La estrella vespertina se apagó para ti

Ante diem quintum decimum Kalendas Iunias

Hoy se ha marchado para siempre Dietrich Fischer-Dieskau. Había nacido en 1925 y es verdad que era muy mayor y llevaba tiempo retirado, pero estaba ahí todavía, era una prueba de un tiempo que existió, de un tiempo compartido.

Dietrich Fischer-Dieskau fue el cantante que me descubrió el lied alemán de Schubert a Mahler. Fue el primer cantante del que me compré un disco, Lieder de Gustav Mahler, los Kindertotenlieder Lieder eines fahrenden Gesellen, unas grabaciones antiguas de los años 50. Pero no fue ni con Mahler ni con Schubert como lo descubrí, sino en la grabación de Carmina Burana de Carl Orff dirigida por Eugen Jochum, que mi profesor de latín, un profesor de esos que abren los caminos que luego recorreremos solos, trajo un día a una clase de 3º de BUP. Ese fue uno de los primeros discos de música clásica que compré, aquella grabación de una obra que hoy no me gusta especialmente, pero que fascinó a aquella adolescente que yo era. Allí estaba Dietrich Fischer-Dieskau cantando Estuans interius, ardiendo interiormente, una declaración de rebeldía medieval… Me enamoré de su voz y comencé a buscarlo y oirlo en Radio Clásica. Muy pronto llegaron los lieder de Mahler y Schubert y luego otras obras. Es cierto, que luego descubrí otras voces de su cuerda de barítono y me gustaron más, pero debo recordar con agradecimiento a quien me abrió las puertas de un mundo, porque fue todo un mundo lo que a partir de escuchar a Dietrich Fischer-Dieskau, insuperable en el lied, en el que me adentré a partir de entonces: fue el romanticismo alemán, musical, literario, pictórico. A los dieciséis años, en un aula, lo oía cantar en latín los Carmina Burana modernos…, a los diecinueve, un verano, estaba leyendo Fausto de Goethe.

Como ocurrió con Monserrat Figueras, que se fue demasiado pronto, también los discos en los que canta Dietrich Fischer-Dieskau ocupan muchos centimetros de estanteria en mi casa, pero hoy estoy un poco más sola.

 La letra de este terrible lied de Winterreise de Franz Schubert está en esta entrada del año pasado.

Y aquí cantando O du, mein holder Abendstern como Wolfram en el tercer acto de Tannhäuser de Richard Wagner. La grabación es en vivo, de 1949, cuando tenía veinticuatro años.

Letra en Kareol.

13 pensamientos en “La estrella vespertina se apagó para ti

  1. Te confieso que no soy nada aficionado al lieder, pero esta canción me ha gustado mucho y la letra es tan melancólica como la música. Tengo una experiencia parecidísima a la tuya con los “Carmina Burana”: me entusisasmaron cuando nos los puso un profesor de música en 6º de bachillerato, de joven me gustaban mucho y, conforme me iba haciendo mayor, me iban gustando menos. ¿Será una pieza más bien propia para verdores juveniles? Tal vez. Hay una cosa en esto que sí me produce cierta inquietud: ¿tendremos ahora los profesores la facilidad que tenían antes para atrapar a los alumnos en las sendas que les abrimos? Yo he leído muchos libros y comprado muchos discos siguiendo recomendaciones de profesores (los Carmina Burana, Un mundo feliz, el Quijote, las sinfonías de Beethoven, el Réquiem de Mozart, la poesía de Machado…), y así me consta que ha hecho mucha gente de mi edad y hasta diez o quince años menor, pero… ¿Y ahora? A veces me temo que los contenidos culturales que nosotros valoramos y representamos están muy alejados de su mentalidad, su experiencia y sus inquietudes.

    • Pablo, creo en efecto, que los Carmina Burana de Orff es una obra para sensibilidades juveniles, aún no muy expertas en la música. Creo que tengo dos versiones de ella, y hace muchísimo que no las pongo. No mucho tiempo después descubrí los Carmina Burana originales medievales y ya me quedé en el siglo XII. Pero hay algunas cosas curiosas de Orff que igual les dedico un escrito más adelante.
      He puesto Der Leiermann porque es lo que había en los homenajes que han comenzado a aparecer en Youtube, de hecho yo me he enterado por una de esas notificaciones de canal de Youtube. Winterreise es un ciclo de canciones que no me gustó nada en el momento de escucharlo a esa edad tan joven…, son lieder para cuando se van cumpliendo años y la vida te va pasando facturas cada vez más elevadas.
      La pregunta que te haces sobre nuestra influencia en los alumnos me la hago también muchas veces. Y supongo que se la harán también muchos otros profesores, al menos los que no piensen que como los contenidos “caducan y todo está en internet” para qué enseñar cosas rancias y elitistas…, ya sabemos que de eso también hay. Algunas veces he tenido la sensación de que sí abría una senda de curiosidad, pero es en alumnos muy concretos y los contenidos se tienen que prestar a ello, que en mi materia no siempre se prestan. Y tampoco los profesores sabremos si eso tendrá algún futuro, como tampoco mi profesor de latín sabrá que gracias a esas clases no solo aprendí latín, su afición a la poesía de Baudelaire, que nos leía un poema un día a la semana, antes de comenzar con las traducciones de Salustio o de César hizo que lo descubriera también.
      Pero también creo como dices que esos contenidos culturales que valoramos están muy alejados de lo que interesa ahora, hace mucho, de hecho me daba cuenta ya cuando estudiaba en la universidad, que los hilos que nos unían a una tradición cultural que ha sido válida durante siglos se han ido rompiendo en muy poco tiempo.

  2. Esa tradición cultural sigue siendo muy válida y, cuando se le permite, sigue siendo bien recibida. Además, sigue siendo importante, porque una persona culta sigue siendo algo muy distinto a un persona informada. Una base en pintura, literatura, música, historia… que Platón no te suene a un plato para poner el cocido en el centro de la mesa o que tengas idea de dónde está un país y algunas cosas elementales sobre él cuando te lo mencionen, y, sobre todo, que valores esas cosas y te interese conocerlas. Leí “Tiempo de silencio” con veinte años; en ese libro, en cierto capítulo, el protagonista reflexiona sobre el hecho de que los madrileños desconocían el museo del Prado y me di cuenta de que eso me pasaba a mí, así que, a partir de entonces, me metía allí a menudo y llegué aconocerlo bastante bien (en 1977, era gratis y, en día de diario, había allí cuatro gatos, eso se ha perdido). No solo se lo debo a la novela, sino a que en mis años de estudios se me enseñó que esos cuadros, esa historia, eran cosas valiosas, importantes y admirables, por eso me vino la vergüenza torera cuando vi que desconocía el Prado; eso ahora no se da: nuestra sociedad y nuestro sistema educativo han reducido estas cosas a la condición de adorno sin importancia ninguna, en gran parte, por el enorme pragmatismo economicista que ha invadido la enseñanza, sin darnos cuenta de que es al revés, de que esas cosas importantísimas para formar personas integrales (al final, nuestro sistema educativo traiciona hasta sus propios tópicos) porque son cosas que elevan deberían ser imprescindibles en la escuela, que para muchos es el único sitio donde les van a hablar de ellas.

    • Es tan adorno sin importancia que ahí están los viajes baratos, la posibilidad de viajar y de conocer como nunca se ha tenido completamente desaprovechada. De ahí las hordas ignorantes que colapsan ciertos museos como el Prado, pero dejan otros desiertos como la Real Academia de San Fernando, por citar dos de Madrid. Bien distinto de ese consumo superficial del conocimiento es el que sólo o en principio, te pueden dar unos estudios que tengan en cuenta y consideren valiosa esa tradición cultural. Porque hay cosas que para muchos, para los que no son privilegiados de la fortuna, sólo las va a poder hacer la escuela en su momento. Recuerdo ahora el viaje que hice a Roma hace cuatro años con unos pocos alumnos de 2º de Bachillerato y mientras estábamos callejeando en la tarde dije: vamos a entrar aquí, y ver sus caras cuando contemplaban en la Capilla Contarelli los cuadros de Caravaggio. Y que ciertas obras como “Tiempo de silencio” que yo tuve como lectura obligatoria de COU y no guardo buen recuerdo de ella, pero bien que me la leí, lleven a plantearse la visión que tenemos de las cosas.

      • Es que hay cosas que pueden hacerse y cosas que no. Los cuadros de Caravaggio o de Rubens van a llegar bien a chicos de esas edades; entienden y les gustan obras como “Luces de bohemia” o “La verdad sobre el caso Savolta”, pero hay que reconocer que a veces ha habido excesos al confeccionar los programas de literatura. Ya no eres la primera persona que me refiere el hecho de que en el antiguo COU “Tiempo de silencio” fue lectura obligatoria: la primera vez que me lo dijeron, me quede de piedra, porque es una obra absolutamente inadecuada para la edad y el nivel educativo. Otro pecado parecido del que tengo noticia es el relativo a “La saga/fuga de J.B.”, de Torrente Ballester, que también fue lectura obligatoria en COU, como me refirió una compañera de mi actual instituto, grandísima lectora, la cual sin embargo odia esa novela desde que la obligaron a esa monstruosidad, porque es una obra de gran calidad artística, pero muy larga y extremadamente árida: si eso fue lo que yo pensé al leerla con unos treinta años y siendo un señor licenciado, ¿que no podría pensar una pobre criatura de 17 años? De estos extremos también tenemos que huir, por injustos, nocivos y creadores no de lectores, sino de fugitivos de la lectura; además, me consta que este tipo de cosas sirvieron a los instauradores de la LOGSE como munición contra el antiguo sistema. Con tantas cosas bonitas, amenas, brillantes y entretenidas como hay en el mundo de la cultura, es una torpeza poner en la entrada las que, sin quitarles mérito, son más abstrusas.

        • En efecto, cada obra tiene su edad de iniciación. A los 17 y 18 años se puede empezar a ver a Caravaggio o Rubens y comprender su lenguaje, pero no así a los 13 años, como me va a pasar en una semana, en que los alumnos de 2º ESO se van a encontrar con el Renacimiento y el Barroco, y.., ojo, no estoy diciendo que no puedan, pero hay que adaptarlo a su edad (como yo no los inicie en la historia del arte no lo hará nadie para la mayoría de ellos). En cuanto vean un cuadro mitológico de Rubens se van a reír y lo comprendo perfectamente.
          Hay una sutil cesura que va entre los 17 años al final de la adolescencia y los 19 o los 20, para entonces, si se ha trabajado en la enseñanza, el pensamiento abstracto está completamente formado, y se tienen más conocimientos.
          Esa es la diferencia que tenemos frente a “Tiempo de silencio”. Al leerlo tú a los 20 tuvo un impacto que no tuvo cuando yo lo leí obligadamente en COU con 17. El impacto fue completamente negativo y de rechazo, de hecho, no he vuelto sobre esa novela ni sobre ninguna otra de su autor ni sobre otras experimentales como la que citas “La saga-fuga de J.B.” Y yo entonces ya era una lectora “experta”” como dirían en la secta, no una “novata”. De hecho disfruté de las lecturas de los clásicos en 3º de BUP, aunque sin comprenderlos plenamente, que a nadie va a traumatizar leer el “Lazarillo” o “La vida es sueño” a los 16 años…, aunque ahí está otro problema: la Literatura era asignatura, nefanda palabra, separada de Lengua y con entidad propia.
          Otro tanto pasaba con las lecturas que vinieron a partir de lo que cuento en la entrada. Mi primera lectura estival de “Fausto”, pues me quedé con menos de la mitad de la obra y tuve que volver a ella más tarde. Y el romanticismo alemán me llevó a otros autores como Thomas Mann. Ese mismo verano de “Fausto” comencé a leerlo, pero comencé con “Los Buddenbrock”, por suerte y pura casualidad porque nadie me orientó…, que por muy tocho de novela que sea tiene una estructura narrativa muy fácil, como llegara a empezar con “La Montaña Mágica” o “Docktor Faustus”, mi preferida, no vuelvo a abrir una página de Thomas Mann en mi vida.

  3. Hay personas que no deberían morir nunca. Unas, por lo que han sido capaces de hacer por los demás; otras, por lo que han hecho con nosotros mismos. Éstas no duelen más. Gente que ha ido fabricando un trocito de nosotros, o que simplemente nos ha acompañado. Sí, creo que es inevitable que hoy te sientas un poco más sola.

      • Creo que personas como Dietrich Fischer-Dieskau, que ha tenido una larga y completa vida, saben que ha sido importantes y han llevado felicidad a cientos de miles de personas. Su voz seguirá ahí, en los muchos discos que grabó, pero ya es una “voz sin persona”, ahora se ha alejado para siempre.

        En 1989, “Ich bin der Welt abhanden gekommen”, “Me he alejado del mundo”, mi lied preferido de Gustav Mahler.

        • No conocía a Dietrich Fischer-Dieskau, y confieso con rubor que no sabía lo que era un lied. Ahora lo conozco, escucho su voz y descubro que me gusta. Y que que gustan los lieder. El negociado llamado cosasquedeboagradeceraHesperetusa va creciendo día a día. Gracias🙂

          Muy interesante la conversación que habéis mantenido. Yo tuve la suerte de estudiar 3º de BUP y COU con 19 y 20 años, después de la mili. Con esa edad y con semejante experiencia a cuestas ya pude disfrutar de la lecturas obligadas y además permitirme seguir las recomendadas por el profesor de literatura, del que guardo el mejor recuerdo. Una de las normas que nos impuso era la prohibición del cuaderno y el boli los viernes: sólo nos permitía escuchar -nos leyó pasajes del Cantar de Mio Cid, Coplas de Jorge Manrique, varios pasajes del Quijote, El árbol de la Ciencia de Pío Baroja, poemas de Antonio Machado y de García Lorca, La colmena….- y después nos obligaba a hablar, a expresar nuestra opinión sobre lo leído, y quien no tenía nada que decir debía participar leyendo un párrafo a su elección. Esta es una de esas personas a las que me refería antes, y hace poco me dijeron que se murió. Una de las cosas que más me llamaba la atención es que, siendo muy consciente de la edad de su alumnado, no recomendaba otras obras de autores cuya lectura era obligatoria, sino que nos hablaba de obras como El candor del padre Brown, Los crímenes de la calle Morgue, El mundo perdido, Huckleberry Finn, Canción de Navidad… La verdad es que no tengo dudas sobre lo que él prefería: no quería que nos gustara su asignatura; lo que buscaba era que quisiéramos leer.

  4. Escribo aquí porque si no, esto se va estrechando y queda estéticamente muy feo.
    Pues muchísimas gracias por el negociado🙂🙂🙂. Si exploras un poco por el blog verás que hay unos cuantos lieder, de Schubert y de Mahler.
    Me enteré de la noticia, como he dicho más arriba, por las notificaciones de Youtube, un video que tenia la “Canción de la Estrella Vespertina” de Tannhäuser, pero no estaba completa, por eso busqué la que he puesto… Y la verdad, es que recordaba la conversación que tuvimos hace unos días en tu blog a propósito de Tannhäuser entre otras cosas de Wagner. Pensé que te gustaría y que probablemente, ya es una parte muy conocida de Tannhäuser, estaría en el CD que me comentaste.
    En cuanto al método de tu profesor de 3º de BUP, claro que su objetivo era que sus alumnos leyeran, y que leyeran por placer, porque de las obras de Poe, de Chesterton y de Dickens de las que os hablaba seguro que no había trabajos de clase.
    Hace años compré y leí, y de cuando en cuando consulto, un libro de Italo Calvino: “Por qué leer a los Clásicos”. Es una obra muy interesante donde hay desde unas definiciones, creo que veinticuatro, de los que se entiende por clásicos hasta explicar como un lector tiene sus propios clásicos y su propio canon. No recuerdo cuando se publicó originalmente en italiano y ahora no lo voy a consultar, pero hay otra cosa que decía y como Pablo sabe perfectamente se ha venido abajo: decía que la escuela tiene la obligación de enseñar los clásicos, los clásicos del canon nacional y cultural, antes de que el lector esté en condiciones de crear el suyo. La culpa no la tienen precisamente los profesores como el que tuviste, que sigue habiéndolos…, el problema está en otra parte.
    Otro asunto es el de la música, que la mayoría en este país nuestro hemos ido haciendo “nuestros clásicos” de manera completamente autodidacta.

    • Es verdad, al final con tantas respuestas anidadas esto iba a parecer una poesía :D:D

      Tu elección ya ocupaba una buena parte de las estanterías de este negociado. Claro que me gustó: es el único tema de Tannhäuser en ese disco😉

      Tenéis toda la razón en lo del canon cultural que se va haciendo más extraño, seguramente por causas que tienen mucho que ver con el cada vez menor apego a la cultura del esfuerzo.

  5. Ya ha pasado un año.

    Adolf von Pratobevera – Franz Schubert

    Leb’ wohl, du schöne Erde!
    Kann dich erst jetzt versteh’n,
    Wo Freude und wo Kummer
    An uns vorüberweh’n.

    Leb’ wohl, du Meister Kummer!
    Dank dir mit nassem Blick!
    Mit mir nehm’ ich die Freude,
    Dich laß’ ich hier zurück.

    Sei nur ein milder Lehrer,
    Führ’ alle hin zu Gott,
    Zeig’ in den trübsten Nächten
    Ein Streiflein Morgenrot!

    Lasse sie die Liebe ahnen,
    So danken sie dir noch,
    Der früher und der später,
    Sie danken weinend doch.

    Dann glänzt das Leben heiter,
    Mild lächelt jeder Schmerz,
    Die Freude hält umfangen
    Das ruh’ge, klare Herz.

    ¡Adiós, hermosa tierra!
    ¡Sólo ahora te comprendo,
    Cuando la alegría y la tristeza
    Nos abandonan.

    ¡Adiós, Maestra Tristeza!
    Te agradezco mis ojos húmedos!
    Conmigo me llevo la alegría
    Y te dejo aquí, detrás de mí.

    Eres una maestra bondadosa,
    Que conduce a cada uno hacia Dios,
    Enseñas en las noches más oscuras
    Un destello de la aurora

    Les dejas vislumbrar el amor
    Y así ellos te lo agradecen
    Pero pronto o tarde
    Lo agradecen llorando.

    Entonces brilla la vida serena,
    Cada pena sonríe suavemente,
    La alegría ha besado
    El corazón tranquilo y puro.

    La traducción es sólo aproximada.

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