Under der linden

Jean Colombe y Hermanos Limbourg. Mes de Noviembre. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

El 30 de noviembre de 1340, el último día de la más desapacible de las estaciones, cuando la luz desaparece en la tarde y el invierno empieza a hacerse presente, nació en el castillo de Vincennes, Jean, tercer hijo del rey de Francia Juan II el Bueno. Jean, primer duque de Berry desde 1360 hasta su muerte en 1416 quiso dejar para el mes de su cumpleaños una miniatura especial. Pol, Hermann y Hannequin, prepararon todos los meses del calendario y realizaron todos los tímpanos. El duque, apasionado coleccionista, tenía una medalla o moneda, del emperador bizantino Heraclio, en la que la iconografía pagana del carro de Helio se trasformaba en el emperador griego devolviendo la verdadera cruz a Jerusalén tras su victoria sobre los persas. Esa medalla fue el modelo que los hermanos Limbourg pintaron en todos los tímpanos del calendario.

La miniatura del mes de noviembre tenía que ser especial aunque siquiera la alternancia de escenas cortesanas y campesinas. Nunca se hizo. En 1416 los hermanos Limbourg y el Duque de Berry desaparecieron. El mes de septiembre quedó a medio pintar, con el dibujo preciso de los hermanos. Los lunetos de enero, abril, mayo y agosto nunca recibieron de los calígrafos las anotaciones astronómicas. El luneto de noviembre quedó terminado, con escorpio y sagitario repartiéndose el quinto orbe, pero la escena quedó totalmente en blanco. Jean de Berry nunca tendría esa escena especial para su aniversario.

En 1480 el manuscrito inacabado pertenecía a Carlos I, Duque de Saboya. Éste encargó a Jean Colombe acabar el manuscrito pero el estilo había cambiado completamente. En los años ochenta del siglo XV el gótico internacional, el estilo en que pintaron los Limbourg ha desaparecido. Muy pronto incluso los libros de horas, todos los libros manuscritos, serán una reliquia de pasado, pues ya hace treinta años que se están imprimiendo libros. Jean Colombe, rechazó la imitación del pasado, pintó con el estilo de su tiempo. Ahora la miniatura está influenciada por el cuadro de caballete, son los pintores flamencos los que imponen las formas de representación.

Jean Colombe no es el mejor de los miniaturistas, pero el mes de noviembre no desmerece de las demás del calendario. Se eligió una escena campesina: la recogida de la bellota, en la que se ve al campesino del primer término, una figura mucho más recia que la de los Limbourg, varear las encinas. Los cerdos, vigilados por el perro, se alimentan de ellas. La escena es severa y oscura, contrastando con ella está el paisaje. A diferencia de las otras miniaturas vistas hasta ahora, no corresponde a ningún paisaje real, no hay ninguno de los castillos amados por el Duque de Berry, aunque es posible que estuviera inspirado en algún valle alpino de Saboya. Varios planos se escalonan: el claro del bosque de encinas con los cerdos, alejándonos, a la izquierda un castillo y una aldea trepan por la colina, entre los troncos de las encinas se adivina un valle, un río y las montañas que se vuelven azules en la lejanía.

En medio del tiempo, entre la Edad Media que declina y el Renacimiento italiano y flamenco que aún no ha llegado a las tierras de Saboya, Jean Colombe intenta un equilibrio del que sale airoso en esta escena otoñal. No es como alguno de los últimos maestros de la miniatura flamenca, que están pintando en el últimos códices miniados los paisajes que aparecen en las ventanas de Jean van Eyck, en las Hans Memling o Roger van der Weyden, que pronto enseñorearán las obras de Patinir. Y no es como Pol, Hermann y Hannequin, con su elegancia gótica. Ni siquiera podrá terminar su trabajo. En 1489 morirá el Duque de Saboya, las Muy Ricas Horas serán un libro que quedará siempre inacabado, pertenecían a otro tiempo ya desaparecido al que era imposible volver.

Voy a imaginar la escena otoñal que habría querido ver el Duque de Berry en el mes de su aniversario. Al fondo esta vez no habría un castillo, sobresaldrían las torres, los pináculos, de la catedral de Bourges, una de las más hermosas de Francia, que se acabó de construir bajo su mandado ducal. Y aunque fuera el tiempo desapacible de noviembre algo evocaría el paisaje los meses más luminosos. La hierba en los claros del bosque aún tendría las huellas del paso y el juego de los amantes.

Walther von der Vogelweide (hacia 1170 – hacia 1230)

Under der linden – Bajo el tilo

Under der linden
an der heide,
dâ unser zweier bette was,
dâ muget ir vinden
schône beide
gebrochen bluomen unde gras.
Vor dem walde in einem tal,
tandaradei,
schône sanc diu nahtegal.

Bajo el tilo,
en el campo,
allí donde estuvo nuestro lecho,
podréis encontrar
con gracia
rotas las flores y la hierba.
En un valle, junto al bosque,
tandaradei,
cantaba, bello, el ruiseñor.

Ich kam gegangen
zuo der ouwe,
dô was mîn friedel komen ê.
Dâ wart ich enpfangen,
hêre frouwe,
daz ich bin sælic iemer mê.
Kuster mich? Wol tûsentstunt:
tandaradei,
seht, wie rôt mir ist der munt.

Fui andando
a la pradera
y ya estaba allí mi amor.
Allí fui recibida
como gentil dama,
por lo que estaré siempre contenta.
¿Me besó? ¡Más de mil veces!
tandaradei,
mirad como tengo de roja la boca.

Dô het er gemachet
alsô rîche
von bluomen eine bettestat.
Des wirt noch gelachet
inneclîche,
kumt iemen an daz selbe pfat.
Bî den rôsen er wol mac,
tandaradei,
merken, wâ mirz houbet lac.

Él había hecho allí
un lecho
muy rico, de flores,
aún sonreirá
de corazón
quien vaya por aquel sendero:
entre las rosas,
tandaradei,
reconocerá donde apoyaba yo la cabeza.

Daz er bî mir læge,
wesse’z iemen
(nû enwelle got!), sô schamt ich mich.
Wes er mit mir pflæge,
niemer niemen
bevinde daz, wan er und ich,
und ein kleinez vogellîn:
tandaradei,
daz mac wol getriuwe sîn.

Lo que hizo conmigo,
si lo supiera alguien
(¡no quiera Dios!), me avergonzaría.
Cuál fue su comportamiento conmigo
nadie lo sabe,
sino él y yo
y un pajarillo:
tandaradei,
fielmente nos guardará el secreto.

Traducción procedente de: Poesía de Trovadores, Trouvères, Minnesinger. (De principios del siglo XII a fines del siglo XIII). Alianza Editorial, 1981.

5 pensamientos en “Under der linden

  1. Como siempre muy interesante. Lástima que no te leí cuando estudié la asignatura de la Edad Media hace un par de años. Creo que la hicimos en el mismo curso ya que creo recordarte de los foros de Alf en la UNED.
    La música medieval que acompaña el artículo transporta al tiempo de los trovadores y además se agradece mucho la traducción. Me gusta oír de vez en cuando esta música aunque no soy un gran melómano. Aún así recuerdo haber comprado un cd de música medieval en Asis que no se ni donde lo tengo pero que voy a ver si lo encuentro y lo vuelvo a escuchar. Es lo que tiene leer tu blog, que me despierta aquel gusto por lo medieval que debo llevar dentro.
    Ya estoy esperando el artículo sobre la miniatura de Diciembre.

    Un saludo.

  2. Un poco tarde, Marçal, pero la de Diciembre ya está publicada.
    Y hace un par de años cuando empezamos yo no tuve la asignatura de Edad Media, ni en Arte ni en Historia, porque me las convalidaron. Lo que siento es que en todo el Grado me han negado el arte de la Edad Media. Pero bueno, tengo el blog para resarcirme.
    Un saludo.

  3. Hola, muy interesante la verdad! muchas gracias
    Me encuentro buscando la partitura de esta canción, agradecería si alguien pudiera orientarme al respecto!
    Saludos!

    • El libro de “Poesía de Trovadores, Troveros y Minnesinger”, del que he sacado la mayoría de las traducciones tiene al final un apéndice de partituras, aunque no está esta justamente de Under der Linde. Yo tengo la 1ª edición, pero hay ediciones más recientes pero no sé si llevan las partituras.
      De todos modos yo vi en una web, donde iba buscando el texto original para no tener que teclear en alemán arcaico, la partitura…, pero no sabría ahora decirte cual es. Suelo encontrar los textos en bibliotecas digitales universitarias y en grandes recopilaciones de poesía.
      Es cuestión de pedírselo a San Google.

  4. Hola! Muchas gracias por responder a mi inquietud y orientarme🙂, vamos a visitar a San Google entonces jejej y pedirle, yo no soy muy tecnológica! pero igual tengo suerte y la encuentro!
    Saludos!

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