inimaginables tras la resurrección-vida.
    Contemplamos e imaginamos aunque el dolor es incomparable, desborda la memoria, sólo se vive por pasión o compasión… como la música. Ella, al escucharla mientras imaginaba al pobre Siervo, stabat iuxta crucem, para consolarnos como una madre sin por ello dejar de sentir, ver y com-partir.
    Gracias.

  5. Lo único que lamento de tu publicación es no poder rebloguearla (pero la compartí en Twitter). Siempre sigo tu blog con muchísimo gusto.
    ¡Saludos!

    • Hola Leandro.
      Quité la opción de rebloguear hace muy poco, tras seguir la pista a un par de blogs de WP (uno de ellos me sigue, el otro me aparece en la opción de seguir del reader constantemente) que se basan en el reblogueo sistemático de entradas de los demás. Del primer reblogueo te enteras, pero de un reblogueo de ese reblogueo no. El que haya blogueros de ese tipo hace que perjudique a otros que difundirían mi trabajo con respeto.

      • Por supuesto. No sabía que ocurría esto que me decís. Es que todavía soy novato en muchas cuestiones. Gracias por el dato.
        Saludos cordiales

  6. Nunca imaginé que tendría que hacer cola para ver un libro, pero pòr este la hice. Es uno de los objetos más maravillosos que he visto nunca, comprendo el cuidado con el que lo tratan en el Trinity College.

    • Yo no lo he visto nunca…, bueno, podría ver la página, o páginas si voy varios días al Trinity College, por la que está abierto, pero sí disfruto hojeándolo y viendo detalles en la aplicación del iPad.

  7. Precioso. Y hermosísima la miniatura. Me ha encantado la referencia a uno de mis pintores favoritos: Paul Klee.

  8. He disfrutado esta lectura de principio a fin, admirando el estilo, la minuciosa exquisitez de la información, la sensibilidad que se revela a cada paso, el amor por lo que es el objeto de tu análisis. ¡Qué maravilla de irlandeses, capaces de inventar martirios verdes! ¡Y la música de Victoria! La comparación con la pintura de Klee, parece también muy pertinentes, En suma, un artículo para saborearlo.

  9. Que maravilla el descubrimiento de este blog y esta entrada. Que alegría encontrar gente que con estas inquietudes en este mundo que vivimos ahora. Gracias infinitas.

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