60º N

Hollola, marzo 2003 by Hesperetusa
Hollola, marzo 2003, a photo by Hesperetusa on Flickr.

Ante diem sextum Idus Ianuarias

Nací y me crié en una lejana región a la que los geógrafos llaman Finlandia; hermoso y apartado país desconocido para la mayoría de quienes se consideran cultos. Los pobladores del sur se imaginan que esta tierra nórdica es desierta e inhóspita, que quienes en ella habitan son salvajes que se visten con pieles de bestias y que, más que hombres libres, son esclavos del paganismo y la superstición. Semejante idea no puede ser más absurda. Finlandia alardea de poseer dos grandes ciudades: la fortificada Viborg, en el este y Aboa o Abo, donde nací, en el sur. Por cuanto hace al paganismo y la superstición, debe saberse que Finlandia, durante muchas centurias, perteneció a la única y verdadera Iglesia, por más que en los tiempos que corren sus habitantes son juzgados como apóstatas, ya que bajo la inhumana férula del inhumano rey Gustavo adoptó la doctrina luterana y es considerada como un cordero descarriado del cristiano redil ¿Por qué maravillarse, entonces de que sus hijos caigan de nuevo en el salvajismo, la ignorancia y el pecado? Aunque por ello más habría que censurar a los malos gobernantes que a los gobernados. 

Finlandia dista mucho de ser pobre. Sus bosques abundan en caza, y en cualquier sitio a lo largo de sus grandes ríos, la pesca del salmón es siempre productiva. La clase burguesa de Abo se dedica activamente al comercio marítimo y en la costa de Botnia se aprecia y practica el arte de la construcción de buques de alto bordo. Abunda la madera para la edificación y, además de pescado salado, desde Abo se exportan pieles y cuencos de madera ingeniosamente labrados, sin hablar de los lingotes de los lagos. El tráfico de pescado seco y de arenques salados; que llenan millares de barriles, constituye una fuente de ingresos tan rica que en todo el país no hay quien adopte la falsa doctrina que ignora los días de vigilia pues la adecuada observancia de ésta, tal y como la ordena la Iglesia Católica, es esencial para la prosperidad de muchos devotos ciudadanos. He dicho todo esto acerca de mis país natal para mostrar que no hay en mí nada de pagano.

Una noche a finales del verano, cuando yo tenía seis o siete años, Otto Rund, el almirante jutlandés, llegó por el río y, pasando inadvertido ante los dormidos guardias de la fortaleza de Abo, desencadenó sobre al ciudad un ataque por sorpresa. Y puesto que el odioso saqueo de Abo ocurrió en 1509, cinco años antes de la beatificación de San Hemming, yo debí ver la luz hacia 1502 0 1503…

De la Finlandia dependiente de la Suecia de la Unión de Kalmar a la Universidad de París. De la represión brutal de Christian II de Dinamarca en Estocolmo a la caza de brujas y sus métodos, la Guerra de los Campesinos y Thomas Müntzer y sus anabaptistas. La Batalla de Pavía y el Saco de Roma…

Las aventuras de Michael Karvajalka, un protagonista que es heredero de los pícaros del Siglo de Oro, un compañero que es un Hércules Sancho Panza gracioso. Una novela con un protagonista finlandés, no egipcio, ni romano, ni bizantino y en la época que vio nacer la Lazarillo y a don Quijote: la Europa convulsa de la Reforma y el enfrentamiento contra los turcos. ¿Cómo ve desde la periferia de la periferia, la lejana Finlandia, Mikael polaina de piel la Europa del Renacimiento? La lejana lectura de 2006 un tiempo en el yo aún leía novelas, recuerda una Europa mezquina y brutal, donde los dos amigos llegados de Finlandia a la universidad de París tienen que cobijarse en el colegio de los daneses, ya considerados unos bárbaros desconocidos, porque nadie ha oido hablar nunca en el París de la primera mitad del siglo XVI de Finlandia… ¿Cómo se dirigiría este pícaro del lejano norte al viajero del sur que se dispusiera a viajar a su desconocido país? Quizá utilizaría las palabras del viejo rey para dar a entender que su tierra podía ser civilizada, cálida y acogedora…

Polttakaa vanhoja polttopuita,
juokaa vanhoja viinejä,
lukekaa vanhoja kirjoja,
pitäkää vanhoja ystäviä.

Theodoricus Petri (Finlandia 1582) – Piae Cantiones

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