Chanterai por mon corage

Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Diciembre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

A lo largo del año, mes tras mes, predomina el azul. El azul en el tímpano astronómico, donde Sagitario, el centauro arquero deja paso a un Capricornio, híbrido de ser marino y terrestre, que esta vez lo es de molusco y cuerpo de cabra que sale de una caracola. Azul es el puro cielo de una mañana de invierno, pero después, contrariamente al resto de las miniaturas donde el azul y el verde, son señores de la composición, el ocre, el pardo, el marrón, el gris lo dominan casi todo. Casi todo excepto el tímpano y el cielo azul de Île de France.

Las nueve torres cuadradas que se yerguen por encima de los árboles son las del castillo de Vincennes, hoy en el área metropolitana, en la banlieue de París, pero en el siglo XIV en los alrededores. Fue la residencia real donde nació el Duque de Berry el 30 de noviembre de 1340. Entonces, el castillo no era más que la torre central, que existe hoy día. La fortaleza, comenzada a construir en 1337 carecía del gran reciento amuralladlo rectangular flanqueado por nueve torres que se ve en la miniatura, que no fue comenzado hasta 1364 por Carlos V, “artista prudente, arquitecto sabio” como lo llamó Christine de Pisan, para convertirla en  “la residencia de muchos caballeros, señores y otros de sus más amados”. Carlos V, llevó allí un parte de sus tesoros de arte, de sus más preciados manuscritos. Es indudable que la afición al arte la tuvo el Duque de Berry fue compartido con su hermano el rey.

El castillo estaba rodeado por el bosque de Vincennes,  uno de los lugares favoritos de los reyes de Francia. Bosque de árboles de hoja caduca como se ve en la miniatura, robles, hayas, quizá castaños. Todavía los vientos de los últimos días de otoño, de los primeros días de invierno, no se han llevado las hojas secas. En este bosque Luis VII había hecho construir un pabellón de caza, donde probablemente se aislaría de sus problemas con Leonor de Aquitania y Felipe Augusto, su hijo, construyó un primer castillo pequeño que posteriormente fue agrandado por San Luis. Este es el bosque que vemos aquí representado con sus tonalidades rojizas del otoño moribundo.

Bosque real, reservado para la caza del rey. La caza, esa actividad masculina desde el más remoto paleolítico. La caza que en la edad media es una actividad paramilitar, el entrenamiento de los caballeros en tiempo de paz, quien a los doce años no sabe montar a caballo y no va de caza, no sirve más que para clérigo. Finaliza una cacería de jabalíes. A la derecha, un montero mayor, vestido con una túnica azul, lanza la llamada con su cuerno. Los otros dos monteros, con túnicas rojas, el bermellón procedente del cinabrio, o el minio, óxido de plomo, el de la izquierda con las calzas raídas o rotas por la cacería, intentan sujetar a los perros. Se han soltado a los perros sobre el animal que yace en tierra. Quizá el bosque, los árboles con las hojas secas, tengan algo de telón pintado, pero la escena de caza tiene un sorprendente realismo. El encarnizamiento de los perros de caza mayor sobre la presa, sus diferentes actitudes, a posición de las patas, la expresión ávida de sus gestos, todo ha sido observado y representado cuidadosamente. Es casi posible oír los ladridos, los gritos de los monteros, el cuerno de caza, los últimos gruñidos de jabalí atacado y despedazado de manera sangrienta. Es la escena más vívida, más apasionada de este calendario, probablemente es obra de una solo artista  ¿Pol de Limbourg?, su naturalismo ni siquiera es superado por Jan van Eyck, coetáneo suyo.

Esta escena de caza donde no vemos caballeros ni damas, éstas no iban a la caza del jabalí, sino a los sirvientes y la los perros destrozando a la presa, simboliza quizá las crueles guerras que en aquel momento asolaban a Francia: los muchos años de guerra con Inglaterra en la Guerra de los Cien Años, la defección del Duque de Borgoña, la guerra civil dentro de Francia. El cuerno de caza, los gritos de los monteros, los ladridos de la jauría son en tiempos de paz una prefiguración de la guerra, pero la guerra era la realidad de Francia en 1410 cuando los Hermanos Limbourg comenzaron a trabajar para el Duque de Berry.

No es una escena hermosa aunque esté tan bien realizada. Es posible que fuera la primera miniatura del calendario pintada. Los colores como dije antes no son los que predominarán en todo el calendario. Ese claro del bosque gris ceniza, el pardo de los troncos, las hojas secas del otoño moribundo, la violencia de la escena. Cuántas veces en esos años, los gritos de guerra, la preparación de las armas, la salida de los caballeros y de las tropas de a pie, causaría pesadillas en los sueños de las damas que vivían en los castillos.

Guiot de Dijon (…1215 – 1225…)

Chanterai pour mon corage

Chanterai por mon corage / Cantaré para mi corazón
Que je vueill reconforter, / lo quiero reconfortar,
Car avec mon grant damage / porque a pesar de mi profundo dolor
Ne quier morir n’afoler, / no quiero morir ni enloquecer,
Quant de la terre sauvage / cuando de esa tierra salvaje
Ne voi nului retorner / a nadie veo volver
Ou cil est qui m’assoage / dónde está aquel que alivia
Le cuer, quant j’en oi parler. / mi corazón, al oír hablar de él.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!”,
Sire, aidiés au pelerin /¡Señor! ayuda al peregrino.
Por cui sui espoentee, / Por aquél por el que tiemblo,
Car felon sunt Sarrazin. / porque los sarracenos son despiadados.

Soferrai en tel estage / Sufriré mi desgracia
Tant quel voie rapasser. / hasta que lo vea regresar
Il est en pelerinage, / Él está en la Cruzada
Dont Dex le lait retorner! / ¡Déjele Dios retonar!
Et maugré tot mon lignage / Y a pesar de mi linaje
Ne quier ochoison trover / no busco ocasión
D’autre face mariage; / de casarme con otro;
Folz est qui j’en oi parler! /¡Necio es quien me habla así!

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

De ce sui au cuer dolente / Mi el corazón se duele
Que cil n’est en biau voisin /de que él no esté junto a mí
Qui si sovent me tormente: /él es la causa de mi tormento:
Or n’en ai ne gieu ne ris. /ya no sé de juegos ni risas.
S’il est biaus, et je sui gente. /Él es hermoso, yo soy gentil.
Sire, Dex, por quel feïs? /Señor, Dios ¿por qué nos has hecho esto?
Quant l’uns a l’autre atalente, /Dado que ambos nos amamos
Por coi nos as departis? /¿Por qué nos has separado?

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

De ce sui en bone atente /Me tranquiliza y da esperanza
Que je son homage pris, /que he recibido su homenaje
Et quant la douce ore vente /y cuando sopla la suave brisa
Que vient de cel douz país /que viene de ese dulce país
Ou cil est qui m’atalente, /donde se encuentra el que yo deseo
Volontiers i tor mon vis: /felizmente vuelvo mi rostro
Adont m’est vis que jel sente /entonces me parece sentirla
Par desoz mon mantel gris. /bajo mi manto gris.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”,

De ce sui mout decüe /Lo que me duele
Que ne fui au convoier; /esno haber estado allí cuando él se fue;
Sa chemise qu’ot vestue /la camisa que vestía
M’envoia por embracier: /me la envió para que la abrazara:
La nuit, quant s’amor m’argue, /por la noche, cuando su amor me posee,
La met delez moi couchier /me acuesto con ella
Mout estroit a ma char nue /toda la noche, junto a mi carne desnuda
Por mes malz assoagier. /para aliviar mi dolor.

Dex, quant crieront Outree, /¡Dios!, cuando gritan “¡Adelante!…”

Canta Anne Azéma.

Traducción propia a partir de la transcripción francesa moderna.

3 pensamientos en “Chanterai por mon corage

  1. Es una obra que me hace extrañar sentir ese amor tan profundo y real, tangible e imperceptible para el resto.
    Hoy nada de eso tengo, es mejor esconderse en lo propio, para no exponer mis pensamientos, ni mis ojos…Menos mis manos. Algún día mi voz trinará en algún bosque, esperando y esperando….

  2. Ese azul…Ese azul embriagador, ese azul que pasa del ultramar al cielo. Verde y azul pigmentos luz, agua y vegetal. Verde de bosques, de lagos y montañas…

    • Cuando acabe con el calendario de los Hermanos Limbourg voy a comenzar a dar la vara con el pintor que para mí ha reflejado los verdes más maravillosos de la Historia de Arte, porque el azul, mi color, lo tienen los hermanos Limbourg… y Fra Angelico.
      Este comentario tuyo me ha traído a la memoria el comienzo de un poema de Antonio Machado que estaba en mi primer libro de lectura de la escuela, un tiempo del que ahora dudo de que existiera alguna vez. El poema sigue más largo pero comienza asÍ y lo recuerdo desde entonces:
      Soñé que tú me llevabas
      por un blanca vereda
      en medio del campo verde
      hacia el azul de las sierras.
      Hacia los montes azules
      una mañana serena.
      Que mañanas más azules que las de invierno, como esta de hoy, con el aire transparente entre el mar y las cercanas montañas. Nadie pudo convencerme antes de los diez años que las montañas no eran azules.

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