Jane

Dante Gabriel Rossetti, Proserpina, 1874, Tate Britain

Dante Gabriel Rossetti, Proserpina, 1874, Tate Britain

Ante diem quintum Idus Februarias: Apollo

Si nos fijamos un poco tiene un aire arcaico. Podría ser un retrato alegórico del Quattrocentto, el pebetero, la filacteria con la firma del artista, la casi ausencia de fondo, esa pared con la hiedra, la cartela con el soneto, no hacen más que acentuar la impresión. La modelo representa a la diosa del inframundo, pero también de la primavera. Pero la joven se vuelve hacia el espectador con la cabeza inclinada, y la mano derecha de finos y largos dedos rodea la muñeca izquierda, la de la mano que sostiene la granada abierta, del mismo color de sus labios. No, no es una obra de los inicios del Renacimiento, es otra cosa.

Si yo tuviera que elegir la pintura que más me gusta del movimiento Prerrafaelita, elegiría esta. Quizá haya otras que definan e identifiquen mejor el estilo, la Ofelia de Millais o las estilizadas, andróginas y clónicas jóvenes de Burne Jones. Antes que con ésta me encontré con estas otras y con la extraña palabra “prerrafaelita”, un misterio para alguien que con curiosidad se iniciaba en aquellos días del instituto, navegando sin rumbo en los libros ilustrados de arte de la biblioteca pública o de la enciclopedia doméstica. No sé el momento en que me encontré por primera vez con la palabra prerrafaelita, pero sí el momento no mucho más tarde, en que me puse a investigar sobre ello. La palabra aparecía en Demian, de Hermann Hesse, que fue durante varias generaciones novela de iniciación, y hoy creo, completamente olvidada. Demian encuentra en sus paseos solitarios a una muchacha con la que nunca llega a hablar, “alta, andrógina, de aire prerrafaelita”. Cito de memoria. La dibuja y le pone de nombre Beatrice. Si tienes dieciséis años y estás leyendo una novela que te gusta mucho y te encuentras una palabra enigmática con la que te has encontrado otra vez tienes que investigar. Internet es un medio maravilloso, pero el hipertexto ha existido siempre porque los libros dialogan unos con otros. Si se los escucha con atención oiremos un auténtico griterío. No estaba la solución a un click de ratón pero sí en la enciclopedia de papel de mi casa y luego, dando un paseo hasta el centro, hasta la biblioteca pública. Y debió ser entonces cuando me encontré con que sólo tangencialmente tenía la palabra algo que ver con Rafael Sanzio, de quien también conocía poco, sino con un curioso movimiento artístico decimonónico inglés. También entonces me encontré con Proserpina.

Cuando recorremos los museos, cuando miramos las páginas de los libros de arte, miramos las pinturas en las que vemos representaciones de escenas religiosas, mitológicas, alegóricas, de género y acercándonos más en el tiempo literarias e históricas. O escenas con personajes que simplemente están ahí, haciendo algo. No me refiero al retrato, aunque los museos están llenos de cuadros que son retratos de “un caballero desconocido” o de “una joven dama desconocida”. En el retrato alguien se puso delante del pintor para que éste reprodujese sus rasgos únicos, y durante un tiempo, los conocidos del retratado supieron perfectamente quien era. No, me estoy refiriendo a todos los que durante más de quinientos años, desde mediados del siglo XV, estuvieron prestando sus rasgos a tantos personajes pintados. Volviendo a Rafael ¿Qué mujeres jóvenes y hermosas prestaron los rasgos, que idealizó y mejoró el pintor, sin duda, de sus madonnas? Y así tantos y tantas modelos.

Pero a veces, esos personajes que nos miran desde los cuadros que no son retratos sí sabemos quiénes eran. La situación de los modelos estuvo durante siglos en una tierra de nadie. No faltaban modelos masculinos, dado que se los podía encontrar en el mismo taller del pintor, donde había hombres de distintas edades, y no era difícil del todo convencer a alguien que se hubiera visto por la calle para que posara para un boceto. Siempre que no fuera de la nobleza, claro, o de las buenas familias. Pero con las mujeres la cosa siempre fue mucho más complicada y quizá el tema lo trate en otras ocasiones. Las mujeres de buena familia nunca serán modelos. Así fue durante siglos y así era en la asfixiante sociedad victoriana de mediados del siglo XIX. No voy a tratar de la historia de la Hermandad Prerrafaelita, como de costumbre hay información de sobra y buenos libros, pero el conseguir modelos femeninas para sus cuadros fue un problema que compartieron estos pintores con los que los precedieron. Las modelos procedían del mundo híbrido del espectáculo: actrices, bailarinas, casi las únicas mujeres en el siglo XIX que tenían libertad para sus actos. O directamente de la prostitución. Pero también hubo dos modelos famosas, de las que conocemos su rostro y su vida. Ambas procedían de la clase obrera y ambas tuvieron relación directa con Dante Gabriel Rossetti. Una de ellas, Elizabeth Siddal, dependienta de una sombrerería, es la que prestó rostro y cuerpo al más famoso de los cuadros del movimiento: Ofelia de John Everett Millais. También fue modelo de William Holman Hunt y luego exclusivamente de Dante Gabriel Rossetti con quien se casaría. Elizabeth Siddal se suicidó a los 32 años en 1862 y entre las causas que le llevaron a ello estaban las infidelidades de Dante Gabriel Rossetti.

Ginebra

La otra modelo es el rostro y cuerpo de Proserpina y si conocemos algunas obras del movimiento Prerrafaelita, no las muchas de sus epígonos, es el aspecto femenino que nos viene a la memoria relacionado con estos artistas. Proserpina era Jane Burden, había nacido en 1839 en Oxford, y una noche del verano de 1858 fue con su hermana pequeña al teatro, al patio de butacas, lugar donde nunca irían dos jóvenes solas de buena familia. Jane Burden, que tenía 18 años entonces, no era una dama, era hija de un mozo de cuadra y de una lavandera. Pero tenía una belleza única. En los asientos contiguos estaban Dante Gabriel Rossetti y Edward Burne-Jones. Y William Morris, de muy buena familia oxoniense, con 900 libras de renta y destinado a la carrera eclesiástica que abandonó para ser artista, que también era amigo de Rossetti, se enamoró de ella. “No sé pintarte pero te quiero”. No, no sabía pintarla. Su cuadro de la Reina Ginebra en la que ella es modelo es un cuadro rígido y mediocre, en donde sólo los detalles como el códice abierto me hicieron mirarlo durante años. William Morris y Jane Burden se casaron en 1859 y la familia del novio no asistió a la boda porque este matrimonio harto desigual socialmente era inaceptable. Tuvieron dos hijas, William Morris se hizo socialista y fundó su empresa Arts & Crafts. En algún momento, hacia mediados de la década de 1860 el matrimonió se distanció y el amor del principio se convirtió en indiferencia mutua aunque no se separaron.

Jane Burden-Morris es un misterio del que tengo datos contradictorios y los tienen los historiadores de arte. Los pintores no tienen que hacer realismo fotográfico y aunque los rasgos de Jane resulten extrañamente llamativos son reales. Es cierto que Rossetti estiliza aspectos de ella, las cejas por ejemplo, una señora decente de la época ni se maquilla ni se depila las cejas, pero Jane era real como lo demuestran las fotografías de 1865 que se hicieron en el jardín de Dante Gabriel Rossetti.

Jane Morris fotografiada por John Robert Parsons en el jardín de Dante Gabriel Rossetti, verano de 1865

Jane Morris fotografiada por John Robert Parsons en el jardín de Dante Gabriel Rossetti, verano de 1865

La adorada diosa de los cuadros ¿era en verdad una mujer refinada que superó su falta de educación con estudios y aguda inteligencia o era una persona lerda que sólo tenía una belleza lánguida y adorable? Georges Bernard Shaw que frecuentaba la casa de William Morris en sus reuniones socialistas hace comentarios crueles sobre ella. Sin embargo, parece que Jane Morris fue el modelo para su personaje Eliza Doolitle, en Pygmalión (1912) y posteriormente My Fair Lady (1964) Para esa época Jane Morris era amante de Dante Gabriel Rossetti, en plena decadencia física y adicto a varios tipos de drogas. Fue su última musa, su inspiración y la modelo de algunos de alguno de los mejores cuadros de un pintor irregular, cuyas composiciones fallidas no se deben a la búsqueda del arcaísmo sino a la torpeza. Fue un amor difuso y sin esperanza, hecho de largas ausencias, de desesperación solitaria y de ocasionales encuentros iluminados por la presencia de la amada. Fue la época en que se pintó Proserpina, cuando Jane Morris tenía 35 años.

A finales del mes pasado, entre la maraña de webs y blogs de arte que sigo, hubo uno con una noticia mínima referida a Jane Burden, perteneciente a la working class, hija de un mozo de cuadra y de una lavandera analfabeta, destinada ella misma al servicio doméstico. Jane Burden que se convirtió en Jane Morris, que fue musa, modelo y amante de Dante Gabriel Rossetti, murió en Bath el 26 de enero de 1914.

Nunca he visto Proserpina excepto en reproducciones. Los únicos cuadros prerrafaelitas que he visto los he visto en exposiciones temporales, Vi Ofelia en Madrid hace unos pocos años, junto a otros cuadros, casi todos de paisaje. La mayoría de la pintura prerrafaelita está en el Reino Unido. Ahora solo recuerdo haber visto un cuadro de Burne Jones en una colección fija de la península y está en el Museo Calouste Gulbenkian de Lisboa. Pero aunque con la pintura prerrafaelita tengo una relación ambigua pues muchos cuadros me repelen, Proserpina está en mi memoria como una de las pinturas que más me gustan e incluso me han influido para otras cosas. Algunos años después de encontrarme con Proserpina en un libro de la biblioteca pública, cuando compraba mis primeros Cds de música clásica, elegí uno no por sus obras, aunque las conocía casi todas, sino porque en su portada, en su libreto estaba Proserpina. Qué caro me costó entonces, pero aún sigue conmigo, habiendo sobrevivido a tantas cosas incluyendo más de diez mudanzas. Conocía las obras menos una: la Sonata para violín y piano de Cesár Franck, música que siempre que escucho sus notas, como las obras de Debussy, pero especialmente ella, aparece en mi imaginación la visión de Proserpina con el rostro de Jane Burden-Morris.

Claude Debussy  – Sonata para flauta, viola y arpa

He subido la sonata de Debussy y no la de César Frank por dos razones. Una es práctica, la sonata de Cesar Frank es muy pesada incluso bajando la calidad del archivo. La otra es que para mí la pintura de Dante Gabriel Rossetti y la música de Claude Debussy van unidas. Además una de las primeras obras de Debussy, La demoiselle élue, está compuesta sobre poemas de Dante Gabriel Rossetti.

La ilustración de la portada del Cd, no está tomada de internet, es el escaneo de mi disco.

Franck Debussy Ravel

34 pensamientos en “Jane

  1. Como cada vez que entro en tu blog, me entero de mucha cosas. Y sí, muchos pintores para sus modelos tenían a prostitutas, tal es el caso de Gustav Klimt, que o bien, pintaba a señoras de la alta sociedad o mujeres de la calle dedicadas a la prostitución. Yo se poco de pintura, se decir su me gusta o no, pero siempre busco detalles en los cuadros, las sombras, pliegues con distintas tonalidades de la ropa, trazos, colores…me gusta la pintura. Ojalá pudiera describir como tu. Un saludo

    • Gracias Rosa.
      Cuando un pintor hace un retrato la señora o la mujer de buena familia hace de modelo, porque se trata de tener una imagen fiel o idealizada, pero es “esa” persona. El problema viene con otras obras, porque ninguna mujer de la buena sociedad posaría no ya desnuda, sino prestaria su rostro para que lo vieran todos.., además andar mezclada entre artistas que suelen ser gente de vida “desordenada”, etc. Creo que el tema aparecerá alguna otra vez.

  2. Hola Hesperetusa,
    explicas muchas cosas que me eran desconocidas: el movimiento prerrafaelista, el pintor D. G. Rossetti, la pintura de Proserpina… Como ya te dije en alguna otra ocasión la pintura no es mi fuerte pero siempre me ha cautivado, y cuando voy a un museo y veo un cuadro que capta mi interés, soy de los que se pueden quedar tiempo y tiempo admirándolo, sin mirar el reloj, sin prisas, para poder apreciar ese detalle que pasa inadvertido, esos colores, lo que nos transmite…
    Poder admirar el cuadro de Proserpina y ver después a su modelo, Jane Morris, fotografiada, es algo que pocas veces podemos hacer, y en este caso podemos contrastar la semejanza en la expresión de su rostro: esa melancolía, esa mirada enigmática…
    Muchos pintores escogían como modelos a mujeres de “mala vida” y me viene al recuerdo al pintor y cartelista francés Toulouse-Lautrec de la generación del postimpresionismo. Hace un tiempo hice una entrada en mi blog sobre él (relacionando su enfermedad ósea con su obra) y como hoy con tu entrada, también me llamó la atención el poder ver a sus modelos posando naturalmente en fotografías.
    ¡Lástima no poder ver también en fotografías a las modelos que inspiraron a otros grandes pintores (da Vinci, Rafael…)!.

    Un saludo

    • Hola Francisco Javier.
      Tengo pendiente precisamente, hacer un comentario en tu entrada sobre Toulouse-Lautrec. A ver si el tiempo y la tecnología me son propicios en los próximos días😉
      El caso de Toulouse-Lautrec es un tanto diferente porque él se movía en esos ambientes: pintaba escenas de burdel, cantantes y bailarinas de cabaret, etc. El asunto es los pintores que no tenían precisamente como tema esos ambientes. Ya le voy dando vueltas a una entrada sobre las modelos en un par de casos concretos😀
      Por cierto, desde que leí tu entrada sobre Toulouse-Lautrec, estoy por recomendarte su Museo en Albi, que no sé si conoces…, pero que creo que te gustaría mucho.

  3. Querida Hesperetusa:
    Extraordinario artículo (cosa que en tu blog es lo ordinario). Dicho esto, voy a abusar de tu amistad para verter aquí las opiniones de un palurdo. Como simple (ad)mirador de cuadros, tengo que decir que la gran virtud de los prerrafaelitas es que sus obras consiguen siempre producirte un gran impacto visual. No pasan desapercibidas. Entras en una sala de un museo, ves a quince metros uno de sus cuadros entre otros cuarenta y lo captas al instante, te dices. “¿Y aquello?” Es, supongo, por su barroquismo, su exceso, su fuerte impronta particular: pocos movimientos tendrán un sello tan inconfundible hasta para los profanos como yo. Pienso que en esto están también sus grandes defectos, que se reflejan muy bien en este cuadro. La bella señora Burden está en este cuadro idealizada hasta tales extremos que la afean y rozan lo grotesco. Mira el pelo: ese espesor y ese brillo metálico se llevan tan al límite que, más que una cabellera perfecta por su resplandor y su abundancia, lo de esta señora parece un pelucón de fibra de esos que te venden en la plaza Mayor en Navidad. ¿Y la boca? Unos labios gruesos son modelo de sensualidad y belleza, pero es que aquí al señor Rossetti se le vuelve a ir la mano y se los pone casi encima de la nariz. La postura es también excesiva, forzada, igual que en la foto de Parsons, aquí mucho más aún, ¡vaya contorsión, pobre Jane!, debió de ser un castigo para ella vivir rodeada de tanto genio idealizador. En fin, esto es lo que se me ocurre hoy. Un saludo.

    • 😀 😀 😀
      Era el Photoshop de la época, amigo. La pintura, claro.
      He puesto el enlace a todas las fotos de Parsons. Las poses debió indicárselas a Jane D.G. Rossetti para futuras obras.
      Es cierto que si hay algo que destaca en estos cuadros de los prerrafaelitas, al menos todos los que yo he visto en exposiciones temporales, es el colorido. Y el cuadro de Ofelia es hermosísimo, lo vi cuando lo trajo la Fundación Mapfre hace unos años. Pero Ofelia la pintó John Everett Millais que sí era un gran pintor. D.G.Rosetti es muy irregular, El sueño de Dante lo vi también en una exposición en Madrid hará dos años, y se ve la rigidez de la composición y los personajes, al lado de ese cuadro Proserpina es una obra genial.

  4. Tejes tapices en los que cada hilo va a formar parte de imágenes, sensaciones, tantos recuerdos y sensaciones, ahora renovados y enriquecidos. Viendo esta obra mi recuerdo voló a una exposición que vi hace unos años en el GNAM de Roma en donde pude contemplar la “Venere Verticordia” de Dante Gabriel Rossetti. Una granada en la mano, una advocación de Venus muy romana y siempre llena de contradicciones, como el amor y la pasión.
    También me acordé leyéndote de Felice Casorati y su “Ragazza sul tappeto rosso” en donde siempre aparece una granada, extrañamente entre los objetos sobre la alfombra, entre ella y su perrillo… y como no, el Cantar de los Cantares donde la granada es el fruto pleno de ese amor-pasión: adprehendam te et ducam in domum matris meae ibi me docebis et dabo tibi poculum ex vino condito et mustum malorum granatorum meorum. Y luego los pintores Narazareni de Villa Massimo Giustiniani. Siguiéndote veo senderos nuevos y con una luz nueva los pasos que he dado. Gracias.

    • Estos pintores tenían una gran formación clásica y se nota en el tratamiento iconográfico de los temas. No conocía a Felice Castorati y he descubierto un pintor nuevo y una obra nueva. En cuanto a los Narenos en Roma, me gustaría poder ver sus obras y tener una visión directa que no dependa de reproducciones. pero hay tantas obras de arte que ver en Roma…, es inagotable.

  5. ¡Ay, qué placer leerte¡ Me ha puesto melancólica tanto el cuadro, como la historia de Jane y sus fotos :)Y me ha llevado a recordar a una chica que conocí (creo que todos hemos conocido a alguien así). Mujeres con esa belleza imperfecta e irresistible, rodeadas de una especie de halo magnético, como ajenas a todo. Y que levantan pasiones sin quererlo o sin proponérselo, ignorantes de su atractivo y su poder, hasta que alguien les hace perder la inocencia. Recuerdo que la miraba y miraba (como miro ahora el cuadro de Proserpina) buscando el secreto de su belleza…

  6. Muchas gracias por toda esa información, como siempre. Desconocía casi todos los datos. La información puede transmitirse o puede contarse, como haces tú, lo que facilita mucho su asimilación. Mi pintura favorita (si es posible tener una sola) de este estilo es My sweet rose, de Waterhouse. Siempre me ha dado rabia que su Isolda, que ya trajiste por aquí, no pueda estar entre mis cuadros preferidos. … y Debussy… La sonata sí la conozco bien.

    • Waterhouse es más bien un epígono del movimiento prerrafaelita y en mi opinión bastante mejor pintor que D.G.Rossetti. De sus cuadros mi preferido es The Lady of Shalott, por varias razones. Sin embargo su Tristán e Isolda es un cuadro fallido. Hace años vino a España su Belle Dame sans Merci.
      Y creo que la música de Debussy está en mejor paralelismo con esta pintura que con la impresionista.

  7. Leí este maravilloso artículo tuyo esta mañana, a través de Google + y en el móvil (donde le lee perfectamente, por cierto). Pero allí no fui capaz más que de pulsar en “me gusta” y estaba deseando llegar aquí para decirte lo mucho que me ha gustado.
    Desde que conocí a los prerrafaelitas, no hace demasiado tiempo, hay mucho en ellos, incluso más allá de la pintura, que me atrae irremediablemente. También sus modelos. Esta Jane-Proserpina me apasiona… Pero hace tiempo que tengo en borrador una entrada sobre Lizzie-Ofelia que a ver si me animo a completar, cuando acabe lo que estoy haciendo ahora: adaptar mi Discurso de Apertura de Curso de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz (que, entre otras cosas, me ha mantenido apartado) para publicarlo con imágenes y abundantes enlaces en una serie de entradas…
    Gracias por dar tanto siempre, Hesperetusa.
    ¡Un abrazo!

    • Gracias amigo.
      Espero esa entrada sobre la Ofelia de Millais, que seguro será muy interesante y con aportaciones desconocidas para mí. Es un cuadro que visualiza a la perfección las palabras de la reina Gertrudis cuando relata la muerte de Ofelia en Hamlet.
      Y comentamos y escribimos cuando podemos. Hasta estas horas del miércoles no he podido responder a los últimos comentarios, pero es que el lunes y el martes me es imposible. Me he convertido en una escritora de fin de semana… cuando se puede.

    • Gracias Antonio Pavón. Yo llevaba un tiempo siguiendo tu blog, pero hasta hace poco no di con la clave de seguirlo.
      Un precioso soneto. Me gusta en estos tiempos poder leer un poema que se someta a las reglas a las que se han sometido tantos grandes poetas. Hay demasiado verso libre…, que no es verso ni nada.
      Lo siento, pero no he podido comentar en tu blog porque los blogs de WP con dominio propio me da a veces problemas.
      Por cierto, este comentario es el número 1000 del blog🙂

  8. Una entrada que me gusta, por acompañar un rico aire erudito y discursivo. Belleza sin duda vemos, bien que agarradas al sentido de la misma lánguida y peculiar en los artistas de la época: queda genial. Curiosa esa acomodación entre la diosa del submundo y el aliento de la primavera representado por la granada, un fruto -y más ese tan cuajado y seco del cuadro- a balance entre el verano y los principios otoñales, según zonas de producción.
    Me ha gustado. Te mando un saludo y buen abrazo. Al

    • Gracias Al, pero no siempre puedo publicar entradas de este tipo. Para este fin de semana tenía en borrador una entrada bastante curiosa y divertida, que también enlazaba algo con el día de San Valentín. Pues no ha sido posible, porque llevo dos días y medio de graves problemas informáticos con mi ordenador principal, y aunque tengo otro ordenador y otros dispositivos, ahora todo el tiempo es para rescatar los archivos que se puedan salvar, antes de que el próximo fin de semana jubile a este ordenador que ahora da problemas .

  9. ¡Magnífico comentario y magnífico blog! Siempre me ha gustado mucho “Ofelia” de Millais y me conmovió mucho cuando la vi en Londres; encuentro que es un cuadro muy literario y que me lleva a muchas cosas en diferentes direcciones. Me he sentido muy identificada contigo porque a mí me pasó algo parecido siendo joven con los Prerrafaelitas. Es curioso el hecho de que muchos pintores tuvieran dificultad para encontrar modelos; van Gogh se queja de ello en sus cartas y cuando llega a Arles le comenta a Theo que ha encontrada a una anciana que ha consentido en dejarse retratar y tiene que recurrir a una prostituta que, encima de cobrarle por adelantado no vuelve a una segunda sesión porque, también entre ellas, estaba mal visto…
    Te felicito por la elección de Proserpina y la sonata de Debussy…

  10. a mi les gusta vosotros blog, peron no sé muy bien hablar, porque hay mucho tiempo que no lo hablo, pero yo visto el tableau y para muy me semblar, (me semble) muy interessante, yo quiero tener una traduction este possible ? y como ? par translate, in frances ?

    • Bienvenue . Merci pour le commentaire.
      Je ne sais pas, peut-être vous pouvez essayer avec Google Translate et ensuite faire une correction par quelqu’un qui connaît l’espagnol.
      Je n’ai pas de temps dans les prochains jours, et je ne pense pas que mon français est très bon pour une traduction😀
      S’il vous plaît, si l’article est traduit et publié, mettre un link vers mon blog.

  11. Hola Hesperetusa,
    Pasar por tu blog es como un regalo para los sentidos. He disfrutado con Debussy y fascinado con esa belleza tan poco convencional de la señora Burden.
    No entiendo demasiado de pintura, pero sé lo que me gusta y me atrapa, así que cuando lo encuentro, puedo pasarme tiempo y tiempo en contemplación.
    Gracias por compartir tu tiempo y dejarnos “cosas” bellas.
    Un abrazo…

    • Gracias María. Bienvenida.
      Espero que te gusten también otras entradas. Perdona la tardanza en responder, pero estoy viviendo unos días de auténticas galeras laborales. Espero publicar pronto.

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