Villancicos tontos

Collégiale Saint-Pierre de Chauvigny by kristobalite

Ante diem octavum Kalendas Ianuarias: Natalis Solis invicti

Cuando la historia es materia de trabajo ocurren extraños viajes temporales. Pueden ocurrir y de hecho ocurren con cincuenta y cinco minutos de diferencia. Ese tiempo es diferente al vivido en la realidad. Se sale del horario laboral y las calles han cambiado. En cuanto se hace la noche, ahora tan temprano, las luces navideñas se hacen presentes y cuando se entra en supermercados y centros comerciales, el sonsonete de los villancicos, siempre los mismos, cientos de veces oídos, que no escuchados, en estas fechas acaba por hacerse consciente que otro año está a punto de terminar.

Trabajo en los últimos años con este capitel de la colegiata de Saint Pierre de Chauvigny, también con otros de la misma iglesia, pero especialmente con este. Es de la segunda mitad del siglo XII y refleja muchas características de la escultura románica. No, no voy a soltar un rollo sobre la adaptación al marco y los capiteles historiados, que no todos los son y demás cosas que fascinan a los fundamentalistas aficionados al estilo. Además hay muchas otras cosas que estos casi nunca tienen en cuenta. Es un capitel sencillo de leer: la escena es comprendida enseguida, aunque se tengan trece años y se viva más ochocientos años después de que lo esculpiera Gofridus y en un mundo que poco tiene ver con el del siglo XII. Porque esa era la intención del escultor, de los comitentes, ya fueran los canónigos de Chauvigny u otros. Y es precisamente esa comprensión rápida lo que nos hace pasar por alto lo que tiene de irrealidad y simbólico la representación de la Adoración de los Reyes. La enorme desproporción entre los personajes y entre las partes del cuerpo, esas manos enormes. La rígida simetría, ese Niño bendiciendo que no es un recién nacido sino que tiene al menos tres años. El nimbo de santidad de María, con su nombre, y el cruciforme de la divinidad del Niño. La mano de gigante, separada de toda persona, esa figura poligonal que enseguida es interpretada como una estrella.

El mundo de las imágenes románicas da poca importancia a la vida humana, terrenal, de Cristo. El Cristo que importa es Dios y su representación en los lugares de honor de los tímpanos procede del Apocalipsis. El Cristo del románico es un rey, un juez, un amo, en ese mundo feudal en que todos dependen de todos. La vida terrena que aparece en los evangelios se parecía demasiado a la de esos habitantes de una Europa abrumadoramente campesina. Por eso está relegada a lugares secundarios, capiteles del interior de las iglesias y los claustros.

Pero cuando llegaran estas fechas quizá se detendría la liturgia en este capitel y habría música especial para estos días. Desde luego la había en la que se utilizaba en las horas canónicas, pero cómo sería la que utilizara el pueblo, los habitantes de Chauvigny, los peregrinos que pasarán por allí camino de Santiago de Compostela, desde el norte de Francia, desde Inglaterra, quizá del Imperio. Seguro que no tendría la complicación de las primeras polifonías, del Ars Antiqua, del Ars Nova. Cien años más tarde de que Gofridus firmara podría parecerse a algo como esto:

Ecce mundi gaudium – Rondellus anglo-normando c.1250

Ecce mundi gaudium, ecce salus gentium,
Virgo parit filium sine violentia.

Ave, virgo regia, Dei plena gratia!

Natus est de virgine sine viri semine,
Qui mundat a crimine, rex, qui regit omnia.

Angelus pastoribus: “Natus est in gentibus,
Qui dat pacem omnibus sua providentia”.

Reges tria premia offerentes varia
Stella ducit previa ad salutis gaudia.

Cum nil scire potuit de nato, rex fremuit,
Et tota gens tremuit Christi natalitia.

Cum mori per gladios Rachel videt proprios,
Mesta plorat, filios, nulla sunt solatitia.

Traducción: este latín es muy fácil, no la necesita.

Algo así, pero no creo que con esta letra, en latín, lengua de clérigos, de eruditos y de estudiantes, con frases que son pura teología y donde en los últimos versos Raquel llora a sus hijos asesinados por la espada.

Salgamos, han pasado cincuenta y cinco minutos, y hay que viajar casi ochocientos años en el tiempo. Ahora estoy en los primeros años del siglo XX, con guerras coloniales, con tensiones internacionales, analizando caricaturas del presidente Theodore Roosevelt cuando me doy cuenta que el año, mi año real se acaba y en poco más de un año será el centenario de la Primera Guerra Mundial. Esa guerra que parecía tan lejana y remota, allí en los principios del siglo XX pero que de hecho no lo era tanto porque aún había supervivientes de ella. Y antes de que pasen dos años se recordará el papel que hicieron dos de esos villancicos tontos, ese sonsonete insoportable de los supermercados y los centros comerciales. No, quizá no eran tan tontos y tienen más importancia de la que les solemos dar.

Noche silenciosa, noche sagrada
Letra: Joseph Franz Mohr (1792-1848) – Música: Franz Xaver Gruber (1787-1863)

Stille Nacht, heilige Nacht!
Alles schläft, einsam wacht
Nur das traute, hochheilige Paar.
Holder Knabe im lockigen Haar,
Schlaf in himmlischer Ruh,
Schlaf in himmlischer Ruh.

Stille Nacht, Heilige Nacht!
Hirten erst kundgemacht,
Durch der Engel Halleluja.
Tönt es laut von fern und nah:
Christ, der Retter ist da,
Christ, der Retter ist da!

Adeste fideles
Letra: ¿San Buenaventura, (1218-1274)? – Música: ¿John Francis Wade (1711-1786)?

Adeste fideles laeti triumphantes
Venite, venite in Bethlehem,
Natum videte, Regem angelorum.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Feliz Navidad
Fröhliche Weihnachten
Joyeux Noël
Merry Christmas
Buon Natale
Hyvää Joulua

8 pensamientos en “Villancicos tontos

  1. Felicidades.

    Preciosa entrada, Hesperetusa, digna de ti. Te bastan dos líneas para impartir una lección: El mundo de las imágenes románicas da poca importancia a la vida humana, terrenal, de Cristo. El Cristo que importa es Dios. Otro gallo me habría cantado con el románico si me hubieran dicho algo parecido en su momento. Mucho pantocrátor pero pocas razones.

    Tampoco falta una pequeña dosis de maldad. Me pregunto por las cosas que poco importan a esos estilistas de los que hablas y que son tan aficionados a otras como la adaptación al marco😀😀 Y no menos ironía empleas cuando dices, con toda la razón del mundo, aquello de los villancicos oídos pero no escuchados, o en el propio título de la entrada.

    No conocía la película, y menos aún esos hechos en los que se basa, aunque es fácil pensar que sucedieran episodios así, en esa o en otras guerras. El efecto que puede tener escuchar un villancico en una trinchera durante la noche de Navidad tiene que ser demoledor, “¿Qué hago yo aquí?” es la pregunta que leo en el rostro de esos soldados alemanes, franceses y británicos. La misma pregunta en hombres tan diferentes. Como bien dices, no deben ser tan tontos esos villancicos, Hesperetusa, cuando son capaces de desterrar el ánimo de matar en una guerra.

    Y hablando de villancicos, ahí va uno moderno. Es una canción pop que podría escucharse perfectamente en cualquier momento del año, si no fuera porque el vídeo que la promocionaba la convirtió en una historia de la Navidad

  2. Gracias amigos por vuestros amables comentarios.

    Don Gerardo de Suecia, su comentario fue a parar a spam y allí estuvo dos días. Me pasaré a ver los villancicos suecos, quizá se pueda poner alguno antes de que pase la Epifanía.

    Alberto, de la Tregua de Navidad de 1914 yo no tuve noticia hasta años después de haber acabado los estudios universitarios y me encontré el episodio narrado de pasada en un libro sobre la Primera Guerra Mundial. Creo que ya en 2013 veremos publicados nuevos libros que investiguen aspectos de la Primera Guerra Mundial, la guerra moderna con más investigación histórica junto con la Guerra Civil Española de 1936-39.

    Actualmente ya no queda ningún superviviente de las trincheras, el último Harry Patch, murió en 2009 a los 110 años. Cuando se cumpla el centenario en 2014 ya nadie podrá contar lo que pasó allí.

    Creo que si Noche de Paz que es así como lo conocemos y Adesde Fideles ayudaron a que ocurriera el episodio de la tregua es porque no eran hombres tan diferentes. Su idioma era diferente: inglés, francés, alemán, pero su cultura era la misma, su religión con matices (católicos, protestantes…) la misma, la Navidad era vivida de la misma manera y todos conocían esos villancicos que sirvieron para tender un puente en la “tierra de nadie”. Esos metros de muerte que separaban las trincheras. La tregua de Navidad de 1914 es uno de los ejemplos más claros de por qué la Primera Guerra Mundial fue una guerra civil y por qué hay historiadores que llaman al periodo 1914-1945, la Guerra Civil Europea.

  3. Como siempre Hespertusa, Conmueves enseñando,…
    Desconocia la realidad del hecho que marca la ficcion que has colgado, te deseo una muy feliz Navidad, y un mejor Año Nuevo…

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